Cada verano, los mejores tenistas del mundo se reúnen en el All England Lawn Tennis Club para competir sobre una superficie que es casi tan famosa como ellos. La hierba de Wimbledon es una parte celosamente guardada de la identidad del torneo y también una parte del sistema de propiedad intelectual (PI) con la que la mayoría de los aficionados al deporte nunca se toparán.
“Las variedades exactas de césped utilizadas en Wimbledon no se divulgan públicamente”, afirma Stig Oddershede a la UPOV, la Unión Internacional para la Protección de las Obtenciones Vegetales. “No basta con ir al centro de jardinería y pedir la ‘mezcla Djokovic’.”
Oddershede es responsable de comunicación de DLF, una empresa danesa que suministra semillas a más de 100 países. El césped de alto rendimiento de este tipo, señala, suele estar protegido por derechos de obtentor, con especial atención al raigrás perenne —el utilizado en Wimbledon—, seleccionado por su gran tolerancia al desgaste, rápida recuperación, densidad y uniformidad visual.
“Las pistas de Wimbledon experimentan cierta transformación durante el torneo, especialmente en las líneas de fondo, donde los jugadores, más o menos, intentan cavar hasta Australia durante dos semanas.”
La genética, añade Oddershede, es solo la mitad de la historia; la constancia año tras año depende igualmente de una gestión especializada del césped. Esa combinación —una variedad protegida desarrollada durante muchos años junto con cuidados in situ— describe gran parte del césped utilizado en los deportes de élite.
El derecho de PI que sustenta todo ello es la protección de las obtenciones vegetales, un sistema adaptado a las nuevas variedades vegetales y regido internacionalmente por el marco administrado por la UPOV.
“Desde el primer cruce hasta una variedad acabada, el proceso suele llevar más de 10 años”
El Acta de 1991 de la UPOV establece que, para poder acogerse a la protección, las variedades deben ser nuevas, distintas, homogéneas y estables. Según la base de datos de la UPOV, actualmente hay cerca de 7 000 variedades aptas para su uso como césped deportivo protegidas en los miembros de la UPOV, que abarcan pistas de tenis, campos de fútbol, campos de críquet, campos de golf y superficies multiuso.
El proceso de obtención de nuevas variedades de césped deportivo
Los plazos son largos. “Entre bastidores, los obtentores trabajan con miles de pequeñas parcelas de ensayo, probando y comparando distintos candidatos en todo tipo de condiciones”, cuenta Oddershede a la UPOV. Los obtentores evalúan el desgaste, la recuperación, la densidad, la uniformidad y la resiliencia climática del césped. “Desde el primer cruce hasta una variedad acabada, el proceso suele llevar más de 10 años.”
Los ensayos son rigurosos. Las variedades se ensayan en múltiples lugares y se exponen a inviernos fríos, veranos calurosos y secos y diversas enfermedades. “En lo que respecta a la tolerancia al desgaste, la cosa se vuelve bastante literal: se arrastran rodillos pesados con tacos de acero sobre las parcelas de ensayo para imitar el impacto de los futbolistas.”
Crystal Fricker, obtentora estadounidense que ha desarrollado casi 400 variedades a lo largo de cuatro décadas, describe un calendario similar en los Estados Unidos. “Desarrollar una variedad de césped deportivo para su uso en campos deportivos de todo el mundo requiere al menos 10 años de investigación, cruzamiento y ensayos en múltiples lugares”, explica a la UPOV. “Para la Copa Mundial de Qatar, empezamos a ensayar nuestras variedades ocho años antes del evento.”
La protección de las obtenciones vegetales en el césped deportivo
La protección de las obtenciones vegetales concede al obtentor de una nueva variedad un derecho exclusivo, durante un período determinado, a controlar su producción, reproducción, acondicionamiento, venta y exportación de material de multiplicación.
En virtud del Acta de 1991 de la UPOV, la duración mínima de la protección es de 20 años para la mayoría de las especies y de 25 años para árboles y vides. A cambio, el obtentor divulga la variedad y la somete a examen técnico.
Fricker describe el proceso desde la perspectiva del obtentor. “La protección de las obtenciones vegetales es un método jurídico para salvaguardar los derechos de los obtentores, reconociendo a quienes invierten años y, a menudo, fondos considerables en desarrollar nuevas variedades”, afirma.
Cuando se presenta una solicitud, los datos morfológicos deben facilitarse en el primer año de venta de la semilla y la comparación con variedades estándar y existentes confirma que la nueva variedad es distinta. “Este proceso ayuda a proteger a los obtentores frente a variedades de imitación o que simplemente han sido rebautizadas.”
“Muchas variedades pueden no cumplir las expectativas: se descarta el 90 %”
El sistema tiene una dimensión internacional. “Los derechos internacionales de obtentor permiten proteger una variedad en varios países”, añade Fricker. Las solicitudes también pueden presentarse país por país. Fricker reconoce que esta vía “requiere tiempo y resulta costosa”, pero merece la pena para salvaguardar la genética que sustenta las variedades de gran valor.
Sin ese andamiaje jurídico, la economía de la obtención vegetal resulta difícil de sostener. “Desarrollar nuevas variedades es extremadamente caro, a menudo cuesta millones de dólares, y muchas pueden no cumplir las expectativas: se descarta el 90 %”, explica Fricker a la UPOV.
En los mercados sin protección, los productos pueden venderse como “variedad no indicada”, sin garantías en cuanto a rendimiento o genética. La protección de las obtenciones vegetales, afirma Oddershede, es lo que hace que todo este esfuerzo merezca la pena. “Da a los obtentores una oportunidad justa de recuperar sus costos”, explica a la UPOV.
