World Intellectual Property Organization

Diseño polaco: una metamorfosis

Agosto de 2013

Por Czesława Frejlich, profesora de la Academia de Bellas Artes de Cracovia y de la Academia de Bellas Artes de Varsovia y jefa de redacción de la revista 2+3D design.

Hasta hace poco, Polonia no se consideraba un país con un sector del diseño fuerte. Los propios polacos admitían rápidamente que ese no era el punto fuerte de nuestra economía. Si echamos una breve mirada a la historia de la posguerra de Polonia, podemos hallar una explicación. En la década de 1950, el objetivo económico era la reconstrucción de nuestro sector industrial, con un énfasis en la industria pesada y la minería. En el contexto de los esfuerzos dirigidos a impulsar el sector de los productos de consumo del país en la década de 1960, el diseño industrial polaco volvió a nacer de nuevo. Esto se debió, en gran parte, a los esfuerzos del Instituto de Diseño Industrial y la creación de varias escuelas de diseño nuevas, aunque también puede atribuirse al éxito de los diseñadores que atravesaron la “cortina de hierro", que había impedido el contacto profesional con los diseñadores occidentales. Sin embargo, este resurgimiento duró poco. La falta de competencia en el mercado en la década de 1970 y la práctica generalizada de adquirir licencias occidentales para nuevas tecnologías y modelos de productos obstaculizaron la labor de los diseñadores polacos. A principios de la década de 1980, durante el período de la ley marcial en Polonia, las cosas habían llegado a paralizarse casi por completo.

(Photo: WIPO/Berrod)
La silla “Woodi”, para reuniones y conferencias (derecha de la imagen), diseñada por Anna Vonhausen, el taburete “Plopp” (centro), diseñado por Oskar Zieta, el sello “Modico R45” y sello para pelotas de golf diseñados por Matylda Goledzinowska y Bogal Malczynski estuvieron entre las obras expuestas en la exposición dedicada a los diseñadores polacos recompensados con el premio “Red dots”, organizada por la OMPI y el Gobierno de Polonia en mayo de 2013.

Los signos del cambio

Con la transición de Polonia hacia la democracia a partir de 1989, la atención del país se centró en aprender los entresijos de la nueva economía, sobre todo en el ámbito del comercio. El diseño industrial no era una prioridad inmediata. Los primeros signos visibles de cambio se observaron a principios de la década de 2000, con la aparición de una serie de grandes empresas que habían crecido a partir de pequeñas iniciativas familiares. Estas empresas estaban encontrando poco a poco su hueco en el mercado nacional, empujando fuera las importaciones extranjeras baratas.

La introducción de tecnologías modernas y la exposición a nuevas técnicas de gestión, de promoción y de ventas, como consecuencia de la subcontratación de sus servicios por parte de empresas occidentales, también tuvo una gran influencia en el desarrollo del sector. En un período relativamente corto, pudimos ver cómo evolucionaban empresas de muebles del país como Balma, Vox, Profiem y Comforty. En 2011, Polonia ocupó el cuarto lugar entre los principales exportadores mundiales de muebles (según las estadísticas de las Naciones Unidas de 2011). Empresas como Solaris (autobuses), Pesa y Newag (industria ferroviaria) y Reserve, House y Ryłko (ropa) también estaban compitiendo en los mercados internacionales con creciente confianza.

La creciente conciencia del papel del diseño en la empresa

 

Si bien las dinámicas tasas de crecimiento económico de los últimos años se han ralentizado a consecuencia de la crisis económica mundial, el promedio todavía se encuentra en el lado positivo. Los productores que hasta ahora habían competido con precios bajos han llegado a comprender que no pueden bajar más sus precios, y están buscando formas nuevas de asegurar una ventaja competitiva. Muchos han entendido que el diseño es la herramienta más obvia para aumentar las ventas, y han buscado nuevos diseños que puedan reclamar como propios.

 

Hasta hace poco, copiar un buen producto extranjero (en una forma ligeramente modificada para evitar problemas legales) se consideraba una estrategia comercial legítima y eficaz. Sin embargo, el éxito de un número cada vez mayor de productos bien diseñados en los últimos dos años sugiere que este enfoque no sólo se considera poco ético, sino también corto de miras e improductivo. El creciente éxito en concursos nacionales e internacionales de diseño, como el premio internacional de diseño Red Dot Design Award, está impulsando el reconocimiento internacional del diseño polaco. Desde 2008, año en el cual los diseñadores polacos Magda Lubińska y Michał Kopaniszyn, de Moho Design, fueron galardonados por su alfombra mohohej!DIA, las empresas polacas han obtenido treinta premios, doce de los cuales en 2012. En mayo de 2013, los ganadores polacos de este prestigioso galardón ocuparon un lugar de honor en una exposición en la OMPI organizada juntamente con la Oficina de Patentes de Polonia.

(Photo: WIPO/Berrod)
En mayo de 2013, los ganadores polacos del prestigioso premio de diseño Red Dot ocuparon el lugar de honor en una exposición organizada en la OMPI juntamente con la Oficina de Patentes de Polonia. En la imagen se muestra la alfombra Mohohej!DIA, diseñada por Magdalena Lubínska y Michal Kopaniszyn, de Moho Design.

