World Intellectual Property Organization

Descorchar el potencial vitivinícola de Georgia

Abril de 2012

Por Elene Kemashvili, Jefa del Departamento Jurídico y de Derecho de Autor del Centro Nacional de la Propiedad Intelectual de Georgia (Sakpatenti)

La vinicultura hunde sus raíces profundamente en la historia, la cultura y la economía de Georgia. Se cree que las primeras vides cultivadas del mundo se originaron en los fértiles valles del país, hace unos 8.000 años. El famoso viajero francés del siglo XVII, Jean Chardin, escribió que no había otro país tan rico en cuanto a la diversidad y la calidad de sus vinos. Por tanto, no es de extrañar que la producción de vino sea muy importante para la economía de Georgia. Muchas familias dependen de los ingresos derivados de ella, y una proporción significativa de sus vinos llega a los mercados extranjeros, por lo que constituye una fuente fundamental de exportación. La intensa competencia de los productores de otros países productores de vino y la necesidad de ampliar el acceso al mercado, están impulsando los esfuerzos para modernizar y mejorar la industria. En este artículo se examinan las medidas jurídicas adoptadas por Georgia para crear un entorno normativo favorable, a fin de aprovechar el enorme potencial económico del rico patrimonio vitivinícola del país.


Se cree que las primeras uvas cultivadas del mundo se originaron en Georgia hace unos 8.000 años.
(Fotos: Goga Chanadiri)


OLos particulares utilizan más de 100.000 toneladas de uvas para la elaboración de vinos para el consumo doméstico, lo que subraya el importante potencial de crecimiento del sector vitivinícola de Georgia.

La larga tradición vitivinícola de Georgia ha dado lugar a métodos de producción únicos, como, por ejemplo, el vino elaborado de acuerdo con el "método kajetiano", según el cual el vino se envejece y se almacena en una vasija especial de arcilla en forma de cono, conocida como kvevr. Cada kvevr tiene una capacidad de entre 300 y 500 litros y se coloca en el suelo para ayudar a regular la temperatura de almacenamiento, manteniéndola entre 14 y 15° C. Los vinos producidos de esta manera destacan por su alta extracción y contenido tánico, su aroma distintivo y su sabor único. Estos métodos tradicionales de producción coexisten con técnicas "europeas" más modernas, que dan lugar a una amplia diversidad de perfiles de sabor.

Georgia dispone de excelentes suelos y condiciones climáticas para la producción de vino, y cuenta con varias regiones vinícolas, entre ellas, Kajeti, Kartli, Imereti y Racha, que disfrutan de un clima y condiciones del suelo particulares que influyen en la calidad de los vinos que producen. En el país existen más de 500 variedades de uva autóctonas, como rkatsiteli, saperavi, mtsvane, khikhvi, kisi, tsolikouri, tsitska, krakhuna, aleksandrouli, ojaleshi, chkhaveri y aladasturi, así como una selección de variedades importadas, como pinot, chardonnay y cabernet sauvignon. Los productores de Georgia elaboran vinos para todos los gustos, desde secos a semidulces y dulces naturales, de postre y espumosos.

Denominaciones de origen del vino de Georgia

Hasta la fecha, se han registrado 18 denominaciones de origen en Georgia:

Tsinandali, Teliani, Napareuli, Vazisubani, Mukuzani, Akhasheni, Gurjaani, Kardenakhi, Tibaani, Kindzmarauli, Manavi, Khvanchkara, Tvishi, Kvareli, Atenuri, Sviri, Kotekhi, Kakheti (Kakhuri)

Marco regulatorio

Con la adopción en junio de 1999 de la Ley de denominaciones de origen e indicaciones geográficas, el desarrollo del sector vitivinícola de Georgia se ha convertido en una prioridad económica. Esta Ley establece los procedimientos básicos para la producción de vino, y tiene por objeto garantizar la producción de vinos de la más alta calidad y proteger el mercado contra los productos falsificados y de baja calidad.

También estipula que para registrar un producto como indicación geográfica, debe tener características específicas que se deriven de su vinculación a las condiciones climáticas particulares y/o factores humanos existentes en la zona geográfica de su producción. Si un producto cumple esos criterios, cualquier persona física o jurídica puede presentar una solicitud para su registro como denominación de origen o indicación geográfica. No obstante, las indicaciones geográficas de otros países sólo podrán registrarse en Georgia sobre la base de un tratado o acuerdo internacional. El 28 de febrero de 2002 se aprobó mediante un decreto presidencial un reglamento donde se recogen las normas para la identificación, el registro, el uso y el control de las denominaciones de origen, los vinos y los aguardientes. Asimismo, se ha promulgado legislación que regula la industria de los viveros y fomenta la venta de portainjertos y variedades de uva aprobados sin virus.

