World Intellectual Property Organization

Arroz y propiedad intelectual - Una receta revitalizadora

Abril de 2011

El arte tanbo, obras de arte vivas hechas a partir de diferentes variedades de arroz para crear imágenes gigantes en los arrozales, constituye un empeño singular dirigido a revitalizar las comunidades rurales del Japón. La oficina de la OMPI en el Japón se entrevistó con los creadores de esta nueva forma cautivadora y cada vez más popular de expresión artística, así como con los dirigentes de una pequeña comunidad que está yendo un paso más allá con el uso del sistema de propiedad intelectual.

Insuflar una nueva vida en las comunidades rurales

Frente a los arrozales que se mecen al otro lado del ayuntamiento de Inakadate en un día de verano, resulta difícil entender a qué viene tanto alboroto. Pero desde la ventajosa posición de la atalaya del ayuntamiento de esta pequeña comunidad agrícola situada a 600 kilómetros al norte de Tokio, en la prefectura de Aomori, todo tiene explicación. Lo que al nivel del suelo parece ser un campo de arroz normal, se convierte, 20 metros más arriba, en una obra de arte viva que representa a unos famosos guerreros japoneses, complejamente creada a mano a partir de decenas de miles de plantas de arroz.


El Monte Iwaki, primer diseño creado por
los residentes de Inakadate. (Fotografía:
Ayuntamiento de Inakadate)

Una solución creativa para un problema generalizado

El arte tanbo, que apareció por primera vez en Inakadate en 1993, está arrasando el país, desde la isla de Hokkaido en el norte, a la isla meridional de Kyushyu. El fenómeno también está ganando popularidad en la República de Corea. A principios de la década de 1990, con una población senescente de poco más de 8.000 habitantes, y habiéndose desplazado muchos jóvenes a la ciudad, el gobierno local de Inakadate buscó formas de revitalizar la economía local, crear empleos y atraer a la gente de vuelta a la comunidad. Un frío día de invierno, las autoridades convocaron una reunión de los residentes locales para tratar de encontrar una solución.

Dado que Inakadate carecía de interés turístico real, alguien propuso aprovechar la tradición secular de cultivo del arroz y utilizar plantas de diferente color para crear obras de arte gigantes en los arrozales —el arte tanbo— con el fin de atraer visitantes a la pequeña localidad.

El comité de revitalización, patrocinado por el gobierno local, encontró un terreno adecuado de 2.500 m2 adyacente al ayuntamiento que resultaba ideal debido a que la atalaya de éste brindaba una vista perfecta. El comité de revitalización tuvo que enfrentarse a continuación a la tarea más difícil de elegir y crear un diseño.

La elección del diseño

Para simplificar, la comunidad decidió crear una imagen del Monte Iwaki, una famosa montaña visible desde Inakadate, junto con las palabras "Inakadate, pueblo y cultura del arroz". Dibujado a mano por un maestro de arte local, el diseño fue delineado y se proyectó al campo, que a continuación fue plantado con tres variedades especiales de arroz, cada una con hojas de diferente color.

El gobierno local de Inakadate organizó un programa de actos en torno al proyecto de arte tanbo, que alentó la participación de la comunidad y atrajo turistas a la localidad. Los miembros de la comunidad local y los turistas fueron invitados a ayudar a plantar el arroz en una convocatoria en junio, y de nuevo en octubre para colaborar en la cosecha del arroz. Todos los que participaron en estas convocatorias comieron onigiri (bolas de arroz) hechas a partir de la cosecha del año anterior. Asimismo, recibieron vales para que pudiesen canjearlos durante el festival anual de noviembre por dos kilos de arroz del arte tanbo que habían ayudado a cosechar. A medida que esta obra de arte viva fue creciendo, también lo hizo el número de turistas, y a principios de la década de 2000 el programa de arte tanbo de Inakadate atraía la atención de todo el país.

Aumento de la escala

Con el creciente número de visitantes y el aumento de la atención de los medios de comunicación, los vecinos decidieron pasar el proyecto a otro nivel. Los terratenientes locales y el gobierno municipal acordaron formalmente reservar más tierras adyacentes al ayuntamiento, con lo que unos 15.000 m2 de terreno fueron utilizados para el arte tanbo.

En 2001, la comunidad votó a favor de sustituir los diseños simples utilizados inicialmente por obras de arte famosas. Así pues, cada año, en febrero, el gobierno municipal convoca una reunión para seleccionar un diseño para el año siguiente de entre las propuestas de los residentes y los visitantes. Como regla general, la comunidad utiliza obras de arte de dominio público, si bien, en ocasiones, utiliza obras protegidas por derechos de autor para las que necesita obtener el permiso del artista. Por ejemplo, en 2004, la localidad recibió el permiso de los titulares de los derechos para utilizar un grabado en madera del famoso artista japonés Shikō Munakata, oriundo de Aomori (1903-1975).

