Revitalizar la comunidad y salvaguardar la cultura

  • Nombre: Unión de Artesanos Olinca, A. C
  • País / Territorio: México
  • Derecho(s) de PI: Indicaciones geográficas y denominaciones de origen
  • Fecha de publicación: 21 de diciembre de 2012
  • Última actualización: 23 de diciembre de 2014

Antecedentes


La artesanía de Olinalá está repleta de temas y motivos que representan flores, hojas, paisajes y animales en formas coloridas y tallados en madera o calabaza, como en la foto (Fotografía: Travelian.com)

Olinalá es una región en gran medida rural del estado de Guerrero, al sudoeste de México. La zona, cuya etimología es de origen indio, recibe su nombre de la palabra náhuatl (azteca) ollinallan, que significa “lugar donde la tierra tiembla”, y está ubicada a cinco horas en coche de la capital del país, México D.F.

La aldea está atravesada por calles rectas que recuerdan a las poblaciones del Renacimiento europeo del siglo XVI y ha sido el centro de una rica mezcla de pueblos indígenas como los nahuas, los mixtecas, los amuzgos y otros pueblos de origen africano y europeo.

Durante generaciones Olinalá, inspirada por su variado y fértil patrimonio, ha desarrollado una floreciente industria artesanal (centrada en el hogar antes que en las fábricas) de productos de maque (madera laqueada) de uso cotidiano con complejos diseños y bellas hechuras. Entre esos productos figuran arcones, biombos, calabazas pintadas y cajas.

A fin de prestar apoyo a esta ilustre cultura y artesanía (que tradicionalmente estaba a cargo de las familias en pequeñas unidades independientes), los residentes de Olinalá han aunado esfuerzos con el Gobierno mexicano y otros para crear una cooperativa de artesanos.

La Unión de Artesanos Olinca, A.C (UAO), establecida en 1993, es una cooperativa que ha logrado reunir en un único órgano las voces y las capacidades de los artesanos de Olinalá. Al mismo tiempo, la UAO ha defendido los intereses de sus miembros ante el gobierno local y nacional de México y ha coordinado los esfuerzos para administrar la entrada de la comunidad en los mercados locales e internacionales de productos laqueados.

Debido en parte a las actividades de la cooperativa, se ha mejorado en gran medida el acceso al mercado para los artesanos de Olinalá y se ha desarrollado sistemáticamente el bienestar socioeconómico de esta comunidad, rica desde el punto de vista cultural pero que había sido marginada tradicionalmente.

Conocimientos tradicionales

La artesanía popular de Olinalá, que se remonta a la época anterior a 1521, fecha en que comenzó la influencia española en México, se ha beneficiado de una mezcla de expresión cultural tradicional (ECT) y conocimientos tradicionales (CC.TT.). Los productos artesanos de la región, transmitidos de una generación a otra, están repletos de temas y motivos que representan flores, hojas, paisajes y animales (como los conejos, zorros, jaguares, linces y venados basados en la mitología náhuatl) en formas coloridas y originales, tallados en madera o calabaza.

De hecho, los famosos productos de Olinalá se fabrican mediante un proceso largo y minucioso (que conlleva hasta 29 etapas distintas) de tallado, pintura y aplicación de laca (una resina de barnizado derivada de algunas plantas e insectos).

Durante el proceso de fabricación de los productos de Olinalá, la madera se frota con aceites vegetales o derivados de los insectos antes de ser cubierta con una pasta gruesa hecha de manera natural a base de minerales que se denomina tecoztle en idioma náhuatl. Esta pasta de textura arenosa y color amarillento se mezcla con el aceite de chía (salvia hispanica lamiaceae; una planta con flores de la familia de la menta) o de linaza (linum usitatissimum linaceae, una planta con flores).