El Centro Nacional de Propiedad Intelectual de Georgia, Sakpatenti, es el responsable de supervisar la aplicación de la Ley, mantener un registro especial de usuarios autorizados de denominaciones de origen y de indicaciones geográficas, y asegurar su reconocimiento y protección en los mercados extranjeros.

Distinguir las indicaciones geográficas de las denominaciones de origen

La diferencia fundamental que existe entre una indicación geográfica y una denominación de origen es que el vínculo con el lugar de origen es más estrecho en el caso de las denominaciones de origen que en el de las indicaciones geográficas. En el marco del Arreglo de Lisboa relativo a la protección de las denominaciones de origen y su registro internacional, administrado por la OMPI, un producto cumplirá los requisitos para la protección cuando su calidad o características "se deban exclusiva o esencialmente al medio geográfico, comprendidos los factores naturales y los factores humanos", en tanto que, en el marco del Acuerdo sobre los aspectos de los derechos de propiedad intelectual relacionados con el comercio (ADPIC), administrado por la Organización Mundial del Comercio, un producto será susceptible de protección como indicación geográfica "cuando determinada calidad, reputación, u otra característica del producto sea imputable fundamentalmente a su origen geográfico". En Europa, por ejemplo, en el caso de las indicaciones geográficas, la producción de las materias primas y la elaboración del producto no tienen que llevarse a cabo necesariamente en su totalidad en la zona geográfica definida, en tanto que en el caso de las denominaciones de origen sí.

 

El papel de la Agencia Nacional del Vino de Georgia


En Georgia existen más de 500 variedades
de uva autóctonas. El país dispone de
excelentes suelos y condiciones climáticas
para la producción de vino, y cuenta con
varias regiones vinícolas.
(Fotos: Goga Chanadiri)

La Agencia Nacional del Vino de Georgia depende del Ministerio de Agricultura —una medida concebida para asegurar el cumplimiento general de las normas establecidas— y desempeña un papel determinante al apoyar el desarrollo del sector vitivinícola de Georgia y la mejora de la calidad de sus vinos. Fundada originalmente a principios de la década de 1920 con objeto de revitalizar la maltrecha industria del país, ahora regula todos los aspectos de la producción de vino y se asegura de que los productores cumplan con las normas de producción. La Agencia supervisa la calidad y ayuda al desarrollo de la viticultura y la vinificación, regulando todo, desde la obtención de injertos de vid y la planificación de viñedos, hasta el procesamiento de la uva, la elaboración del vino y las ventas. La Agencia también es responsable de supervisar la certificación y el etiquetado de los vinos de calidad y concede los derechos para utilizar una denominación de origen registrada. Su objetivo prioritario es mantener y mejorar la calidad de los vinos de Georgia, por un lado, y proteger el mercado frente a productos falsificados y de baja calidad, por otro.

La protección eficaz de las indicaciones geográficas tiene un doble propósito. En primer lugar, protege la reputación de los productores de productos de calidad ligados a una región geográfica específica, lo que les permite diferenciar sus productos en un mercado competitivo, aprovechar el valor de los recursos locales, generar mayores niveles de ingresos y así mejorar los medios de subsistencia. En segundo lugar, la protección de las indicaciones geográficas es un medio de salvaguardar los intereses de los consumidores, que pueden estar seguros de que están comprando productos auténticos y de calidad de una región específica. Esto ha sido particularmente importante en el contexto de la producción de vino de Georgia, dada la práctica engañosa generalizada de mezclar vinos de diferentes regiones y venderlo bajo la etiqueta de una región específica, por lo general bien conocida.

Al reforzar su ordenamiento jurídico nacional, el gobierno georgiano ha creado las condiciones para apoyar la producción de productos de alta calidad, con valor añadido. Esto no sólo contribuye a potenciar los ingresos del país procedentes de las exportaciones de vino, sino que favorece la sostenibilidad del propio sector. La promesa de mayores rendimientos económicos está estimulando la creación de un número creciente de pequeñas y medianas empresas productoras de vino en las comunidades rurales, creando oportunidades de empleo, apoyando las prácticas tradicionales de elaboración del vino y dando nueva vida a las economías rurales.

Ventajas competitivas de los vinos de Georgia
  • Variedades de uva únicas.
  • La más larga tradición de elaboración del vino.
  • Materias primas de alta calidad.
  • Relación calidad/precio ventajosa.
  • Una economía estable y en crecimiento.

Reconociendo la importancia económica de aprovechar el potencial de exportación del sector, vigorizar la reputación internacional de sus vinos y expandirse a mercados más diversos, Georgia decidió en 2004 firmar el Arreglo de Lisboa relativo a la protección de las denominaciones de origen y su registro internacional, administrado por la OMPI . Esto allanó el camino para un mayor reconocimiento internacional del activo de indicaciones geográficas de Georgia, creando nuevas posibilidades de acceso a mercados más amplios.

