World Intellectual Property Organization

Creación de marcas para el algodón, el sésamo y la vainilla de Uganda

Agosto de 2012

Por Kristin Selleyfan, periodista independiente


Se dice que la variedad local de sésamo (simsim) que
se cultiva en la región del Nilo Norte de Uganda tiene
el mayor contenido de aceite del mundo.
(Foto: Selleyfan/Dev.TV)

Conseguir que los pequeños agricultores y productores puedan aprovechar el valor comercial de sus productos constituye un factor fundamental a la hora de mejorar los medios de vida rurales de los países en desarrollo. En el marco de la iniciativa "Propiedad intelectual y desarrollo de marcas de producto para el fomento de las empresas", de la Agenda para el Desarrollo, la OMPI ha estado colaborando con diversas partes interesadas de los sectores público y privado de Uganda – como, por ejemplo, la organización Cotton Development Organisation (CDO), UNACOFF, cooperativa de desarrollo rural, FarmNet Ltd., empresa que trabaja con pequeños agricultores para producir sésamo de calidad para las industrias alimentaria y farmacéutica, o la cooperativa Mukono Vanilla, Spices and Horticulture Cooperative Society – con el fin de prestar apoyo al esfuerzo que están realizando para mejorar del valor de sus productos, mediante diversos instrumentos del sistema de propiedad intelectual (P.I. ) dirigidos a la creación de marcas (por ejemplo, marcas de certificación, marcas colectivas y marcas comerciales). La Revista de la OMPI ha invitado a Cristina Selleyfan, que ha rodado un documental sobre el proyecto, a exponer su punto de vista sobre lo que esta iniciativa significa para los productores de tres productos agrícolas de alta calidad de Uganda: el algodón, el sésamo y la vainilla.

¿En qué medida resulta útil para los productores agrícolas la propiedad intelectual (P.I.)? Con el fin de averiguarlo, me reuní con diversos agricultores de Uganda que participaban en una iniciativa permanente de la OMPI sobre creación de marcas.

La agricultura es el sector más importante de la economía de Uganda, y en él trabaja el 80% por ciento de su población activa. Habida cuenta de ello, el país está adoptando medidas para aumentar el valor de tres productos agrícolas aún infraexplotados – a saber, el algodón, el sésamo y la vainilla - con el fin de incrementar los ingresos de su comercio mediante el uso de instrumentos del sistema de propiedad intelectual. "El interés especial de este proyecto, que forma parte de una iniciativa de la OMPI dirigida a promover el desarrollo empresarial en los países en desarrollo y menos adelantados, es que a través de los instrumentos de P.I. y las estrategias de creación de marcas adecuadas, ayudaremos a las comunidades locales en su desarrollo económico y social", explica Francesca Toso, coordinadora del proyecto de la OMPI.

Para Agaba S. Raymond, del Ministerio de Turismo, Comercio e Industria, el algodón, el sésamo y la vainilla resultan opciones obvias. "Como país, vemos qué es lo que podemos comercializar ... y qué puede mejorar los ingresos de la población. En Uganda, al ser un país agrícola, nos fijamos naturalmente en los productos agrícolas que tenemos, y nos preguntamos si determinados productos tienen un mercado, regional e internacional, y qué posibilidades tienen de competir o incluso de desarrollarse".

Entusiasmo de los productores de algodón


El algodón es el segundo cultivo de exportación
más importante de Uganda. Por medio del sistema
de propiedad intelectual podrá ayudarse a convertir el
algodón de Uganda en un producto de primera
calidad de gran valor. (Foto: Selleyfan/Dev.TV)

Introducido en Uganda a principios del siglo XX, el algodón es el segundo cultivo de exportación más importante del país, y genera ingresos para cerca de 2,5 millones de personas. Getachew Mengistie, abogado etíope especializado en P.I., ex director general de la Oficina de P.I. de Etiopía y consultor de la OMPI, que desempeñó un papel decisivo en el registro de marcas para los productores de café etíopes, dice que "el algodón de Uganda es uniforme, suave como la seda y tiene ese color brillante, blanco brillante, que demandan los clientes. No necesita ningún producto químico para tener ese color. "Si bien estas cualidades son bien conocidas por los compradores en el mercado internacional, los productores de algodón de Uganda no se benefician de la totalidad del valor comercial de este producto de calidad, que se sigue vendiendo como mercancía, en lugar de como producto de primera calidad. La obtención de una marca de certificación para el algodón de Uganda supondría un gran paso adelante para los productores, que podrían pedir precios más altos en el mercado internacional.

