World Intellectual Property Organization

Promover la innovación ecológica: Entrevista con General Electric

Febrero de 2012

El conglomerado estadounidense General Electric (GE), que hunde sus raíces en uno de los inventores más famosos del mundo, Thomas Edison, se asienta sobre la innovación. Con un tamaño considerable en muchos mercados, la empresa está creando nuevas tendencias en la innovación y aplicando nuevos métodos de gestión de la propiedad intelectual. La Revista de la OMPI se reunió con Carl Horton, Asesor Jurídico Principal en Propiedad Intelectual de la empresa, para conocer mejor el compromiso de GE con la innovación ecológica y las razones por las que considera que los derechos de propiedad intelectual son una fuerza positiva en el desarrollo y la implantación de estas tecnologías.


El GE90-115B es el motor comercial más potente
en servicio, y está diseñado para hacer un uso
más eficiente del combustible que su competidor
más cercano, lo que se traduce en menores
emisiones y costos de combustible.
(Foto: © 2012 General Electric Company)

¿Por qué es importante la innovación para GE?

GE se creó sobre la innovación, y creemos que la inversión en tecnología es lo que nos diferencia de nuestros competidores. Esto nos coloca en una posición que nos permite contribuir a resolver los grandes problemas de la humanidad y aportar valor a nuestros clientes. La innovación es lo único que puede ofrecer soluciones viables desde el punto de vista económico. A largo plazo, en la medida en que estas tecnologías sean más asequibles, los gobiernos conseguirán mayores ahorros, lo que liberará fondos para otros objetivos de desarrollo.

¿Tiene sentido comercial la innovación ecológica?

Sí. Tal como vimos con nuestra campaña de 2004, Ecomagination, una empresa puede desarrollar una función cívica responsable al tiempo que obtiene beneficios económicos. De acuerdo con esta iniciativa, nos comprometemos a:

  • impulsar la inversión en investigación y desarrollo (I+D) —por una suma de 1.500 millones de dólares de los EE.UU.— para producir bienes con un beneficio ecológico claro;
  • aumentar los ingresos por ventas de estos productos — hasta 20 mil millones de dólares de los EE.UU.;
  • reducir nuestras propias emisiones y consumo de energía; y
  • ser transparentes y mantener informados a nuestros grupos de interés sobre los progresos, ya que creemos que el hecho de rendir cuentas fomenta comportamientos adecuados.

¿Qué papel desempeñan los gobiernos en la transición hacia una economía de bajo carbono?


El GE WattStation MR es un llamativo distribuidor
de electricidad de líneas elegantes y fácil de usar
que supone una nueva forma de suministrar energía
para los vehículos eléctricos.

(Foto: © 2012 General Electric Company)

Los gobiernos desempeñan un papel determinante a la hora de facilitar la transición hacia una economía de bajo carbono. Por ejemplo, el día en que se introduzca un impuesto sobre las emisiones de carbono, las empresas tomarán todas sus decisiones teniendo en mente su huella de carbono. Somos fervientes partidarios de un impuesto sobre las emisiones de carbono, y creo que este es el factor que mayor influencia va a tener sobre las empresas.

"La innovación inversa" constituye en este momento una parte importante del modelo operativo de GE. ¿Puede explicar en qué consiste?

Durante la última década, GE ha tenido una importante proyección en muchos países. La innovación inversa se produce cuando innovamos en un mercado en desarrollo en respuesta a una necesidad local específica (por ejemplo, una atención sanitaria asequible o un producto para potabilizar el agua) antes de adaptar y lanzar el producto en mercados más grandes y maduros. Nunca habíamos imaginado la enorme demanda que existe de productos creados de este modo. Al responder a las necesidades locales, hemos visto que muchas personas de otros lugares buscaban productos similares. Ahora desarrollamos estos productos en las regiones donde se ha producido la innovación y luego los exportamos a todo el mundo. Es una dinámica interesante y una de las ventajas de tener una presencia verdaderamente mundial.

¿Qué consecuencias tiene esto en la gestión de su propiedad intelectual?

Esto nos ha obligado a adoptar una infraestructura mundial de propiedad intelectual que se ajusta a la distribución geográfica de nuestras actividades. Mientras que en muchas empresas el personal de propiedad intelectual se encuentra en la sede central, en GE nuestros especialistas en propiedad intelectual están dispersos por unos 30 países. Debido a que nuestra infraestructura de propiedad intelectual coincide con nuestra actividad empresarial, podemos aprovechar la innovación que se lleva a cabo en determinadas regiones y adaptar nuestra estrategia de propiedad intelectual a la coyuntura local. Esto es más complicado y difícil de gestionar, pero creemos que es un modelo más eficiente para gestionar la propiedad intelectual de nuestra empresa.

¿Qué cambios le gustaría ver en el sistema de patentes?