“Sin ella, disminuye el incentivo para invertir y también el ritmo de la innovación.” En los mercados donde la protección es débil, añade, entran menos variedades nuevas en el cauce de desarrollo y el progreso se ralentiza.
Ensayo de nuevas variedades de césped para fútbol de cara a la Copa Mundial de la FIFA 2026
El vínculo entre la PI y la investigación sobre césped deportivo es directo. Oddershede señala que, de cara a la Copa Mundial de la FIFA 2026, se ensayaron diversas variedades junto con investigaciones realizadas en instituciones como la Universidad de Tennessee y la Universidad Estatal de Michigan.
“El cambio climático está haciendo que la gestión del césped sea más compleja, con sequías, calor, lluvias intensas y presión de enfermedades más frecuentes”
La FIFA establece las normas y cada estadio selecciona la variedad que ofrece mejores resultados en sus condiciones específicas. “Ese nivel de investigación a largo plazo y en múltiples lugares depende de la protección de las obtenciones vegetales. Proporciona la base financiera que lo hace todo posible.”
Wimbledon y la Copa Mundial de la FIFA son los casos más visibles, pero la investigación sobre césped deportivo está arraigada en todo el deporte profesional.
“La innovación en materia de césped deportivo ha cambiado discretamente las reglas del juego en muchos deportes”, afirma Oddershede. Las variedades modernas ofrecen mayor tolerancia al desgaste, resistencia a las enfermedades, densidad y uniformidad que sus predecesoras.
El trabajo estrecho con los encargados del mantenimiento del terreno y las organizaciones deportivas, añade Oddershede, garantiza que las nuevas variedades respondan a los distintos requisitos de cada deporte. “En la práctica, esto significa greens de golf más lisos, una pisada más estable en las melés de rugby y campos de fútbol que no se convierten en barro a mitad del partido.”
Desarrollar césped deportivo resistente al clima para campos deportivos
La obtención para distintos climas forma parte integral del mundo del césped deportivo a escala mundial. Fricker destaca Pure Dynasty, una nueva especie que rinde en climas cálidos, soporta un tránsito peatonal intenso y tolera aguas y suelos de mala calidad.
Otros trabajos recientes se han centrado en la tolerancia a la sombra y la resiliencia frente al tránsito, ambas pertinentes en entornos de estadios donde los niveles de luz pueden ser bajos.
“El cambio climático está haciendo que la gestión del césped sea más compleja, con sequías, calor, lluvias intensas y presión de enfermedades más frecuentes”, afirma Oddershede. Los obtentores responden desarrollando variedades ensayadas bajo estrés controlado y en distintos entornos, con el objetivo de producir céspedes que requieran menos insumos y, al mismo tiempo, mantengan un rendimiento constante.
“Este tipo de investigación exige muchos recursos”, añade, “y la protección de las obtenciones vegetales desempeña un papel clave al garantizar que los obtentores puedan seguir invirtiendo en soluciones para las condiciones futuras.”
Fricker señala también rasgos específicos que se están incorporando a la próxima generación de variedades. “Los obtentores trabajan sin descanso para desarrollar céspedes que consuman menos agua y, aun así, mantengan un color verde y un crecimiento aceptables.”
“La protección de las obtenciones vegetales es lo que hace posible ese tipo de innovación”
También se está introduciendo la tolerancia al estrés térmico en determinadas especies. “Los derechos de PI fomentan estos avances ambientales al respaldar la inversión en nuevas variedades”, afirma.
Según Oddershede, las variedades tetraploides de raigrás perenne 4turf® ilustran precisamente lo que se ha hecho posible gracias a la protección de las obtenciones vegetales. En lugar de los dos juegos habituales de cromosomas, tienen cuatro. El resultado, en el césped deportivo, es una implantación más rápida, sistemas radiculares más fuertes y una mayor tolerancia al estrés y las enfermedades.
“Avances como este son el resultado de esfuerzos de obtención a largo plazo”, afirma. “La protección de las obtenciones vegetales es lo que hace posible ese tipo de innovación.”
Hacer que el césped deportivo sea siempre más verde
Oddershede y Fricker coinciden en que el césped que funciona bien suele pasar desapercibido. “Si no reparas en el césped, es que está cumpliendo su función”, afirma Oddershede. La mayoría de las veces, señala, un campo solo llama la atención cuando no rinde como debería y, aun entonces, el problema suele estar relacionado con la construcción o el mantenimiento más que con la variedad en sí.
Para Fricker, la perspectiva a largo plazo es también personal. Remonta la creación de la empresa de investigación de su familia, Pure-Seed Testing, a la promulgación de la Ley de Protección de las Obtenciones Vegetales en los Estados Unidos en 1970.
“Durante los últimos 50 años, hemos invertido millones de dólares en crear variedades que tienen impacto en lugares como Qatar, Japón, Europa, la Copa Mundial, la Ryder Cup y otros escenarios de renombre en todo el mundo.”
Las cerca de 7 000 variedades protegidas aptas para su uso como césped deportivo registradas en la base de datos de la UPOV sustentan una parte considerable de las superficies de juego utilizadas en el deporte profesional, desde las líneas de fondo de Wimbledon hasta los estadios de la Copa Mundial de 2026 en el Canadá, México y los Estados Unidos.
Cada una de ellas es el resultado de una década o más de trabajo, llevado a cabo dentro de un marco de PI que la mayoría de los espectadores nunca verá.
Este artículo ha sido adaptado a partir de dos entrevistas publicadas por la UPOV en abril de 2026.
Para saber más sobre la PI en el deporte, véase la última edición especial de la Revista de la OMPI.