La región del Nilo Norte, situada al noroeste de Uganda, es conocida por la producción de algodón de alta calidad. Richard Parwot, abogado, fundador de la cooperativa de desarrollo rural UNACOFF, y dueño de una desmotadora de algodón, explica que, además de su rico suelo, la región cuenta con muchos agricultores que están deseando expandir sus actividades. Parwot que, junto con su socio Phillip Upakkrwoth, está ayudando a los agricultores a liberar nuevas tierras para el cultivo, señala que a pesar de su aparente pobreza, estos agricultores son los verdaderos terratenientes de Uganda. "Ese hombre y su familia son realmente ricos, sólo que no lo saben... Cuando empezamos a enseñarles cómo usar la tierra, a pequeña escala, empezaron a expandirse por sí mismos, y la expansión es imparable".

Quería comprobar si realmente esto era cierto. Así es como conocí a Aluma Gad, un joven agricultor que solía rotar cultivos de algodón y sésamo en parcelas de media hectárea, tal como hacían sus antepasados. Gad tiene el aire distraído de un hombre que tiene una misión, y cuando cuenta su historia, no cabe duda de que es así.

En 2009, después de entrevistarse con Parwot y sus socios, Gad decidió liberar cuatro hectáreas de tierra para la producción de algodón y maíz. Dice que el resultado fue como un milagro, y que obtuvo mayores ganancias que nunca, de unos 4,5 millones de chelines ugandeses, cerca de 1.900 dólares EE.UU. Nunca hubiera pensado que fuera posible tal rendimiento. En poco tiempo, su campo de cuatro hectáreas parecía quedarse pequeño, por lo que lo amplió a nueve hectáreas para cultivar algodón. Aunque los precios internacionales del algodón este año están bajos, Gad no se deja intimidar, y observa que la paciencia es una virtud cuando se trata de la agricultura. Su objetivo es cultivar 20 hectáreas de algodón en un par de años.

Gad dice que hay muchos agricultores como él, y todos ellos están ansiosos por ver al algodón de Uganda convertido en una marca y vender a mejores precios. "Los agricultores están impacientes. Quieren saber cuándo comenzará efectivamente el sistema de marcas", dice, "porque nos hemos enterado de que, en algunos países, los agricultores cuyos cultivos son de marca tienen grandes ventajas... y también permite a los consumidores saber de dónde proceden los productos".

Para Getachew Mengistie, la creación de una marca aumentará sin duda el valor del algodón de Uganda, y el uso de herramientas de desarrollo de marcas y de P.I. permitirá a Uganda comercializar su algodón de manera diferente. "Al crear una reputación y un prestigio en torno a una marca, no sólo se retiene a los clientes que ya se tienen, sino que se atrae a nuevos clientes y se aumenta la demanda de algodón de Uganda", dice.

Sésamo: "Mucho dinero en nuestros hogares"


Dotar de una imagen de marca al aceite de sésamo
de alta calidad de Uganda permitirá mejorar los
medios de vida. (Foto: Selleyfan/Dev.TV)

El sésamo o ajonjolí (sesamum indiccum L) que se cultiva en Uganda – uno de los mayores productores de África – se caracteriza por ser un producto de cultivo orgánico y tener un alto contenido de aceite. Localmente se conoce como simsim, y prácticamente todos los agricultores de la región del Nilo Norte lo cultivan en rotación con el algodón. Para Aluma Gad, la presión por cultivar sésamo procede principalmente de las mujeres: "Ya se sabe, en las cuestiones del campo hay que contar con las mujeres. A mi mamá le gusta mucho el sésamo, ya que es un alimento para el consumo". Aquí, la siembra de sésamo es una tradición milenaria.

Owere Charles, agricultor de 41 años de edad, cultiva dos variedades de sésamo en su hectárea y media de terreno: una variedad mejorada, de alto rendimiento, y una variedad más pequeña, de bajo rendimiento, más humilde, conocida simplemente como la variedad local. Sin embargo, se dice que esta variedad de sésamo tiene el mayor contenido de aceite del mundo. Según Parwot, puede extraerse el 56% del aceite en la primera presión. Algunos incluso afirman que el contenido de aceite de la variedad local es del 72%. Parwot explica que la mayoría de los aceites de sésamo que se encuentran en el mercado están mezclados con otros aceites o bien han sido calentados más de lo necesario. Piensa que la variedad de la región del Nilo Norte es única y que posee las cualidades necesarias para ser etiquetado como aceite virgen, prensado en frío.

