La divulgación de la tecnología en el sistema de patentes

Acceso a los medicamentos, información sobre patentes y libertad de acción, un coloquio técnico

18 de febrero de 2011

Francis Gurry, Director General, OMPI

Directora General Margaret Chan,
Director General Pascal Lamy,
Distinguidos invitados,
Señoras y señores:


Quisiera resaltar la enorme satisfacción que tiene la OMPI de cooperar con la Organización Mundial de la Salud y la Organización Mundial del Comercio. Como todos ustedes saben, se trata de una cooperación que tiene lugar desde hace tiempo y que es cada vez más sólida, a medida que cada cooperante conoce más adecuadamente los puntos de vista de los demás. La salud, el comercio y la innovación constituyen cuestiones indispensables a la hora de abordar los problemas que cada vez se plantean con más frecuencia en un mundo globalizado.

Me llena de alegría el que la sesión de hoy se centre en el acceso a los medicamentos y la función de la información sobre patentes o las divulgaciones que se producen en el sistema de patentes. Como bien saben ustedes, una de las razones que justifican la existencia del sistema de patentes es la divulgación de la tecnología. Me gustaría ilustrar ese tipo de justificación citando un pequeño ejemplo.

El saxofón es el único instrumento que forma parte de la orquesta que llegó a estar patentado. En 1842, Adolphe Sax patentó el primer saxofón en Francia y durante los 40 años siguientes, más o menos, se concedieron unas 20 o 30 patentes basadas en el instrumento original a partir de las cuales se inventó la boquilla que conocemos actualmente, el saxo alto, otras variedades del saxo y un mecanismo mejorado del saxofón como tal. Toda esa tecnología ha formado parte del dominio público durante más de 100 años, y cualquiera puede fabricar o utilizar el saxofón. Resulta interesante comparar ese caso con la evolución del violín. En Crémona (Italia), en el siglo XVIII la tecnología de fabricación del violín era un asunto familiar que permanecía en secreto y se transmitía confidencialmente de generación en generación. El resultado es que hasta la fecha nadie sabe cómo se elaboraban los mejores violines fabricados en el mundo, los Stradivarius y demás. El secreto de su fabricación se ha perdido en el tiempo y en el secreto de las familias y los métodos mediante los que transmitían sus conocimientos.

La función de divulgación es algo que se da por sentado, pero no siempre debería ser así, especialmente cuando tratamos de las tecnologías de procesos, que se pueden utilizar en secreto en una fábrica y no resultan obvias en el producto mismo. Esa función ha dado lugar a que de hecho el sistema de patentes constituya el registro más exhaustivo, accesible y sistemático de la tecnología creada por la humanidad.

En varios estudios se pone de manifiesto que cerca del 80% de la tecnología que se divulga mediante el sistema de patentes no se da a conocer por medio de otras fuentes. A lo largo de la historia, existen numerosos ejemplos de tecnologías que se han divulgado por primera vez en el sistema de patentes, muchos años antes de sus aplicaciones comerciales: la tarjeta perforada de Hollerith, el motor a reacción, la televisión y otros.

Es sabido que en la práctica la función de divulgación del sistema de patentes no funcionaba tal y como había sido concebida en la era de los documentos impresos, puesto que a fin de encontrar la tecnología necesaria, era necesario acudir a las bibliotecas, que no abundaban precisamente en todo el mundo y que desde luego eran inexistentes en los países en desarrollo. Además, había que consultar y buscar la tecnología, de manera harto engorrosa, en colecciones de documentos impresos. Por supuesto, la tecnología digital e Internet han cambiado por completo el panorama y traído consigo la democratización de los conocimientos. Actualmente, la función de divulgación del sistema de patentes constituye realmente un medio eficaz de establecer un registro sistemático y exhaustivo de la tecnología creada por la humanidad que se puede consultar fácilmente en todo el mundo, incluidos, por supuesto, los países en desarrollo.

El sistema de patentes constituye en la actualidad una fuente importante de información económica y tecnológica. Gracias a ello, se puede saber qué ámbitos de la tecnología y qué tecnologías en concreto registran una mayor actividad, qué países y empresas trabajan con determinadas tecnologías, en qué países se patentan estas últimas y, desde el punto de vista del tema que hoy nos ocupa, dónde existe la libertad de acción y en qué países se puede explotar una tecnología dada sin los obstáculos que plantean los derechos de propiedad. Por consiguiente, se trata de una función sumamente importante.

Una de las principales tareas de la OMPI consiste en lograr que esta función se desarrolle eficazmente; poner a disposición del mundo y, en particular, de otras esferas de la política pública, como la salud, un registro accesible y fácilmente utilizable de la tecnología creada por la humanidad. La OMPI cuenta con un instrumento denominado PATENTSCOPE® que contiene unos ocho millones de documentos de patente; esa cifra aumentará hasta alcanzar casi los 20 millones a lo largo del presente año. Nuestro objetivo es ampliar esa colección de manera que abarque todos los rincones del mundo. Con tal fin, la OMPI dispone de programas de digitalización y automatización en 61 países en desarrollo de todo el mundo. A medida que se digitalicen sus colecciones de patentes, se irán añadiendo a la base de datos central.

Asimismo, es necesario poseer unas herramientas mucho más adecuadas para acceder a esa información ya que, actualmente, casi un tercio de la tecnología que se produce en el mundo procede de China, Japón y Corea. Por lo tanto, no está claro cómo se puede hacer búsquedas de la tecnología a no ser que uno sea nacional de esos países y, en ese sentido, aprovechar la información divulgada en esos idiomas. Con tal fin, la OMPI está poniendo a punto herramientas de búsqueda en varios idiomas y mejorando los mecanismos de traducción asistida por computadora, que hoy en día sirven por lo menos para saber si es necesario o no traducir un texto.

Nos complace enormemente ver que en esta sesión se presta atención especialmente a esa importante función del sistema de patentes y a la manera en que puede utilizarse al servicio de la salud. Una vez más, deseo reiterar el agradecimiento de la OMPI a Margaret Chan por su liderazgo al organizar el presente seminario y a Pascal Lamy, que es el artífice del fortalecimiento de la cooperación entre nuestras tres organizaciones.

Muchas gracias.