Agricultura inteligente – Proteger las fuentes de alimentación gracias a la localización

Nombre:Chipsafer
País / Territorio:Uruguay
Derecho(s) de PI:Marcas, Patentes
Fecha de publicación:15 de diciembre de 2015
Última actualización:24 de febrero de 2016

Chipsafer, Uruguay

La producción y la explotación agrícola se cuentan entre los sectores más importantes de la economía del Uruguay, un país con tres millones de habitantes y un número cuatro veces mayor de cabezas de ganado vacuno (PhysOrg, 2014). Los productos derivados de la ganadería bovina y ovina constituyen las principales exportaciones del país (según la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura(FAO), con un margen de más del 20% anual (Observatory of Economic Complexity (OEC), Instituto Tecnológico de Massachusetts, 2013).

La Sra. Victoria Alonsopérez inventó Chipsafer, un método que utiliza un dispositivo colocado en cada cabeza de ganado vacuno y de otro tipo y un GPS que envía información en tiempo real sobre cada animal (Foto: Pernod-Ricard)

En 2001, una epidemia galopante de fiebre aftosa puso en jaque ese recurso vital perjudicando seriamente el sector ganadero del país, causando pérdidas por 730 millones de dólares estadounidenses y reduciendo en un 40% la exportación (Banco Mundial, 2005; y Huffington Post, 2015). La fiebre aftosa, una enfermedad viral, afecta al ganado bovino, ovino y caprino (conforme a la Organización Mundial de Sanidad Animal (OIE)) y puede poner gravemente en riesgo la economía de un país (según la OIE y la Presentación ante la Comisión Temporal del Parlamento Europeo sobre la Fiebre Aftosa, 2002).

A la luz del importante perjuicio ocasionado, la joven Victoria Alonsopérez ideó un sistema para controlar a distancia el comportamiento del ganado, con miras a evitar que se repitiera el brote de 2001. Más de un decenio después, la Sra. Alonsopérez logró llevar a la práctica su inspiración y creó Chipsafer, un método basado en GPS que transmite a distancia a los ganaderos información vital sobre cada cabeza de ganado. Si bien el sistema aún se encuentra en una fase de desarrollo, la Sra. Alonsopérez ha utilizado el sistema de propiedad intelectual (P.I.) para atraer inversores, ahondar en la I+D y acercarse a la comercialización de lo que podría dar a los ganaderos información valiosa para prevenir brotes de fiebre aftosa y otras enfermedades.

Investigación y desarrollo

Al principio, la Sra. Alonsopérez no dedicó mucho tiempo a su idea. “En esa época, yo tenía 12 años, por lo que no pensé mucho en eso”, explicó en una entrevista con la Oficina de la OMPI en el Japón (OOJ). Once años más tarde supo de la existencia del Concurso de jóvenes innovadores organizado por la Unión Internacional de Telecomunicaciones (UIT), y fue así que volvió a pensar en su idea y en el brote de fiebre aftosa de 2001.

“Pensé inmediatamente en ese problema, y sabiendo lo importante que es la ganadería para el Uruguay y la región, ideé Chipsafer, lo presenté al concurso y gané” dijo.

Al mismo tiempo, Victoria estaba trabajando como profesora adjunta en la Universidad Espacial Internacional y tuvo la oportunidad de trabajar en el Centro Espacial Kennedy de la NASA, en Florida (EE.UU.). “Estaba rodeada por gente de la NASA, con 25 años de experiencia en ingeniería aeroespacial, y me daban consejos para mejorar mi proyecto”, dijo. Ese entorno de innovación resultó una notable influencia en el perfeccionamiento de Chipsafer y la ayudó a ganar el concurso de la UIT.