De momento, Charles sigue fiel a su variedad local. Cada vez que necesita dinero, vende una cantidad de sésamo a un intermediario de su pueblo por unos 2.000 chelines ugandeses (menos de un dólar EE.UU.) el kilogramo. Dice que los precios han bajado este año, pero que no tiene otra opción que vender a los precios impuestos por el comprador. Confía en que la marca cambie esto, y dice que "si se pone una marca al simsim que tenemos, se sabrá que procede de nosotros, directamente. Se sabrá que es muy puro, y llevará dinero – un buen dinero – a nuestros hogares". Para Charles, dotar de una marca a su sésamo le ofrece la posibilidad de mejorar su nivel de vida y "conseguir algo bueno para mis hijos".

Vainilla de Mukono: "El abuelo de la vainilla"


La vainilla de Uganda tiene el contenido de vainillina
más alto del mundo. Los productores locales confían
en que, al obtener una marca de certificación, podrán
pedir precios más elevados en el mercado y mejorar
sus condiciones de vida. (Foto: Selleyfan/Dev.TV)

John Nviri, conocido como "el abuelo de la vainilla", entró en el auto, y un olor sutil a vainilla lo inundó todo. Para Nviri, de 79 años de edad, la vainilla ha sido una pasión desde hace más de 50 años. Dice que, cuando Uganda recuperó su independencia del dominio colonial británico en 1962, él era la única persona del país que sabía cultivar la vainilla. "Animé a algunos agricultores, a algunos amigos, a que comenzaran a cultivar vainilla", señala, "ya que, en aquella época, la vainilla se utilizaba como condimento".

Actualmente, Nviri es el presidente de la cooperativa Mukono Vanilla, Spices and Horticulture Cooperative Society. De sus 6.000 miembros, 1.000 producen vainilla. Originaria de México, la vainilla fue introducida en Uganda en la década de 1950. Aunque la vainilla Bourbon (anteriormente conocida como Ile Bourbon), procedente de Madagascar, es la que actualmente impera en el mercado mundial, la vainilla de Uganda goza de reconocimiento por tener el contenido de vainillina más alto del mundo. Recolectada en su punto óptimo y curada con cuidado, la vainilla de Uganda, su "oro verde", tiene un sabor rico y complejo con las tonalidades ahumadas y de soda cremosa asociadas a la vainilla bourbon, pero con matices picantes.

Nviri me llevó a los huertos de vainilla de un joven agricultor de Mukono, situado en la región central de Uganda, para mostrarme lo que él considera el producto perfecto para crear una marca. La vainilla de Mukono, que es cien por ciento natural y se cultiva orgánicamente, es, en su opinión, un nombre que merece ser reconocido en el mercado mundial.

Aunque es bien conocida la gran calidad de la vainilla de Uganda, los productores obtienen pocos beneficios de su reputación. Mengistie explica que "un agricultor vende un kilo de vainilla de Uganda por 8 dólares. El exportador de Uganda lo vende por unos 19 dólares, pero los importadores extranjeros venden esa misma cantidad de vainilla por más de 120 dólares y el minorista la vende por encima de 320 dólares. De hecho, sólo el 3% de los ingresos del comercio minorista regresa a Uganda".

Para Nviri, la marca es la herramienta que animará a la siguiente generación de agricultores a producir vainilla. Con unos precios más atractivos se sentirán predispuestos a cultivar más vainilla, lo que, a su vez, les ayudará a pagar las matrículas escolares, construir mejores viviendas y mejorar la vida de sus hijos.

Traducir los planes en acciones

El proceso de obtención de derechos de P.I. sobre estos tres productos – marcas colectivas para el algodón y la vainilla y una marca comercial para el sésamo – va por buen camino. Las estrategias de P.I. y de marca que se han creado en el marco del proyecto "garantizarán el origen de los productos seleccionados, y establecerán el vínculo entre sus cualidades únicas y distintivas y su origen geográfico", explica Mengistie. "Igualmente, permitirán mantener y mejorar la reputación y el prestigio de los productos, al establecer un sistema de control de calidad y certificación que permitirá a diferentes agentes de la cadena de suministro usar la marca (ya esté protegida como marca de certificación, marca colectiva, marca comercial o indicación geográfica) y participar en los beneficios derivados de la comercialización de un producto singular de gran valor".