Al extender la pasta sobre la superficie de la madera, se forma la base de la siguiente etapa del proceso que consiste en aplicar una mezcla de tesicalte (una piedra dura de color blanco que se recolecta en las inmediaciones del pueblo de Huamixtitlán, en Guerrero), que se muele en un contenedor de piedra denominado tlalmetate hasta convertirla en finísimo polvo. Ese polvo se mezcla con el color que sirve de fondo a la obra y la mezcla es la que se aplica a la madera utilizando un pincel de cola de venado.

Tras esta etapa, se bruñe la madera hasta hacer desaparecer virtualmente el tesicalte. Posteriormente se añade el color de fondo y se deja secar durante un par de días antes de añadir la laca y proceder a bruñirla de nuevo. La aplicación de laca a esos productos protege la superficie y ofrece la posibilidad de decorarlo nuevamente.


Los famosos productos de Olinalá están hechos mediante un proceso largo y minucioso de tallado, pintura y laqueado (Fotografía: José Alejandro Manuel García)

Los productos de Olinalá pueden dividirse en tres estilos principales: embutido (incrustado), dorado (pintado, a veces denominado aplicado) y rayado (tallado).

La técnica del embutido, en la que el artista traza un dibujo antes de rayar los elementos del diseño y llenar los huecos de color, es popular en Olinalá y el estado occidental de Michoacán.

Por otra parte, el dorado, nombrado a partir de la hoja dorada utilizada tradicionalmente en los diseños de sus decoraciones, es un estilo popular en Guerrero y Chiapas, el estado más meridional de México. Este estilo se distingue por el uso de varios colores que se aplican a una capa de base para crear vivos diseños florales o recrear escenas nostálgicas o patrióticas de la historia y la mitología mexicanas.

El tercer estilo, rayado, más sutil que el dorado, es popular en Guerrero y se basa en la aplicación de un segundo color sobre la capa de base para crear diseños florales, a menudo en combinación con temas animales y formas geométricas.

Cuando la mezcla de color está todavía fresca, en este estilo artesano se usa tradicionalmente una pluma de guajolote para subrayar algunos detalles como los pétalos de las flores. Esos diseños se representan a menudo en rojo o azul sobre fondo blanco, en negro sobre fondo rojo o en rojo sobre fondo negro.

A veces artistas contemporáneos utilizan colores de pastel y se conocen casos en los que han creado obras en blanco sobre blanco. La labor de laqueado (preparada tradicionalmente por las mujeres) y de tallado (actividad tradicional de los hombres) se realiza habitualmente en colaboración entre los miembros de una misma familia.

Los artistas de Olinalá han cultivado a menudo un estilo muy idiosincrásico basado en la inspiración de una única persona o familia. Como los productos raramente llevaban la firma del autor, resultaba fácil adoptar o adaptar las creaciones libremente dentro de la comunidad.

Además, tradicionalmente el artesano no solo era el creador y fabricante de esos productos; él o ella se ocupaba directamente de todo el proceso: desde la concepción hasta la creación y la comercialización.

Si bien este proceso de creación autónoma, individual y sin marca funcionaba satisfactoriamente para los artistas reconocidos, no servía para los artistas menos conocidos a quienes resultaba cada vez más difícil hacer frente a la competición de productos de imitación, más baratos y de peor calidad.

Por medio de la UAO y de otras iniciativas colectivas a nivel local y nacional, los artesanos con dificultades han buscado nuevas maneras de explotar sus CC.TT. y ECT de modo sistemático y colectivo a la vez que se introducen en el mercado presentando productos exclusivos y de calidad.

Productos con origen geográfico determinado

Todos los productos e ingredientes básicos de Olinalá, que está situada a 1.600 metros sobre el nivel del mar y representa el punto más elevado del Estado, proceden de la misma región de Guerrero.

El Estado de Guerrero, limitado por el océano Pacífico y atravesado por los ríos Balsas, Tlapaneco y Mezcala, abarca cerca de 64.281 kilómetros cuadrados, que comprenden los fértiles valles de la Sierra Madre de Sur, y posee una amplia riqueza de recursos humanos y naturales.