Pensando en los usos posibles de Chipsafer, la Sra. Alonsopérez fundó una empresa emergente –IEETech (por las siglas de Innovative Efficient Engineering Technologies)– con el propósito de seguir desarrollando la tecnología y colocarla en el mercado. Ello resultó más difícil que lo previsto y es un ejemplo de los desafíos que se plantean a las pequeñas y medianas empresas (pymes). “No tenía la menor idea de nada, por lo cual tuve que empezar desde cero. Fue un proceso muy lento”, dijo. “Decidimos subcontratar la fabricación para bajar los costos y eso terminó siendo una pesadilla. Tuvimos muchos contratiempos que demoraron significativamente el avance”.

Después de esos problemas, Victoria estaba decidida a tomarse el tiempo necesario para elaborar un producto eficaz antes de comprometerse a fijar una fecha exacta de entrega. Como ella misma dijo, “es muy difícil penetrar en la industria ganadera y, antes de lanzarse apresuradamente al mercado, lo más importante es contar con un producto que sea bueno, ponerlo a prueba entre los ganaderos y establecer una relación de confianza”.

El Uruguay es un país pequeño, pero con una de las mayores producciones ganaderas de América Latina; por ello, un brote de fiebre aftosa supone una amenaza vital para la economía (Foto: Flickr/Eduardo Amorim).

Invención y patentes

“Su funcionamiento es muy básico” explicó Victoria en una entrevista con la OOJ al describir su invención. “Colocamos nuestro dispositivo en una vaca y la información del GPS se recoge y se transmite mediante red celular; nosotros la recibimos y la tratamos en nuestro servidor”.

“Gracias a la localización podemos saber dónde está el animal en todo momento. Nuestro dispositivo envía un mensaje de aviso si el animal se aleja de un perímetro determinado o si el dispositivo es retirado”, explica. “Si la vaca se mueve mucho, es posible que esté en celo. Si está sola, es posible que algo pase, porque las vacas suelen moverse en tropa”.

“También estoy trabajando en un algoritmo por el que, a partir de la posición del animal, podrá saberse si éste presenta una anomalía, por ejemplo, una enfermedad”, añadió. Con ese algoritmo, Victoria espera mejorar su invención para que proporcione información adicional a los ganaderos, por ejemplo, la temperatura del animal, el historial de vacunación y alimentación, así como las zonas en que se mueve.

En 2012, y antes de presentar su invención al concurso de la UIT, la Sra. Alonsopérez decidió presentar una solicitud de patente provisional en el Uruguay, el Brasil y los EE.UU., y después de haber ganado el concurso, presentó una solicitud de patente en 2013. Al referirse al valor de la P.I., Victoria dijo, “creo que la P.I. es muy importante porque en eso se fijan los inversores y gracias a eso darán su apoyo. Si una tecnología no se patenta, se corre el riesgo de que la roben otros”.

La Sra. Alonsopérez entiende claramente que para una pyme o una empresa emergente, la P.I. es un activo vital (Organización de Cooperación y Desarrollo Económicos, 2008; y OMPI). “Considero que lo más importante para una empresa emergente es que cuente con tecnología patentada, o con patentes en trámite. Ello genera mucho valor para la empresa emergente”, dijo. “Especialmente para los pequeños inventores que no disponen de muchos recursos, la P.I. es muy importante porque uno invierte mucho en su tecnología, y si alguien la copia, es posible que pierda todo su valor”.

Alianzas, marcas y desarrollo de marcas

Victoria ha sabido valerse con maestría de las alianzas durante las etapas de desarrollo y fabricación de Chipsafer. Aunque no siempre resultaron como ella hubiera deseado, la inventora no ceja en su propósito. En 2015 se alió con la Universidad de la Republica, del Uruguay, y directamente con los ganaderos, con el fin de seguir probando Chipsafer y entablar relaciones de confianza que, según dice, le ayudarán a la hora de comercializar el producto. “En la industria ganadera, mucha información se transmite de boca en boca, y si a un ganadero le gusta Chipsafer, se lo dirá a otros y así conseguiremos atraer a muchos interesados”, dijo.