En un esfuerzo por evitar la excesiva dependencia de un mercado único y reducir al mínimo los riesgos asociados, Georgia ha estado trabajando para ampliar su presencia en los mercados mundiales. Además de las negociaciones en curso con los países de la vecina Comunidad de Estados Independientes (CEI), recientemente se ha asegurado el acceso a la Unión Europea (UE), el mayor mercado del mundo. En julio de 2011, Georgia firmó un acuerdo con la UE sobre el reconocimiento mutuo de las indicaciones geográficas, que abrió la puerta al reconocimiento de sus 18 indicaciones geográficas de vinos en la UE (véase el recuadro) [graphical note – this refers to the first box]. Si bien éstas representan una pequeña proporción de la amplia gama de vinos que se producen en los extensos viñedos de Georgia, se espera que este importante hecho contribuya a seguir mejorando la calidad de los productos objeto de comercio entre la UE y Georgia. A medida que un mayor número de consumidores europeos experimenten de primera mano el carácter y la complejidad de los vinos georgianos, se confía en que mejore el reconocimiento de marca, aumente el valor económico del sector y se generen nuevas oportunidades comerciales, que alcancen también, por ejemplo, al sector turístico.

Aunque la mayor parte del vino georgiano se exporta a los mercados tradicionales de la región, a saber, Belarús, Kazajstán, Ucrania y los estados bálticos, las exportaciones a Europa están aumentando. Éstas se sitúan actualmente en torno al 20% anual, y otro 10% se exporta a los Estados Unidos. Además de ampliar su presencia en estos mercados, los productores de vino de Georgia también tienen un ojo puesto en otros mercados, como China, que probablemente representará gran parte del crecimiento futuro del consumo mundial de vino.

Habida cuenta del calado y la amplitud de la tradición vitivinícola de Georgia y su enorme potencial de desarrollo, se está haciendo un gran énfasis en mejorar la calidad del vino. Esto constituye un factor fundamental para garantizar la capacidad de los productores de Georgia de competir efectivamente en un mercado mundial del vino de por sí abarrotado. Con el fin de ampliar la regulación técnica del sector y seguir mejorando el entorno jurídico de funcionamiento, el gobierno planea crear un registro especial de todas las variedades autóctonas de Georgia. Esto se ve como una forma de mantener la cultura y las tradiciones ancestrales vitivinícolas de Georgia, al tiempo que se salvaguardan sus intereses económicos nacionales a largo plazo y sus valores culturales.

La reputación de Georgia como productor de vinos distintivos de calidad está claramente en alza. Actualmente, los vinos georgianos están ganando los premios internacionales más importantes; por ejemplo, en la Feria Internacional del vino y las bebidas espirituosas de Hong Kong de 2011, las bodegas Kindzmarauli se alzaron entre unos 8.000 vinos para ganar el Gran Premio por su Saperavi de 2006 añejado en roble. Otros vinos de Georgia obtuvieron diversos premios, incluidas dos medallas de oro, una de plata y 13 de bronce.

El peso económico de la producción de vino en Georgia


Los kvevrs se colocan en el suelo para ayudar a regular la temperatura de
almacenamiento, manteniéndola entre 14 y 15° C.  (Foto: Goga Chanadiri)

De acuerdo con el Plan de acción para el desarrollo del mercado de exportación, elaborado conjuntamente por el Ministerio de Agricultura, la Asociación del Vino de Georgia y la Agencia Nacional de Inversiones, el país produce actualmente entre 150.000 y 200.000 toneladas de uva al año. De éstas, entre 30.000 y 40.000 toneladas aproximadamente son utilizadas por sociedades mercantiles para producir vino para los mercados locales y de exportación. Las cifras oficiales correspondientes al período 2007-2010 indican que 70 empresas exportadoras de vino son las responsables de la exportación de unos 12 millones de litros de vino al año. Los vinos tintos representan alrededor del 70% del total de exportaciones, y las variedades dulces populares más de la mitad de todas las exportaciones. De las uvas restantes producidas, unas 15.000 toneladas se consumen como uvas de mesa y más de 100.000 toneladas son utilizadas por particulares para la elaboración de vinos para el consumo doméstico. Esto subraya aún más el considerable alcance del desarrollo futuro del sector vitivinícola del país.

Aunque Georgia sigue ocupando un puesto secundario en el mercado mundial del vino, el sector tiene una gran importancia económica para la economía nacional. El rico legado de Georgia de variedades de uva que crecen con fuerza en el clima y las condiciones favorables del suelo del país ofrece un enorme potencial para hacerse un hueco como productor de vinos distintivos de alta calidad y para destacar entre la masa en el mercado vitivinícola mundial, altamente competitivo. Ante el creciente interés por los vinos georgianos que están empezando a aparecer en las tiendas de vino fuera del país, el futuro parece brillante para los productores de Georgia.

La OMPI en Internet