Guerrero no solo es famoso por la artesanía del laqueado y su rica mezcla cultural, sino también por su agricultura, minería y turismo, basado en un entorno majestuoso. Los bosques caducifolios que crecen naturalmente en la región son unos de los aspectos más destacables de la flora del Estado.

Con una altura que llega a alcanzar los 7 u 8 metros de alto, el árbol de lináloe (bursera aloexylon) es una planta natural de la zona que ha medrado en ese clima templado (principalmente cálido y seco) con una media de precipitaciones anuales de 780 a 1.000 mm. y unas temperaturas mínimas y máximas que van de los 22 a los 30 grados centígrados.


Guerrero ha sido el centro de una rica mezcla de pueblos indígenas como los nahuas, los mixtecas, los amuzgos y otros pueblos de origen africano y europeo. (Fotografía: Javier Hidalgo)

El árbol de lináloe ofrece una madera aromática denominada lináloe, además de resina y aceite, materias que han sido utilizadas tradicionalmente por artesanos y mujeres de Olinalá como elementos esenciales de su artesanía.

De hecho, desde mediados del siglo XIX se han procesado los aceites esenciales de lináloe para uso nacional y para la exportación a los mercados de perfumes europeos y norteamericanos. Posteriormente, los árboles de lináloe han producido la madera con la que se fabrica la mayoría de los productos tradicionales de artesanía de Olinalá.

Además, las hermosas calabazas de la región proceden del fruto de un árbol, el jícaro (género crescentia), y una planta de guía (género lagenaria) locales. Otras materias importantes que se obtienen a nivel local para las obras de artesanía de Olinalá son los aceites y pigmentos extraídos de depósitos cercanos al pueblo que se calientan lentamente antes de ser reducidos a polvo, las plumas de ave y las colas de venado.

Como dijo un artista local: “Todos mis materiales proceden de la montaña (circundante). Yo fabrico mi propio aceite de chía, que casi nadie usa ya [...] He de trabajar de la misma manera en que lo hicieron mi padre y mi abuelo.”

A fin de aprovechar al máximo el potencial de estos elementos locales que se dan en la naturaleza, los artesanos han explotado su patrimonio geográfico y cultural con la intención de lanzar productos de calidad y originalidad al competitivo mercado internacional de productos laqueados.

Denominaciones de origen

Las denominaciones de origen son un tipo de propiedad intelectual (P.I.) que puede proporcionar protección jurídica a los productores al establecer un vínculo entre ellos y sus productos, por medio de su cultura y métodos de producción, y una ubicación geográfica determinada.

A fin de obtener una denominación de origen para la artesanía de Olinalá, la UAO ha colaborado con el Gobierno de México y con varias otras organizaciones entre las que figuran el Instituto Nacional Indígena (INI), una organización que defiende los derechos de los pueblos indígenas, y el Fondo Nacional para el Fomento de las Artesanías (FONART), una organización nacional que defiende los intereses de los artesanos mexicanos.

Al promulgar la Ley de Fomento y Protección de la Propiedad Industrial de 1991 (la Ley de 1991, que incluía las denominaciones de origen) el Gobierno mexicano reconoció la necesidad de fomentar el patrimonio y las empresas del país a la vez que protegía a sus productores de la competencia desleal.


La pasta de tecoztle tiene una textura arenosa, es de color amarillo y se mezcla con el aceite de chía, planta que figura en la ilustración (Fotografía: Jonhinda Dockens)

Poco después, en 1993, los artesanos de la UAO solicitaron la declaración de protección de la denominación de origen Olinalá en el Instituto Mexicano de la Propiedad Industrial (IMPI), la oficina de P.I. de México.

La denominación de origen, que fue declarada protegida en el Diario Oficial de la Federación del IMPI de 1994, se registró posteriormente en el Sistema de Lisboa para el registro internacional de las denominaciones de origen (1995) administrado por la Organización Mundial de la Propiedad Intelectual (OMPI).

