Suiza: concebir normas de PI teniendo en mente la digitalización
20 de abril de 2026

En marzo de 2024, el Parlamento suizo aprobó una revisión parcial de la Ley de Patentes, con la que se introdujo un examen completo voluntario que incluye la novedad y la actividad inventiva, un informe de búsqueda obligatorio y la posibilidad de presentar y publicar una patente en inglés. El Consejo Federal también decidió revisar por completo la Ordenanza sobre Patentes, que regula el procedimiento de examen de las solicitudes de patente. El hecho de que IPI participe en la preparación de los proyectos de nuevas normas de PI, supuso una oportunidad única para concebir una norma de PI moderna teniendo en cuenta su aplicación digital.
Son muchas las particularidades que debe tener una buena norma de PI: naturalmente, debe encajar en el marco internacional de PI y en la legislación nacional. También debe ofrecer a los usuarios la flexibilidad necesaria para responder a sus necesidades específicas y debe hacerlo de modo eficiente en relación con los costos y los tiempos, tanto para los usuarios como para la oficina de PI que la aplique. Especialmente para las oficinas pequeñas como el IPI, eso significa que, siempre que sea posible, una norma debe poder digitalizarse con la infraestructura y los recursos de los que ya dispone la oficina de PI.
Directora General,
Instituto Federal Suizo de Propiedad
Intelectual (IPI). Imagen: Remo Eisner
El enfoque del IPI
Para responder a estas diversas necesidades, hemos adoptado un enfoque holístico, que incluye a miembros de distintos ámbitos: jurídico, del examen de patentes, de la administración y, por supuesto, de las TI. De ese modo, todos los conocimientos y puntos de vista pertinentes estuvieron representados desde el principio. Luego, esbozamos borradores del nuevo examen, reconociendo posibles supuestos y casos extremos, así como elementos limitantes (por ejemplo, las obligaciones derivadas de los tratados de PI) o principios generales (como, en su caso, la armonización de nuestros procedimientos de examen de patentes, marcas y diseños). Esos borradores se tradujeron luego en los futuros procesos digitales y supuestos de trabajo concretos. Eso ayudó a reconocer obstáculos y elementos del ámbito digital que en el día a día generarían mucho trabajo con poco beneficio para los usuarios o para nosotros. Una vez definido un proceso viable, se redactaron las disposiciones jurídicas propiamente dichas de la norma, reconociendo los posibles problemas (de índole jurídica). La redacción de la Ordenanza de Patentes no fue un proceso lineal, sino más bien iterativo, con constantes idas y venidas. Ello contribuyó a que encontráramos soluciones equilibradas para atender las diferentes necesidades. Además, una consulta pública aportó valiosos comentarios de los usuarios y sus representantes.
En paralelo a la redacción de la propia norma, este enfoque, y los procesos resultantes, ya permitieron planificar con antelación los cambios necesarios en nuestros programas informáticos y procesos, lo que supuso una ventaja para la inminente aplicación.
Enseñanzas extraídas
La redacción de complejas normas sobre PI debe tener en cuenta desde el principio su futura aplicación. Ello no solo garantiza que la norma funcione en la práctica, sino que también ayuda a analizar los costos y beneficios de los distintos enfoques. Además, dar intervención desde el principio a las distintas partes interesadas ayuda a crear un “lenguaje común” y fomentar el entendimiento entre ellas, lo que también acelera la aplicación.
En breve
Se prevé que la revisión de la Ley de Patentes suiza entre en vigor a principios de 2027. Es un paso más en nuestro camino hacia una mayor digitalización de nuestro trabajo y garantiza que la protección por patente, en Suiza, siga siendo interesante, rentable y esté preparada para el futuro.