Un proceso laborioso


Inakadate-1.doc / Siembra y cosecha -
Creación artística tanbo de Inakadate en
2010 (Fotografía: Ayuntamiento de
Inakadate)

Los diseños todavía son dibujados a mano por un profesor de arte local, pero su complejidad requiere la realización de un proyecto de alta tecnología mediante diseño asistido por computadora (CAD). El modelo CAD pone la obra en perspectiva y muestra exactamente dónde debe plantarse cada variedad de arroz. Ésta es la parte fácil.

Con el equipo de medición en mano, los funcionarios locales marcan medidas precisas en el campo de arroz de acuerdo con el proyecto, y trazan las dimensiones del diseño. A continuación, inician el laborioso proceso de colocar miles de estacas en el suelo para indicar dónde debe plantarse cada variedad de arroz. Se tiende una cinta entre las estacas para crear un esquema del diseño.

A principios de junio, el pueblo celebra una convocatoria de plantación de arroz, que atrae a cientos de personas de todo el país. "Debido a que ya se han hecho los preparativos, la plantación sólo requiere alrededor de medio día, y cualquiera puede participar", señala Takatoshi Asari, integrante de la División de industrialización de Inakadate.

Un impulso económico modesto, pero crucial

Según el Sr. Asari, las donaciones de los más de 170.000 turistas que participan en estas convocatorias de arte tanbo han hecho que la economía de la localidad mejore considerablemente. "En 2009 recibimos 7 millones de yenes (unos 75.000 de dólares EE.UU.) en donaciones, que aumentaron a 7,8 millones (aproximadamente 95.000 de dólares EE.UU.) en 2010". Todo esto no es pura ganancia; el Sr. Asari explica que "cuesta unos 3 millones de yenes (unos 36.500 de dólares EE.UU.) preparar y crear el arte tanbo". No obstante, señala que cualquier beneficio "se destina a proyectos de desarrollo local”. En 2010, el beneficio ascendió a unos 58.500 de dólares EE.UU.. Si bien este resultado financiero es modesto, la comunidad considera que el programa es un éxito. "Queremos obtener el máximo beneficio económico posible para la comunidad”, dice el Sr. Asari, "pero nos damos por satisfechos con llegar al punto de equilibrio; cualquier cosa por encima de eso se ve como un éxito”.

Reconocer la oportunidad

La experiencia de Inakadate ha inspirado a otras comunidades del Japón. Funcionarios del distrito de Maki-cho, en la ciudad de Ōmihachiman, situada en la costa oriental del Lago Biwa, el mayor lago de agua dulce del Japón, a unos 350 kilómetros al suroeste de Tokio, estaban particularmente intrigados por el éxito del programa de arte tanbo de Inakadate. El Sr. Jisaku Yamanishi, presidente del comité suikei yumenosato, comité local de revitalización creado en 2005, visitó Inakadate para ver de primera mano lo que estaban haciendo sus habitantes.

Pronto se dio cuenta de que el arte tanbo podría utilizarse para revitalizar su propia comunidad. Construido en un terreno ganado al lago en 1946, Maki-cho, al igual que Inakadate, había sufrido la migración de sus jóvenes a las zonas urbanas y atravesaba dificultades económicas. Sin embargo, a diferencia de Inakadate, Maki-cho no contaba una rica tradición regional (como el cultivo de arroz) a la que pudiese recurrir.

El Sr. Yamanishi creía que el arte tanbo ofrecía una posible solución a los problemas de su comunidad. Si Maki-cho no podía reivindicar una especialidad característica, pensó el Sr. Yamanishi, era cuestión suya y ya se las arreglarían él y el comité de revitalización para crear una. "Hablamos de lo que podríamos hacer para mejorar la situación económica de la comunidad", explica el Sr. Yamanishi. "Decidimos que el arte tanbo era una forma en que podríamos revitalizar la zona, y pusimos en marcha el programa en 2007".

Aunque similar al procedimiento de Inakadate, el uso que hace Maki-cho del arte tanbo tiene dos diferencias dignas de mención. En primer lugar, el tema anual del diseño corresponde a los animales del zodíaco chino. En segundo lugar, debido a que la comunidad no dispone de ningún punto de observación elevado, la obra de arte está diseñada y plantada de manera que sea visible a nivel del suelo. Al igual que Inakadate, Maki-cho celebra convocatorias de siembra y cosecha de arte tanbo en las que cualquiera puede participar. Estas convocatorias han dado a la región la tan necesitada publicidad y un impulso al turismo de agradecer.

Crear meibutsu


Suike Rice.doc - Arroz de arte suike, marca
registrada de "meibutsu", que el comité de
revitalización de Maki-cho vende por 1.000
yenes en paquetes de 3 kilos (Fotografía:
Sr. Jisaku Yamanishi).