El certificado de denominación de origen Olinalá puede otorgarse a todos los artesanos de la municipalidad que satisfagan las estrictas normas de calidad y procedimientos de producción establecidos por los miembros de la UAO y las Normas Oficiales Mexicanas (NOM) para la denominación de origen.

De conformidad con la Ley de 1991, los solicitantes de la protección de la denominación de origen tienen que proporcionar pruebas que satisfagan los criterios de las Normas (establecidos por la Secretaría de Economía, un departamento del Gobierno mexicano) y deben someterse a un proceso de certificación, verificación y supervisión para determinar su cumplimiento (según lo determinen los equipos de autoridades de certificación).

Desde el momento en que se otorgó la protección a la denominación de origen Olinalá, los artesanos de la municipalidad que satisfacen las normas de certificación han logrado mejorar la calidad de sus productos, diferenciarlos de los de los competidores y falsificadores e introducirse sin temor en el mercado local, nacional e internacional.

Desarrollo de marcas y comercialización

Tras décadas de indiferencia general, los artesanos de Olinalá son cada vez más conscientes de la necesidad de utilizar una marca para sus productos, ya sea con sus propios nombres, con la certificación de denominación de origen Olinalá, o de las dos maneras, a fin de poder introducirse en el mercado con unos productos distintivos.

La certificación colectiva de P.I. se ha utilizado para superar tres posibles problemas que han sufrido desde hace tiempo los artesanos de la región y que debilitan sus perspectivas económicas: la lejanía geográfica, el individualismo feroz y el acceso limitado al mercado.

Como la municipalidad está situada en las tierras altas rurales y anteriormente las vías de acceso eran escasas (Olinalá solía estar aproximadamente a nueve horas en coche de los principales centros de comercio como México D.F.), los artesanos de Olinalá tenían difícil llevar sus a menudo frágiles productos a dichos centros.

En el pasado, los métodos tradicionales de transporte eran poco fiables y se basaban en un arriesgado viaje de tres días a través de las montañas de Olinalá para llegar a México D. F. a base de porteadores humanos y animales.

Asimismo, los artesanos de Olinalá se habían ganado la reputación de individualistas acérrimos. Esto conllevaba la dificultad de emprender esfuerzos colectivos de comercialización y la mayoría de los resultados satisfactorios se ceñían a unos pocos artesanos aislados.

Las consecuencias de esas condiciones restrictivas eran el aumento de los costos y la disminución de los beneficios para la mayoría de los artesanos de la municipalidad.


Guerrero no solo es famoso por la artesanía del laqueado y su rica mezcla cultural, sino también por su agricultura, minería y turismo, basado en un entorno majestuoso. (Fotografía: Travelian.com)

Sin embargo, a partir de los decenios de 1960 y 1970 varias organizaciones, entre ellas el INI, el FONART y otros organismos y consultores de desarrollo rural, emprendieron iniciativas para mejoras y modificar esos factores.

Tomando como base una iniciativa fructífera para contribuir a que los artesanos de la palma de La Montaña (región de Guerrero) incrementaran la producción y comercializaran sus productos mediante esfuerzos colectivos, el INI colaboró con expertos en desarrollo internacional para mejorar el acceso a la región. Por otra parte, la iniciativa conllevó la aplicación de planes de formación para los artesanos de Olinalá en métodos y principios actualizados de comercialización, distribución y actividad cooperativa.

Una de las primeras innovaciones adoptadas a ese respecto consistió en mejorar las vías de acceso a los centros principales como México D. F. de modo que los artesanos pudieran transportar eficazmente los productos y ampliar el mercado al que iban dirigidos en la esfera nacional e internacional.