El diseño polaco pasa a primer plano

En los últimos años, el sector del diseño industrial se ha beneficiado del apoyo activo del gobierno polaco. En la estrategia nacional de desarrollo 2007-2013 fue considerado como sector beneficiario de ayuda financiera, principalmente a través de subvenciones de la Unión Europea (UE). Este apoyo específico ha servido para mejorar apreciablemente la enseñanza del diseño, y ha dado lugar a servicios de orientación en materia de diseño y a la creación de centros de diseño en todo el país. Entre éstos cabe mencionar Gdynia Design Center, Concordia Design en Poznań, Design Center Kielce, Fashion Promotion Centre y el Centro de las Artes y las Ciencias de Łódź. También se han creado escuelas de diseño privadas en Kielce, Łódź, Poznań y Szczecin, entre otros lugares, y se han introducido nuevos programas de estudio de diseño como parte del currículo de las escuelas estatales. Recientemente, se han recibido fondos de la UE, que se utilizarán para establecer vínculos más estrechos entre universidad e industria, incluido el ámbito del diseño industrial.

El apoyo del gobierno también ha desempeñado un papel fundamental a la hora de fomentar una gran diversidad de actividades de promoción, como exposiciones, conferencias y debates, que están dando presencia al diseño polaco, tanto en el país como en el extranjero. No obstante, algunas de las actividades previstas dentro de la estrategia nacional de desarrollo no dieron los resultados previstos. Aunque los empleadores no recibieron el apoyo financiero que esperaban para desarrollar o adquirir nuevos diseños industriales, muchos encontraron los recursos necesarios para seguir invirtiendo en diseño y ahora están disfrutando de los beneficios comerciales resultantes. En menos de 10 años, el número de solicitudes de registro de diseños industriales presentadas por solicitantes de Polonia en la Oficina de Patentes de Polonia y la Oficina de Armonización del Mercado Interior (OAMI) se ha duplicado con creces. En 2003, estas oficinas recibieron 2.002 solicitudes de registro de diseño de diseñadores polacos; en 2012, esta cifra ascendió a 4.470, lo que indica un reconocimiento creciente de la importancia de proteger los diseños.

Los mayores efectos en lo que se refiere a aumentar la presencia internacional del diseño polaco han sido el resultado de las actividades generalizadas de promoción que se están organizando. En Polonia, este tipo de eventos son el Festival de Diseño de Łódź, que se celebra en octubre (en su séptima edición), Arena Design en Poznań, celebrado en marzo (en su quinta edición) y Gdynia Design Days, celebrado en julio (en su sexta edición). Esto se suma a las numerosas presentaciones en galerías y ferias comerciales que tienen lugar a lo largo de todo el año. En el extranjero, la promoción del diseño polaco recae principalmente en el Instituto Adam Mickiewicz y el Ministerio de Relaciones Exteriores, que trabajan junto con los numerosos institutos polacos repartidos por todo el mundo, como los de Berlín, Budapest, Londres y Estocolmo. Este año, por ejemplo, los diseñadores polacos expusieron sus trabajos en la Semana del Diseño de Milán y el Festival Internacional de Diseño DMY en Berlín. La participación en otros eventos internacionales de diseño más importantes, como la Semana del Diseño de Paris y 100% Design en el Festival de Diseño de Londres, también están en la mira de la comunidad del diseño polaco.

Cambio de actitudes

En los últimos años se ha producido un cambio drástico en la actitud hacia el diseño en Polonia. Las instituciones públicas y privadas buscan oportunidades para promover las aptitudes del país en este campo, alimentando una oleada de apoyo público. Hasta hace poco, los diseñadores polacos trabajaban en un contexto difícil. Sus principales clientes, quienes estaban dispuestos a pagar precios elevados por productos de alta calidad, tenían poca fe en los diseñadores polacos y a menudo obtenían sus productos en el extranjero. Los menos ricos no estaban dispuestos a pagar más por un producto nuevo y tendían a comprar artículos más baratos, aunque la calidad del diseño fuera inferior. Sin embargo, gracias a la mejora en el nivel de vida, esta situación ha cambiado. De un estudio realizado en 2011 por Tomasz Wiktorski sobre la industria del mueble en Polonia se desprende que el polaco medio está ahora dispuesto a pagar un 20% más por un producto mejor. Este cambio puede atribuirse a las crecientes aspiraciones de los jóvenes, cuya exposición al diseño de otras partes del mundo a través de Internet, los estudios y los viajes está impulsando la demanda de productos de alta calidad bien diseñados.

Este cambio positivo de actitud hacia el diseño también está reavivando el interés en el patrimonio de diseño del país. Está surgiendo un creciente número de publicaciones académicas y generales sobre el tema. Las casas de subastas también están registrando altos precios que pagan los coleccionistas por diseños antiguos. La generación más joven ha llegado a apreciar los diseños anteriores, especialmente los que se remontan a la década de 1960. Estos diseños están siendo desempolvados de los áticos familiares y utilizándose de nuevo. Este espíritu nostálgico puede verse en varios diseños contemporáneos, como una inspiración o como una referencia. En algunos casos, los diseñadores contemporáneos están dando nueva vida a diseños antiguos sencillamente al volver a utilizarlos. El hecho de que cerca de 35.000 personas visitaran en 2012 la exposición Queremos ser modernos: Diseño polaco de 1955 a 1968 de las colecciones del Museo Nacional de Varsovia es un testimonio de la magnitud del interés público en el diseño polaco.

La OMPI en Internet