El éxito inicial de Maki-cho llevó a la comisión de revitalización a considerar convertir la cosecha de su arte tanbo en meibutsu, término japonés para designar los productos característicos de una región en particular. El comité sabía que un nombre de marca rotundo era fundamental para su éxito. Así pues, crearon el nombre de "arroz de arte suike", y decidieron protegerlo mediante el sistema de propiedad intelectual. En febrero de 2009, el comité de revitalización presentó una solicitud de registro de marca para "arroz de arte suike", que fue registrada en la Oficina Japonesa de Patentes en enero de 2010.

El registro de esta marca es un elemento fundamental de la estrategia del comité de revitalización para promover su nueva iniciativa, de escala relativamente pequeña. El comité depende de sus miembros, de voluntarios y de alianzas de la comunidad para cosechar, envasar y comercializar su arroz. "Hacemos nosotros mismos los envases ... para mostrar el diseño de arte tanbo de ese año, y luego lo vendemos directamente y a través de organizaciones de cooperación de la región", explica el Sr. Yamanishi.

Además de los beneficios económicos derivados de registrar la marca “arroz de arte suike”, Maki-cho ha recibido el reconocimiento de meibutsu. Se confía en que esto aumentará su reputación, potenciará el turismo gracias a una mayor atención de los medios de comunicación y, en definitiva, inyectará nueva vitalidad a la economía local.

El comité de revitalización se dio cuenta de que, al igual que el arroz que cosechaba era único, también lo era el procedimiento que utilizaba para hacer arte tanbo. ¿Cómo podrían utilizar este procedimiento para traer beneficios positivos para la comunidad?


Un ejemplo de ecopublicidad (Fotografía:
Comité de revitalización de Maki-cho)

Después de haber registrado con éxito su marca, el comité de revitalización se volvió de nuevo hacia la propiedad intelectual. "Toda la población de Maki-cho habla de lo que puede hacerse para revitalizar la zona, y muchos piensan que la propiedad intelectual es una de las mejores maneras de beneficiar económicamente a nuestra comunidad", explica el Sr. Yamanishi.

Solicitud de patente

A principios de 2009, el Sr. Yamanishi y otros dos miembros del comité de revitalización inventaron una nueva forma de publicidad, denominada "ecopublicidad", utilizando el arte tanbo. Simple en el diseño, pero elegante en su ejecución, la ecopublicidad permite a los clientes dar a conocer sus productos o servicios de una manera ecológicamente benigna con uso de plantas vivas de arroz. Brinda a los clientes un vehículo original de publicidad que es más grande, más barato y más seguro que las simples vallas o signos. La invención utiliza el procedimiento de arte tanbo del comité de revitalización de Maki-cho para crear anuncios vivos en casi cualquier tamaño y ubicación.

Con el apoyo de la comunidad, el Sr. Yamanishi y sus co-inventores presentaron una solicitud de patente (número 2009-101401) a la Oficina Japonesa de Patentes en marzo de 2009. El objetivo primordial de la comisión al solicitar la protección mediante patente de su invención de ecopublicidad es generar capital para la labor de revitalización. Se trata de un enfoque con dos vertientes. En primer lugar, los patrocinadores, ya sean empresas, organismos públicos, instituciones educativas o entidades privadas, pagan unos honorarios por la creación de su logotipo, lema u otro tipo de anuncio en arte tanbo. En segundo lugar, la comisión concede licencias de su modelo de ecopublicidad a otros pueblos y ciudades y presta asistencia a los licenciatarios para crear arte tanbo. Este enfoque permite a la comunidad atraer a patrocinadores y generar capital para financiar proyectos de desarrollo local. Los licenciatarios también pueden organizar eventos en torno a su propio arte tanbo para atraer la atención de los medios, impulsar el turismo y generar una serie de beneficios económicos asociados.

En el momento de redactarse este artículo, la solicitud de patente del comité de revitalización de Maki-cho estaba aún pendiente. No obstante, la atención que ha generado esta iniciativa en los medios de comunicación social ya está beneficiando a Maki-cho. A finales de 2010, una importante empresa japonesa entró en conversaciones con el comité de revitalización para obtener una licencia de ecopublicidad.

Propiedad intelectual de la que sentirse orgullosos

Cuando un aldeano desconocido propuso la idea en Inakadate en 1993, nadie sabía realmente si el arte tanbo era factible, y mucho menos que tendría tanto éxito. Casi 20 años después, lo que comenzó como una idea innovadora se ha convertido en un fenómeno nacional, y algunas pequeñas comunidades, como Maki-cho, han reconocido que esto sólo puede hacerse en estrecha colaboración con el sistema de propiedad intelectual. Desde las marcas a las patentes, el sistema de propiedad intelectual le ha granjeado a Maki-cho un meibutsu del que poder enorgullecerse, y abre la esperanza de oportunidades similares para las comunidades de todo el Japón y el resto del mundo.

La OMPI en Internet