Para lograr esos objetivos, el INI y el MNAIP comenzaron a coordinar viajes en avioneta entre Olinalá y ciudades como Cuautla, situada a 58 kilómetros al nordeste de México D. F., lo que contribuyó a que los artesanos llevaran rápidamente sus productos a los mercados regionales, repletos de ansiosos consumidores.

De hecho, lo que había sido un proceso que llevaba semanas a los artesanos, con el consabido trayecto a través de las montañas, se redujo a un vuelo de 25 minutos. Esas aeronaves resultaron ser una mejora sustancial en relación con los sistemas de transporte de la región. Sin embargo, debido a su elevado costo, solo podían costearlas los artesanos reputados.

Poco después, se introdujeron en la región medidas más eficaces en relación con los costos (una nueva carretera asfaltada que conectaba Guerrero con otras zonas principales, como México D. F.) gracias a la financiación gubernamental y al apoyo del FONART y otros. Cuando a eso se sumó la introducción de camiones y autobuses en la zona, los artesanos de Olinalá pudieron finalmente llevar sus productos de manera económica a un mercado cada vez más amplio.

Gracias a la mejora del acceso a los mercados locales y regionales, los artesanos de Olinalá no solo pudieron transportar sus productos por medio de intermediarios a centros de comercialización regionales dotados de una elevada presencia de consumidores (sin olvidar los turistas), sino que también tuvieron acceso a los mercados internacionales, especialmente a los de la Unión Europea (UE) y los EE.UU., por medio de redes de compradores internacionales y familiares que vivían en el extranjero.

A medida que mejoraba el acceso a los mercados y disminuían los costos, las ventas anuales de artesanía de la región aumentaron hasta alcanzar aproximadamente los 10 millones de dólares de los EE.UU.

Los productos de Olinalá, como los arcones laqueados (en la fotografía), se han convertido en la joya de corona de lugares de prestigio y forman parte de la decoración interior de instituciones importantes como el Hotel Intercontinental de México D.F. (Fotografía: Patti Haskins)


Los productos de Olinalá, como los arcones laqueados (en la fotografía), se han convertido en la joya de corona de lugares de prestigio y forman parte de la decoración interior de instituciones importantes como el Hotel Intercontinental de México D.F. (Fotografía: Patti Haskins)

Por varias razones, entre ellas la naturaleza relativamente casual de esas mejoras (muchos artistas no tenían acceso a compradores internacionales ni familiares viviendo en el extranjero), el acceso al mercado y los buenos resultados resultaron desiguales y algunos artesanos tuvieron más éxito que otros.

Desde el establecimiento de la UAO y la declaración de protección de la denominación de origen de Olinalá, los artesanos de la región han colaborado con el Gobierno en el Estado de Guerrero y en otros a fin de crear políticas de desarrollo más sistemáticas.

Mediante ese enfoque, los asociados prevén garantizar la protección de los artesanos de la municipalidad y de sus productos; proporcionar un entorno económico estable dotado de incentivos para la producción de artesanía de calidad y promover un acceso más uniforme al mercado.

Por ejemplo, el gobierno local de Olinalá ha consolidado el acceso a los mecanismos de crédito que pueden solicitar los artesanos para invertir en el fomento de la producción a fin de satisfacer los criterios establecidos por la cooperativa y la denominación de origen de la municipalidad.

Además, una vez que un artesano recibe la certificación de que satisface las normas para la protección de la denominación de origen, puede exhibir su marca en el producto y comercializarlo con la confianza necesaria a la vez que garantiza su autenticidad a los clientes.

Por otra parte, el Gobierno de Guerrero ha colaborado con miembros de la UAO en campañas de sensibilización de los productos entre las que figura el copatrocinio de ferias comerciales a nivel regional y nacional. Por ejemplo, entre julio y agosto de 2011, el Estado de Guerrero inauguró una importante exposición internacional de promoción y comercialización de productos en México D. F., denominada “Guerrero: Flor y Color”, en el aeropuerto internacional Benito Juárez, el más grande y concurrido del país.

