22 de abril de 2026

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La empresa china Carbon One utiliza la propiedad intelectual para ampliar su tecnología climática. La empresa explica aquí que el desarrollo de la propiedad intelectual es “un proceso continuo, no un esfuerzo puntual”. Las recompensas económicas por las invenciones son solo un ejemplo de lo profundamente arraigada que está la innovación en su cultura empresarial.

La crisis climática no es solo motivo de pesimismo. También ofrece oportunidades. El Acuerdo de París plantea el problema con urgencia y objetivos claros, como la reducción drástica de las emisiones de gases de efecto invernadero y la rápida transición hacia sistemas con bajas emisiones de carbono. Estos objetivos sirven de modelo.

En esta miniserie, Innovar para generar impacto, conocemos a tres pequeñas y medianas empresas (pymes) que están siguiendo ese plan de acción. Todas ellas son finalistas de los Premios Mundiales de la OMPI 2025 y demuestran cómo la innovación y la estrategia de PI pueden trabajar en perfecta sintonía para convertir las tecnologías de soluciones climáticas en negocios sostenibles.

Recientemente, presentamos a Baniql, una empresa de níquel ecológico que ha integrado con éxito la PI en su plan de negocio. Esta vez, ponemos el foco en Carbon One, una empresa de baterías que puede enseñar mucho a los innovadores sobre concienciación en materia de propiedad intelectual, investigación sobre patentes y secretos comerciales.

Innovación en baterías con ánodos de silicio-carbono

China domina el mercado mundial. En 2024, seis de los diez mayores productores mundiales de baterías tenían su sede en China, y en la actualidad el país fabrica más del 75 % de las baterías vendidas en todo el mundo. Carbon One se fundó en 2022 y, aunque es una empresa pequeña, espera marcar una gran diferencia en este sector en crecimiento.

Con sede en Quzhou (China), la empresa está desarrollando ánodos de batería de última generación. Produce una variedad de materiales, que van desde el grafito natural y sintético hasta el carbono duro, el metal de litio y, lo que es más importante, los ánodos a base de silicio, lo que la convierte en una de las pocas empresas de baterías que cuentan con una cadena de suministro de ánodos completa.

Los ánodos de silicio prometen un gran aumento de la capacidad, pero se hinchan y se degradan rápidamente. Los ingenieros de Carbon One han resuelto este problema con un diseño híbrido. Su material estrella es un ánodo compuesto de silicio y carbono recubierto con una capa especial de polímero que estabiliza la superficie.

El profesor Du Ning, presidente de Carbon One, afirma que este diseño aumenta drásticamente la capacidad. En las pruebas, almacena aproximadamente diez veces más energía que un ánodo de grafito. “Con este material, las baterías de los teléfonos inteligentes podrían superar los 7 000 mAh y los vehículos eléctricos podrían aumentar su autonomía en más de un 30 %”, afirma. La ventaja es que los dispositivos serían más duraderos y tendrían una mayor autonomía sin necesidad de aumentar el tamaño de la batería.

Carbon One también ha abordado el inconveniente del silicio: la tensión por expansión. En lugar de utilizar silicio suelto, emplea partículas de silicio a escala nanométrica incrustadas en una matriz de carbono que amortigua la expansión.

Además, un recubrimiento polimérico adicional (la capa de interfaz de electrolito sólido) forma una película estable y conductora que protege el ánodo durante cada ciclo de carga. El profesor Ning señala que esta tecnología ya se ha trasladado a la producción y que se está probando en baterías para vehículos eléctricos, sistemas de almacenamiento en red y dispositivos electrónicos de alta gama.

La estrategia de propiedad intelectual de Carbon One para proteger la tecnología de baterías eficientes

Carbon One considera la propiedad intelectual como un activo estratégico. La empresa lleva a cabo una exhaustiva investigación de patentes para garantizar su libertad de operación, detectar cualquier patente de baterías que pudiera plantear conflictos y diseñar su tecnología en función de estas. En la actualidad, Carbon One cuenta con una amplia cartera de propiedad intelectual que comprende más de 350 solicitudes de patente presentadas en múltiples países, así como marcas y derechos de autor relacionados.