Actualmente, está debatiéndose en el Parlamento una ley de protección de las indicaciones geográficas que augura nuevas oportunidades para aprovechar el valor del algodón, el sésamo y la vainilla de Uganda. Juliet Nassuna, de la Oficina de Servicios de Registro de Uganda, prevé que el proyecto de ley será aprobado a lo largo de este año.

Sin embargo, para ella, el reto más importante de Uganda sigue siendo la falta de conciencia, a todos los niveles, sobre los derechos de P.I. y las marcas. "Cuando tengamos una marca para estos productos, ello nos ayudará a hablar con los agricultores para que entiendan que hay algunos derechos que se adquieren como consecuencia del registro de derechos de propiedad intelectual, que ayudan a la comercialización y a mejorar sus ingresos”.

Parwot, que trabaja con productores de sésamo de Uganda de la región del Nilo Norte a través de UNACOFF, reconoce que ni siquiera él entendía completamente la eficacia de la marca hasta que empezó a colaborar con la OMPI en el marco de este proyecto. Cayó en la cuenta de que en Uganda había productos únicos que podían dotarse de una marca para aumentar su competitividad en el mercado internacional. Parwot se pregunta: "¿Cómo pueden unos funcionarios públicos que no tienen experiencia en comercialización entender la imagen de marca si no se les explica?"

Los agricultores que han oído hablar de la P.I. y la imagen de marca tienen grandes expectativas. Quieren ver resultados – y con rapidez. Mengistie, sin embargo, les advierte que una imagen de marca no se crea de la noche a la mañana, que los resultados requieren tiempo y recursos. "El café de Colombia tuvo que ser promocionado durante más de una década para adquirir el reconocimiento de marca de que goza ahora", subraya.

Quién sabe. Quizá dentro de diez años el algodón, el sésamo o la vainilla de Uganda se conviertan en referentes del hogar, como el café de Colombia.

Instrumentos de P.I. para el desarrollo de marcas
Marcas de fábrica o de comercio Signos utilizados por una entidad comercial para distinguir sus productos de los de otras entidades.
Marcas de servicio Signos utilizados por una entidad comercial para distinguir sus servicios de los de otras entidades.
Marcas colectivas Signos utilizados por los miembros de una asociación para distinguir sus productos o servicios de los de otras entidades.
Marcas de certificación Signos que indican que los productos o servicios cumplen un conjunto de normas y han sido certificados por una autoridad de certificación.
Marcas notoriamente conocidas Marcas que se consideran notoriamente conocidas en el mercado y que gozan, por consiguiente, de mayor protección.
Indicaciones geográficas Signos utilizados para identificar productos que tienen un origen geográfico concreto y cuyas cualidades, reputación o características se deben esencialmente a dicho lugar de origen. Las indicaciones geográficas están protegidas en virtud de tratados internacionales y legislaciones nacionales que adoptan diversas formas: leyes específicas de protección de las indicaciones geográficas y las denominaciones de origen (un tipo de indicaciones geográficas), leyes de marcas, en forma de marcas colectivas y marcas de certificación, leyes sobre la competencia desleal, leyes para protección del consumidor y leyes o decretos específicos en los que se reconocen indicaciones geográficas concretas.
Denominación de origen Denominación geográfica de un país, de una región o de un lugar determinado utilizada para designar un producto originario de ellos y cuya calidad u otras características se deban exclusiva o esencialmente al medio geográfico en el cual se produce, incluidos los factores naturales y humanos.
Diferencia fundamental entre una indicación geográfica y una denominación de origen La diferencia fundamental que existe entre una indicación geográfica y una denominación de origen es que el vínculo con el lugar de origen es más estrecho en el caso de las denominaciones de origen que en el de las indicaciones geográficas. Una forma en que se ha expresado esto en las legislaciones nacionales es el requisito de que las denominaciones de origen deben nutrirse de materias primas procedentes de la zona de transformación o procesamiento, en tanto que en el caso de las indicaciones geográficas las materias primas pueden obtenerse fuera de la zona de la indicación geográfica, con el requisito de que la transformación del producto se lleve a cabo en la zona en cuestión.

 

 

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