En una de las salas de exposición del aeropuerto, más de 100 artesanos de la región presentaron sus productos (entre ellos, obras de cerámica, textiles, joyería y las famosas cajas laqueadas de Olinalá) a una clientela internacional que comprendía miles de turistas. Con el apoyo de la denominación de origen Olinalá, la exposición Flor y Color ha servido para garantizar a los visitantes y clientes el origen geográfico y cultural y la calidad de los productos.

Además, tras haber experimentado en el pasado los vaivenes de un entorno económico incierto debido a las fluctuaciones de precios, la UAO ha colaborado con el FONART para velar por la estabilidad del sector.

Mediante una serie de acuerdos de licencia con tiendas propiedad del FONART situados en distintos puntos del país (entre ellas seis radicadas en México D.F.), los artesanos y artesanas de Olinalá han logrado comercializar sus productos, a un precio acordado, ante una amplia variedad de clientes locales e internacionales.

Por lo tanto, gracias a la asistencia estatal y a las colaboraciones establecidas con otros organismos, la UAO y sus artesanos han explotado la denominación de origen de la municipalidad, han creado mayores vías de acceso a los mercados y han estabilizado el entorno económico del sector para comercializar sus productos de manera eficaz y segura.

Medio ambiente


Se han producido esfuerzos concertados en el país no solo para preservar el patrimonio humano de la nación, sino también los recursos naturales de los que depende su futuro, entre ellos productos como la calabaza que aparece en la ilustración (Fotografía: Christopher Porter)

Dado el éxito y la demanda creciente de productos de artesanía de Olinalá, ha aumentado la presión sobre los recursos naturales que son vitales a la región. De hecho, desde comienzos del siglo XX, se intensificó la distilación de aceites de lináloe y esta circunstancia, unida a la deforestación salvaje de la zona, produjo un acusado declive (que tuvo su punto álgido en el decenio de 1930) en el conjunto de árboles de lináloe de la región.

Tras un descenso en la deforestación del Estado de Guerrero durante la Segunda Guerra Mundial, el Servicio Forestal Mexicano implantó medidas destinadas a proteger esos bosques tan esenciales para el Estado que estaban no obstante sobreexplotados. Sin embargo, como esa legislación no se llegó a aplicar sistemáticamente a nivel local (debido, en parte, a la falta de recursos para organismos encargados del cumplimiento de la ley o para la educación de los habitantes de la región en cuanto a los métodos de conservación adecuados), la deforestación prosiguió a buen ritmo.

A finales del decenio de 1970 y principios de los 80, el Gobierno de México y otros organismos se dieron cuenta de que era necesario un enfoque más previsor para conservar los recursos de los que dependían las comunidades marginales del país. La Coordinación General del Plan Nacional de Zonas Deprimidas y Grupos Marginales, establecida en 1977 por el Gobierno mexicano, consistía en un órgano estatal que colaboraba con las comunidades marginales con el fin de salvaguardar sus recursos naturales y socioeconómicos.

Además, en 1997, el Gobierno puso en marcha un programa nacional de conservación de la vida silvestre y diversificación productiva en el sector rural (el Programa de diversificación). Este Programa tenía por fin reducir de manera duradera la incidencia de las artes tradicionales en el árbol de lináloe (sin destruir enteramente las tradiciones) usando materiales sustitutivos (como la madera de pino) en la producción de artesanía de Olinalá.

Tras haber aprendido las lecciones de los errores cometidos en anteriores iniciativas de conservación, se han producido esfuerzos concertados en el país no solo para preservar el patrimonio humano de la nación, sino también los recursos naturales de los que depende su futuro.

Con tal fin, el Instituto Nacional de Ecología, la Universidad Nacional Autónoma y el Consejo de Pueblos Nahuas del Alto Balsas de Guerrero han emprendido un programa de supervisión de árboles amenazados de la región, entre los que figura el árbol de lináloe, que son utilizados por los artesanos. La denominación de origen Olinalá, que reconoce la dependencia de la municipalidad de sus recursos naturales, es parte de una estrategia destinada a velar por que los criterios medioambientales formen parte esencial del programa de desarrollo de la región.