Con una mayor armonización, veríamos rápidamente enormes aumentos de la eficiencia. Realmente tiene sentido: si tenemos un producto ya probado, no hacemos varias versiones para cada uno de los mercados. Los componentes básicos funcionan en todas partes, y lo demás ya no sería rentable. Lo mismo vale para el sistema de propiedad intelectual. No veo ninguna razón por la que queramos tener múltiples variaciones de un mismo sistema. Una mayor armonización y normalización supondría menores costos y una mayor rapidez del sistema. Todos saldríamos beneficiados.

¿Cuáles son los principales retos a los que se enfrenta GE en materia de propiedad intelectual?


Los vehículos eléctricos tienen potencial para
revolucionar el transporte. El uso generalizado
requiere una red eléctrica de estaciones de carga
modernas, accesibles, rápidas y fáciles de usar.
La GE WattStation MR está concebida para ayudar
a solucionar este problema. Por cada 10.000
conductores que se pasen a la energía eléctrica,
se reducirán las emisiones de CO2 en 33.000
toneladas métricas por año, equivalente a las
misiones anuales de CO2 de 6.500 vehículos
tradicionales.
(Foto: © 2012 General Electric Company)

Hacer valer los derechos de manera adecuada es el primer reto al que nos enfrentamos desde el punto de vista de la propiedad intelectual. ¿Qué sentido tiene invertir millones de dólares en una cartera de propiedad intelectual y emprender costosas acciones judiciales contra empresas que, con bastante certeza, están infringiendo nuestros derechos, cuando no hay ninguna garantía de obtener una compensación justa? Confiamos en que la reciente reforma de las patentes en los Estados Unidos ayude a paliar algunos de los problemas a que nos enfrentamos. Lo que no se esperaba son los progresos que están teniendo lugar en los países en desarrollo. No pasará mucho tiempo antes de que las empresas de los países en desarrollo pidan las mismas cosas que pedimos nosotros. Cuando eso suceda, se acelerará el ritmo del cambio.

¿Por qué es importante la propiedad intelectual para la innovación ecológica?

Hay diferentes tipos de innovación tecnológica ecológica. Cuando se trata de mejoras progresivas —veremos avances marginales en la tecnología de combustión hasta el final de los tiempos— los derechos de propiedad intelectual ayudan a recompensar a la empresa que invierte más y con mayor rapidez y que tiene los empleados más avispados. Este tipo de innovación conlleva un costo, y el sistema de propiedad intelectual ofrece algunas ventajas y beneficios para compensar ese costo.

Cuando hablamos de grandes avances, la propiedad intelectual es esencial. Por ejemplo, llevamos más de 10 años invirtiendo en la energía del hidrógeno, y hemos gastado millones de dólares a sabiendas de que no vamos a encontrar una solución en años. La primera hornada de patentes sobre cualquier cosa que inventemos nunca verá la luz del día, son costos no recuperables. Pero, sin la promesa de la protección mediante patente de verdaderas tecnologías innovadoras, probablemente no habríamos hecho esa inversión. Esperamos que la riqueza de conocimientos y experiencia técnica que estamos acumulando dé lugar con el tiempo a un avance decisivo que podamos comercializar con eficacia, porque estará protegido por derechos de propiedad intelectual. Si la propiedad intelectual no forma parte de las reglas del juego, las empresas se cerrarán en banda. Habrá menos colaboración, y el capital se desviará a otros sectores que ofrezcan un rendimiento más seguro a las inversiones.

Algunos analistas sostienen que la propiedad intelectual es un obstáculo para la innovación ecológica. No veo ninguna prueba de ello. Muchas de las tecnologías ecológicas, como las que pueden encontrarse en los automóviles, los motores a reacción o las turbinas de gas y eólicas, han estado en el mercado durante años. La mayoría de las tecnologías fundamentales llevan décadas exentas de patentes. Eso significa que hay varias empresas que hacen el producto, todas compitiendo por conseguir la mejora incremental. El simple hecho de que la empresa A tenga la patente de una turbina de gas no quiere decir que pueda impedir a la empresa B desarrollar su propia tecnología de turbina de gas más de lo que la empresa B puede impedir a la empresa A crear una turbina eólica. En el mercado de la tecnología ecológica, las empresas tienen que disputarse los clientes en base al precio y al rendimiento. Para mantener la ventaja competitiva, tienen que innovar más y con mayor rapidez. Si podemos, protegemos la innovación a través del sistema de propiedad intelectual, pero el hecho es que las cantidades desembolsadas al tratar de proteger la propiedad intelectual del producto suponen un porcentaje muy pequeño del costo total, que viene a ser sobre todo el precio de los materiales y la mano de obra.