“El desarrollo de la propiedad intelectual es un proceso continuo, no un esfuerzo puntual”, afirma el profesor Ning. Carbon One integra la concienciación sobre la propiedad intelectual en su cultura empresarial, y anima a los empleados a innovar y proteger las ideas mediante sesiones de lluvia de ideas entre departamentos, reuniones periódicas de revisión de patentes e incluso recompensas económicas por nuevas invenciones.

Para cada nueva idea, el equipo evalúa el riesgo de ingeniería inversa para decidir si presentar una solicitud de patente o mantenerla en secreto. “Si una tecnología es fácil de replicar, es posible que la mantengamos como secreto comercial. Pero cualquier ventaja de rendimiento del producto final la patentamos”. En la práctica, esto significa que la empresa intenta patentar cualquier ventaja competitiva visible para los usuarios, mientras que los procesos subyacentes pueden permanecer confidenciales.

Sobre una superficie blanca se muestran tres recipientes de vidrio que contienen polvo gris oscuro, con otro recipiente difuminado al fondo.
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Materiales de carbono de alto rendimiento desarrollados en el Instituto Central de Investigación de Carbon One.

Carbon One también calcula cuidadosamente el momento de presentar sus solicitudes. La empresa las presenta con antelación en cada mercado principal en el que tiene previsto introducirse y en las regiones donde operan los competidores, asegurándose así una amplia protección antes de que los rivales puedan reclamar sus derechos. Carbon One también está utilizando el Tratado de Cooperación en materia de Patentes (PCT) de la OMPI para evaluar opciones de patente en diversos países. La empresa ha presentado seis solicitudes PCT desde 2024, en las que el profesor Ning es uno de los inventores; esta es la más reciente.

Una PI sólida también sustenta las alianzas y la recaudación de fondos de Carbon One. “Nuestra propiedad intelectual establece las reglas básicas cuando nos asociamos con fabricantes de baterías y colaboradores”, afirma el profesor Ning.

La empresa utiliza acuerdos de confidencialidad y contratos para especificar quién es el propietario de cualquier propiedad intelectual desarrollada conjuntamente, proteger la confidencialidad y definir garantías y responsabilidades. Establecer correctamente estos términos de propiedad intelectual desde el principio ayuda a proteger la tecnología de Carbon One y genera confianza entre los socios.

Lecciones para los innovadores: dar prioridad a los mercados principales, las patentes y los secretos comerciales

Se puede aprender mucho del enfoque de Carbon One respecto a la propiedad intelectual. En primer lugar, los innovadores deben considerarla una inversión fundamental y no algo secundario.

“Las empresas emergentes deben garantizar la protección de las nuevas tecnologías desde el principio”, afirma el profesor Ning. De este modo, no solo podrán prevenir las infracciones, sino también resultar más atractivos para los inversores.

Al igual que Baniql, Carbon One también ha integrado con éxito la PI en el núcleo de su negocio. La empresa decide entre patentes y secretos comerciales en función de lo fácil que sería para un competidor copiar el producto final y adapta sus solicitudes internacionales de patentes a los mercados prioritarios (en este caso, los principales mercados de baterías).

Carbon One demuestra que la combinación de la innovación con una gestión estratégica de la propiedad intelectual puede tener un impacto climático real. Su trayectoria demuestra que, con la tecnología adecuada y una estrategia sólida de propiedad intelectual, las empresas emergentes pueden abordar los retos climáticos y ampliar rápidamente sus soluciones.

La empresa mencionada en este artículo fue una de las finalistas de los Premios Mundiales de la OMPI 2025. Seleccionados entre un número récord de 780 candidaturas procedentes de 95 países, los diez ganadores ejemplifican cómo se puede utilizar la propiedad intelectual de forma estratégica para ofrecer soluciones a algunos de los mayores retos del mundo.

El plazo de presentación de candidaturas para 2026 está abierto hasta el 31 de marzo. Se anima a las pymes, las empresas emergentes y las empresas derivadas de universidades que utilicen la propiedad intelectual para crear valor para su negocio a que presenten su candidatura.