Resultados en el comercio y la industria

Desde la creación de la UAO y la declaración de protección de la denominación de origen Olinalá, han mejorado constantemente las condiciones socioeconómicas y medioambientales de esa municipalidad tradicionalmente marginada. En su firme ascensión hacia un futuro fructífero, la región ha recibido premios y reconocimiento por sus ECT, CC.TT. y artesanía.


Durante generaciones, Olinalá ha desarrollado una floreciente industria artesanal de productos de maque con complejos diseños y bellas hechuras (Fotografía: Karen Elwell)

Por ejemplo, el Gobierno de México entregó a los artesanos de Olinalá el Premio Nacional de Ciencias y Artes (1993). Además, se ha reducido el aislamiento geográfico y los problemas de acceso al mercado de la comunidad desde la construcción de una nueva carretera que une a Olinalá con la autovía más cercana del Estado de Guerrero.

Se han dado otros pasos para mejorar la infraestructura local entre los que figura la instalación de modernas redes de comunicaciones como las líneas telefónicas y el acceso a Internet por medio del ayuntamiento de Olinalá. De hecho, no solo se ha extendido el comercio de artesanía de Olinalá a nivel local, sino que también ha crecido y llegado al mercado nacional e internacional.

La artesanía de Olinalá ocupa un lugar de preferencia en las salas de exposición del FONART en México D.F. (donde se exhiben y se venden en la famosa calle de la Avenida de la Reforma) y en otros lugares de la ciudad como el centro comercial Mercado Artesanías la Ciudadela. Esos productos (entre ellos los cofres de joyas) se han convertido en la joya de la corona de lugares de prestigio y forman parte de la decoración interior de instituciones importantes como el Hotel Intercontinental de México D.F.

Es más, debido a la creciente demanda internacional de esos productos, los artesanos de Olinalá han adaptado sus creaciones para acomodarse a los gustos y motivos de una clientela cada vez más selecta de Europa (Alemania), Norteamérica (EE.UU.) y el este de Asia (por ejemplo, Japón y Corea del Sur).

Los artesanos de la región no solo fabrican productos de alto nivel para clientes internacionales y acomodados, sino que siguen diversificando su producción y sus precios a la vez que mantienen su elevada calidad tradicional. Entre los productos de Olinalá que no resultan caros está una amplia variedad de objetos cotidianos como juguetes de niños, productos de nivel medio como bandejas para alimentos y productos de gama alta como mesas que pueden adquirirse en mercados locales, tiendas urbanas y aeropuertos internacionales.

De ese modo, la artesanía de Olinalá ha traído consigo el progreso y la perspectiva de un futuro halagüeño a una comunidad montañera que había sido marginada en el pasado y que posee un rico patrimonio cultural y natural. El revitalizado sector artesanal ha dado lugar a un mayor acceso al mercado para sus artesanos y a una infraestructura y comunicaciones modernas para los habitantes de la municipalidad. En consecuencia, el sector de la artesanía laqueada de Olinalá ha llegado a representar el 80% de la actividad económica de la región.

Avances en la artesanía

Durante generaciones, la comunidad indígena de Olinalá había creado bellos adornos y objetos laqueados de uso cotidiano hechos de madera o calabaza. La comunidad, basada tradicionalmente en pequeñas unidades familiares que vivían en una región aislada, descubrió una propiedad común en su patrimonio cultural y geográfico, estableció redes comerciales locales, nacionales e internacionales y se dedicó a revitalizar su economía a la vez que preservaba su entorno y su cultura.

Gracias a la declaración de denominación de origen de Olinalá, ha aumentado repentinamente el orgullo tradicional y se han abierto las puertas al progreso económico.