Un parque eólico de 100 MW tiene capacidad para
generar más de 219.000 MWh de electricidad al año,
evitando la emisión de más de 72.000 toneladas
métricas de CO2 de las redes eléctricas tradicionales
de la UE. Esto es el equivalente a las emisiones
anuales de CO2 de más de 36.000 automóviles.

(Foto: © 2012 General Electric Company)

En general, el sector privado promueve alrededor del 70% de la innovación en todo el mundo. En el área de la tecnología ecológica, esta proporción se eleva al 80%, lo que significa que las empresas privadas financian 4 de cada 5 dólares de los EE.UU. que se invierten en I+D. Las empresas privadas están motivadas por el rendimiento de la inversión. Esa es la razón por la que la propiedad intelectual resulta tan esencial para impulsar la inversión en tecnología ecológica.

¿Qué papel desempeña la propiedad intelectual en la implantación de tecnologías?

Lo primero que un inversor de capital riesgo busca en una nueva empresa tecnológica es que la tecnología sea viable o esté acreditada, y que se encuentre protegida por derechos de propiedad intelectual. Los inversores quieren saber que cuando gastan 50 millones de dólares de los EE.UU. para sacar la tecnología al mercado no habrá otra empresa que pueda hacer una copia idéntica al día siguiente. La propiedad intelectual proporciona un incentivo importante para que empresas como GE inviertan en esas nuevas empresas tecnológicas y les ayuden a comercializar sus tecnologías. Muchas empresas tecnológicas de este tipo fracasan debido a que no disponen de los recursos para desarrollar e introducir un producto que funcione en el mercado. La propiedad intelectual ayuda a subsanar esa carencia.

¿Está GE adoptando un modelo de innovación colectiva?

Estamos experimentando con la innovación colectiva y, en la medida de lo posible, la estamos adoptando. Ahora bien, algunas tecnologías se prestan más fácilmente a un modelo de colaboración abierta que otras. En muchos de los sectores en los que innovamos no resulta tan sencillo de adoptar ese modelo. Por ejemplo, hay muchas personas inteligentes que pueden encontrar la manera de diseñar una infraestructura eléctrica mejorada, pero no hay tantas con quienes se pueda conversar a través de Internet acerca de los motores a reacción.


Las bombillas fluorescentes
compactas con casquillo de
rosca de GE, Energy Smart,™
tienen una vida más larga y
consumen menos electricidad
que las bombillas
incandescentes a las que
sustituyen, lo que da
lugar a menores emisiones
de CO2 de la red eléctrica.
(Foto: © 2012 General
Electric Company)

A veces existe la percepción errónea de que la innovación colectiva está exenta de derechos de propiedad intelectual, cosa que no es cierta en absoluto. La propiedad intelectual facilita la colaboración abierta y es parte importante de la ecuación. Pienso en la propiedad intelectual como un derecho de propiedad de fuerza ejecutoria. No es algo que se compre para no hacer nada al respecto. Se compra porque se tiene la intención de hacer algo con ello, y al ser su propietario se obtiene un rendimiento comercial. En última instancia, la propiedad intelectual estimula el proceso de comercialización.

¿Qué conclusiones ha extraído de GE de su experiencia con la tecnología ecológica?

En el ámbito de la propiedad intelectual, hemos extraído varias conclusiones, entre otras:

  • La importancia de la formación en materia de propiedad intelectual. En el área de las tecnologías medioambientales, por ejemplo, muy pocas personas conocen cómo funciona el sistema de propiedad intelectual o han pensado sobre su papel en la promoción del desarrollo y la implantación de tecnologías ecológicas.
  • Hemos demostrado empíricamente que la propiedad intelectual es una fuerza positiva y motivadora en el sector de la tecnología ecológica y que el sector privado tiene un papel importante y positivo que desempeñar en el desarrollo de mejores productos a precios más atractivos. Hemos demostrado que hay una manera más adecuada, más limpia y más fácil de llegar a una solución.
  • También hemos aprendido lo frustrante que puede llegar a ser cuando uno se queda atascado, debido a consideraciones políticas; es realmente muy duro. Gran parte de los beneficios que estamos buscando en el debate sobre el cambio climático requieren una solución política.

¿Cuándo será realidad la reducción del uso del carbono?

Creo que hay dos situaciones posibles. En primer lugar, eso se producirá cuando la tecnología le tome la delantera a la política y nos lleve a un punto donde la gente vea que, con la inversión adecuada, podemos comprometernos con un enfoque de bajo consumo de carbono sin hacer saltar la banca, y que es la manera adecuada de proceder. Por otra parte, ese día llegará cuando haya pruebas irrefutables de que el cambio climático es una realidad. En ese momento, la gente tendrá que aceptar dicha realidad y la política hará lo que le corresponda. En cualquiera de los casos, estoy seguro de que con el tiempo esos objetivos se harán realidad.

 

La OMPI en Internet