Esas alianzas ayudaron a la Sra. Alonsopérez a fortalecer no solo la marca Chipsafer, sino también su marca en general. “Trabajé mucho para desarrollar una marca y una imagen, aunque el producto todavía no esté listo para su lanzamiento en el mercado”, dijo. “Francamente, es lo más importante para una marca; ya conozco a los ganaderos y eso me da una idea directa de cuáles son sus problemas”. Gracias a ese enfoque, Victoria ha logrado crear una marca que no gira en torno a un producto o tecnología, sino a ella misma como inventora y empresaria, y por ello los productos o servicios que creará en el futuro despertarán el interés de los clientes, con independencia del nombre que lleven.

La Sra. Alonsopérez ha creado alianzas con una Universidad y con varios ganaderos para poner a prueba y seguir desarrollando Chipsafer (Foto: Cortesía Victoria Alonsopérez)

Si bien la empresa de Victoria todavía es joven, su enfoque en relación con el desarrollo de marcas y el uso del sistema de P.I. ya podría estar dando sus frutos. Cuando presentó una solicitud de registro de la marca Chipsafer en el Uruguay, se enteró de que se había presentado una solicitud para el registro de “Chipsafe”. Su solicitud todavía se está examinando en el país (a finales de 2015), pero la joven empresaria no se preocupa ante la eventualidad de que el registro sea denegado. “Trabajé mucho para que mi nombre sea una marca y aunque Chipsafer termine llevando un nombre distinto, yo seguiré estando detrás del producto”, dijo. Victoria considera que por haber creado un fuerte vínculo entre ella misma, como marca, y sus tecnologías, tiene más posibilidades de alcanzar sus metas.

Las mujeres y la P.I.

Tal como dijo a la OOJ la Sra. Alonsopérez, en su trabajo como Presidenta del Consejo Consultivo de la Generación Espacial, trata de fomentar el uso de la P.I. entre las mujeres. Si bien el aumento en el número de empresarias es reciente (Harvard Business Review, 2013; y Forbes, 2013), aún son pocas las que están a la vanguardia del desarrollo de nuevas tecnologías, pues representan en todo el mundo apenas un tercio, aproximadamente, de los empresarios (Women Entrepreneurship Platform;  Banco Mundial). De algunos estudios se desprende que en la mayor parte de los casos, las empresarias se dedican a las actividades que permiten la subsistencia diaria, antes que a los negocios (UNU-WIDER, 2010); otros estudios indican que hay una brecha importante entre empresarios y empresarias en lo que se refiere al acceso a la tecnología (Skoll Centre, Universidad de Oxford). Según Victoria, si esas cifras aumentan, la concienciación acerca de la P.I. y su uso es vital para las mujeres que participan en empresas emergentes, pymes y, en definitiva, empresas de todo tipo.

Seguridad alimentaria

La fiebre aftosa no es mortal, pero puede ser uno de los virus del ganado más dañinos para la economía en todo el mundo (Universidad Estatal de Iowa, 2011). El ganado pierde peso, deja de producir leche o no produce, y puede morir debido a una repentina falla cardíaca (FAO, 2012). Mantener a esos animales puede resultar costoso para los ganaderos y los hogares, y sin el sustento diario o los ingresos que derivan de la ganadería, los ganaderos, los hogares y enteras comunidades podrían perder rápidamente sus medios de subsistencia. Además, debido a la enfermedad, hay cosechas que se desperdician porque el ganado no las consume, hay campos que quedan sin arar y animales de tracción que no están en condiciones de trabajar; esas son solo algunas de las serias consecuencias de enfermedades como la fiebre aftosa y que repercuten en la seguridad alimentaria.

Esa situación se da especialmente en las economías emergentes y los países en desarrollo, en los que la merma en la producción agrícola-ganadera causada por la fiebre aftosa representa una amenaza a la seguridad alimentaria de los hogares (FAO/OIE, 2012). Si se logra comercializar con éxito, Chipsafer podría disminuir las repercusiones de la fiebre aftosa, permitiendo aislar a los animales afectados, antes de que la enfermedad se propague, dando la posibilidad de salvar al ganado de una enfermedad debilitante y a millones de personas de consecuencias sumamente perjudiciales para su seguridad alimentaria y sus medios de subsistencia.

Comercialización

A fines de 2015, Chipsafer aún no había sido lanzado en el mercado de forma masiva, pero ya se vendía a los investigadores interesados. Victoria explicó que está perfeccionando el producto, añadiéndole nuevas funciones, y poniéndolo a prueba mediante sus alianzas con la Universidad de la República y con los ganaderos. “Nunca lanzaría en el mercado un producto que no respondiera exactamente a su descripción”, aclaró. La inventora explicó que espera que Chipsafer se coloque en el mercado en 2016, aunque no quiere hacer promesas sin la certeza de poder cumplirlas.

La Sra. Alonsopérez quiere asegurarse de que su producto final satisfice las expectativas de los ganaderos y no traiciona la confianza depositada en su marca, en la tecnología, y en ella misma. Esa confianza puede contribuir a que su innovación crezca de forma natural en la industria ganadera, difundiéndose la información de boca en boca y reduciendo la necesidad de publicidad, con los costos que ella conlleva. “La difusión de boca en boca es muy importante entre los ganaderos y no quiero perder esa posibilidad” dijo.

Resultados empresariales

Si bien, a finales de 2015 Chipsafer todavía está en etapa de desarrollo, ya ha ganado numerosos premios. Además del concurso de la UIT, IEETech fue seleccionada por el Banco Interamericano de Desarrollo como Emprendimiento más innovador de América Latina y el Caribe en 2014; la Sra. Alonsopérez fue seleccionada Innovadora del año 2014 por la edición en español de la Technology Review del MIT; fue la ganadora del Premio de la OMPI al mejor inventor joven en 2013; y ganó el premio Chivas Regal ‑ The Venture 2015.

Gracias a esos reconocimientos, la atención se centró en Victoria y en Chipsafer, lo que la ayudó a seguir desarrollando su marca. Su solicitud de patente también despertó el interés de los inversores y ello le permitió seguir diseñando un producto cada vez más sólido que espera ver en el mercado en los próximos años.

Una vez colocado, el dispositivo envía por redes inalámbricas a un servidor la información sobre la ubicación de cada vaca (u otro animal), información que será interpretada para impedir la propagación de enfermedades como la fiebre aftosa (Foto: Cortesía Victoria Alonsopérez)

Agricultura inteligente y código de barras

Es posible imaginar la situación siguiente: ir de compras y escoger un producto cuyo envase tiene un código que puede escanearse con un teléfono inteligente u otro dispositivo móvil; ese código da la posibilidad de consultar una completa lista de informaciones sobre el origen del producto. Por ejemplo, si se tratara de queso uruguayo, se vería que procede de una vaca alimentada con hierba, libre de fiebre aftosa y otras enfermedades, y se conocerían los datos específicos sobre la explotación ganadera en la que fue criada.

Esa es la visión de Victoria sobre el uso que se hará de Chipsafer en el futuro. “En la actualidad, se observa una tendencia a consumir alimentos orgánicos” sostiene Victoria, “pero… ¿cómo se puede saber si un alimento es realmente orgánico? Chipsafer es un verdadero sistema de información que indica claramente qué es lo que se consume”. La empresaria considera que añadir valor al producto aventaja a los ganaderos y agricultores del Uruguay y los países vecinos, que podrán elevar el precio de sus productos y expandirse hacia nuevos mercados. Al mismo tiempo, los consumidores pueden confiar en la seguridad de los productos que adquieren.

Con el respaldo que le dan tanto las solicitudes de patente y de registro de marcas como su marca, sólida y en constante evolución, la tecnología de Victoria tiene la posibilidad de hacer realidad esas ventajas, además de dar a los ganaderos una pronta señal si su ganado se enferma. Ello es importante para impedir brotes epidémicos que podrían tener consecuencias económicas dañinas y para proteger tanto a los animales como a los consumidores, contribuyendo a estabilizar la seguridad alimentaria para millones de personas.

Este estudio de caso se basa en información tomada de: