World Intellectual Property Organization

Sensibilización: Fructífera cooperación en Rumania

Septiembre de 2009

Escenas de El Grillo y la Hormiga, tira cómica en la que se ponen de relieve los riesgos inherentes a la actividad de falsificar. (Crédito: OSIM/Carmen Lazar)
Escenas de El Grillo y la Hormiga, tira cómica en la que se ponen de relieve los riesgos inherentes a la actividad de falsificar. (Crédito: OSIM/Carmen Lazar)

Por Bogdan Boreschievici, Mariana Moşoianu, Ştefana Teodorov y Maria-Magdalena Dobre

Este artículo fue redactado por Bogdan Boreschievici, Mariana Moşoianu, Ştefana Teodorov y Maria-Magdalena Dobre de la Oficina Estatal de Invenciones y Marcas de Rumania.  Consideran fundamental dejar constancia de su experiencia de divulgación y por compartirla con las oficinas de propiedad industrial de las economías emergentes y países en desarrollo que también se enfrentan con la ingente tarea de promover el sistema de propiedad industrial con personal limitado o sin personal contratado, e incluso con presupuestos aún más limitados. Quieren que todo el mundo sepa que con un poco de cooperación esa promoción es posible.

En 1836, la Oficina de Patentes y Marcas de los Estados Unidos de América contrató una cantidad impresionante de copistas para transcribir los documentos de patentes, con objeto de ponerlos a disposición del público por medio de las principales bibliotecas públicas del país. Una asombrosa cantidad de documentos de patentes también figuran en el catálogo de la Biblioteca Británica. Esta información fue una verdadera sorpresa para el personal de la Oficina Estatal de Invenciones y Marcas de Rumania (OSIM) cuando se la comunicó la Asociación Nacional de Bibliotecarios y Bibliotecas Públicas de Rumania (ANBPR).

¿Por qué se interesaba la Asociación en asuntos relativos a las patentes? Pues porque querían cooperar más estrechamente con la OSIM en la promoción y difusión de información sobre propiedad industrial. Esto ocurría en 2002.

El papel de las bibliotecas públicas en Rumania

Dos años antes, la ANBPR había invitado a la OSIM a un seminario de cinco días sobre el funcionamiento del sistema de bibliotecas públicas del país: cada una de las 41 provincias de Rumania tiene una biblioteca que coordina entre 30 y más de 100 bibliotecas públicas comunales y municipales – un total de más de 3.500 bibliotecas, que reciben más de 1.000 visitantes diariamente, la mayoría de los cuales son jóvenes: el titular más joven de una tarjeta de biblioteca tiene un año de edad.

Las bibliotecas provinciales subsisten gracias al dinero que proporciona la comunidad local y, como resultado, tienen la obligación de prestarle servicios: misión que cumplen rigurosamente. Durante años las bibliotecas provinciales sobrevivieron con fondos muy exiguos, lo que se vio exacerbado por las difíciles condiciones económicas que vivía el campo. Uno se pregunta ¿qué servicio comunitario podían ofrecer sin tener una computadora con acceso a Internet? En pocas palabras: proporcionaban acceso al conocimiento.

En un país en el que ni los padres ni las escuelas pueden hacerse cargo de los libros que los niños necesitan para su educación básica, las bibliotecas públicas colmaron ese vacío. Los bibliotecarios, que trabajaban con las escuelas, los maestros, las administraciones locales y los padres, asumieron una función complementaria al poner a disposición de los niños, dándoles la orientación necesaria, los libros y materiales que necesitaban. Gracias a esa cooperación, los niños no se vieron privados de su derecho fundamental a la educación y pudieron tener acceso a la cultura.

Las bibliotecas provinciales buscan constantemente formas de estar al servicio de la comunidad, y los habitantes se han acostumbrado a ir a la biblioteca desde muy pequeños. Sin embargo, con el tiempo, los bibliotecarios se han mostrado reacios a añadir la protección de la propiedad industrial a su larga lista de responsabilidades.

Punto de inflexión

En 2002, la OSIM organizó, con el apoyo de la OMPI, un seminario internacional en la biblioteca de la provincia de Cluj. La OSIM considera este momento como el momento decisivo en su relación con las bibliotecas provinciales. Fue entonces cuando la ANBPR se interesó en estrechar su cooperación con la OSIM.

La OSIM descubrió que las bibliotecas provinciales se encontraban en una difícil coyuntura ya que habían pasado a ser el ágora de la sociedad local, y pretendían que se reconociera esa posición. Aunque los libros seguían siendo su centro principal de ocupación, las bibliotecas provinciales habían comenzado a aplicar técnicas comerciales para determinar las necesidades locales, así como nuevas técnicas de gestión y, lo que es aún más revolucionario, habían decidido buscar formas de integrar las actividades relacionadas con la propiedad industrial en su sobrecargado programa. Los bibliotecarios no recibieron pago complementario alguno por su trabajo extra, e incluso dedicaron parte de su tiempo personal para hacer avanzar el proyecto. Su recompensa fue poder responder a la creciente necesidad de la comunidad y entablar una relación de colaboración con la OSIM.

Iniciación de la cooperación

Las bibliotecas de la ANBPR habían adoptado una nueva estructura en tres niveles, que reflejan las funciones de las bibliotecas en la comunidad local: actividades tradicionales de bibliotecas, servicios de información a la comunidad y centro recreativo. La OSIM comprendió inmediatamente que los servicios de información de las bibliotecas podrían ayudar en la difusión del tema de la protección de la propiedad industrial.


(Crédito: OSIM)

Cada biblioteca provincial designó a un coordinador de proyectos que recibió una formación básica de la OSIM en materia de protección de la propiedad industrial. Eso permitió a los coordinadores de proyectos poner a disposición de los interesados las publicaciones de la OSIM, orientarlos respecto del acceso a las bases de datos de propiedad industrial y ofrecerles una información general sobre la legislación en el ámbito de la propiedad industrial así como la asistencia técnica necesaria. Y lo que es más importante, esos coordinadores de proyectos pudieron formar, a su vez, a un colega de cada biblioteca de su provincia sobre protección de la propiedad industrial. Los coordinadores de proyectos también se encargan de promover el sistema de propiedad industrial en los medios de comunicación locales, de mantenerse al día respecto de las modificaciones de la normativa de propiedad intelectual y de organizar actividades especiales y seminarios.

Si tomamos como ejemplo la provincia de Giurgiu (véase el mapa), fácil es comprobar como funciona el proyecto en la práctica. Comenzando por la ciudad de Giurgiu, la capital de la provincia, con poco esfuerzo es posible hacer llegar la información a los puntos más alejados de la provincia. El coordinador del proyecto, formado por la OSIM en Giurgiu, es la referencia sobre propiedad industrial para los usuarios de las bibliotecas locales y se encarga de la formación de colaboradores de las bibliotecas en toda la provincia. Tras su formación, los bibliotecarios regresan a la ciudad y a las bibliotecas comunales con material de promoción que se pone a disposición del público a nivel local.

Es un sistema eficaz: los bibliotecarios son formados en un punto centralizado y los materiales de divulgación se distribuyen a un costo mínimo. Sin embargo, no es tan sencillo como parece: formar a los coordinadores de proyectos es una tarea compleja. Todos ellos tienen una formación universitaria pero sus cualificaciones son muy diversas: abogados, ingenieros, filólogos, sólo por mencionar algunos. Es difícil encontrar un lenguaje común, evitar una sobrecarga de información y tener en cuenta el entusiasmo y los intereses de los coordinadores.

Tras la formación, la responsabilidad de los coordinadores en materia de difusión de la información es limitada y supervisada, y de las cuestiones más complejas se ocupa la OSIM. El personal de la OSIM no puede menos que alegrarse cuando recibe un correo electrónico de un lugar distante del país solicitando información sobre el registro de una marca, o detalles sobre cómo recopilar información sobre patentes. Ese interés es muy gratificante tanto para los coordinadores de las bibliotecas como para la OSIM – cuanto más lejano sea el lugar de donde proviene la solicitud, mayor es la satisfacción.

Centrarse en los jóvenes

La OSIM determinó como segunda función importante de las bibliotecas su relación con los jóvenes, y sus servicios van desde proporcionar un espacio recreativo hasta la orientación metodológica como complemento de los planes de estudio de las escuelas. La Biblioteca Municipal “Ioan N. Roman” de Constanza presentó la siguiente estadística de los usuarios inscritos en 2007:

  • Alumnos (menores de 18 años) 38,1%
  • Estudiantes (universitarios) 20,37%
  • Profesionales 8,8%
  • Obreros 7,07%
  • Jubilados 4,8%
  • Otros 20,06%

Estas cifras son similares a las de la mayoría de las bibliotecas. Ponen en evidencia el potencial de las bibliotecas para llegar a sectores de la población que no son de fácil acceso: casi el 40% de los usuarios tiene menos de 18 años.

La OSIM y la ANBPR emprendieron un segundo proyecto destinado a los jóvenes. Invitaron a un grupo de 10 a 11 años a participar en un curso sobre cuestiones de propiedad industrial. Lo que parecía una tarea abrumadora para el personal de la OSIM – hablar con niños acerca de un tema bastante árido – fue posible gracias a la sugerencia de uno de los miembros del personal de utilizar las historietas de la OMPI sobre patentes y marcas como herramienta de aprendizaje. El éxito fue notable, y las historietas se proyectaron con diapositivas para los alumnos del tercer al séptimo grado en Bucarest, Constanza, Vaslui, Slatina, Galati y Ramnicu Valcea, entre otras ciudades.


El Grillo y la Hormiga (Crédito: OSIM/Carmen Lazar)

Y mucho se aprendió de la experiencia, tanto la OSIM como los estudiantes. Los jóvenes reaccionaron de manera muy diferente a los adultos. Por un lado, ya tenían muchos más conocimientos que los adultos, y las cuestiones tratabadas no eran nuevas para ellos. Sin embargo, el hecho de presentar la información de forma sistemática les permitió tener un entendimiento básico de la propiedad industrial y de su importancia para sus propias vidas. El informe de los profesores al cabo de tres meses puso en evidencia que la presentación había tenido una repercusión claramente positiva en los jóvenes. Se han recibido muchas solicitudes para repetir el ejercicio el año próximo.

Mientras tanto, la OSIM ha creado su propia historieta: El Grillo y la Hormiga, en la que se ponen de relieve los riesgos inherentes a la actividad de falsificar. La película tiene dos variantes: una tira cómica y una representación de marionetas. Los titiriteros son los niños del teatro de títeres Licurici de Bucarest. Una y otra variantes pueden verse en el sitio Web de la OSIM.

Los resultados

Los siete años de cooperación entre la OSIM y la ANBPR han dado buenos resultados: con regularidad se publican artículos y entrevistas relacionados con la propiedad industrial en los medios de comunicación locales; se organizan seminarios sobre cuestiones de propiedad industrial; se integran elementos de propiedad industrial en los eventos locales; y el interés manifestado por aprender acerca de la propiedad industrial es cada vez mayor. La OSIM recibe más y más preguntas que los coordinadores del proyecto no pueden contestar. Y lo que es más interesante: ¡la cantidad de solicitudes de registro de títulos de propiedad industrial está en aumento!

La OSIM prevé ampliar su programa de difusión de la información para llegar mejor a las pequeñas localidades. La Oficina prevé asimismo que las actividades con los jóvenes formen parte, de manera regular, de la estrategia nacional en relación con la propiedad industrial. La OSIM desearía establecer un programa de divulgación para los jóvenes similar al del Reino Unido denominado Think Kit™, que combina juegos, actividades creativas y conceptos de propiedad industrial. Quizás los jóvenes podrán utilizar los conocimientos adquiridos para crear su propia empresa de cara al futuro.

La sensibilización en la práctica

Una búsqueda en la base de datos IP Outreach in Practice (la sensibilización en la práctica), inaugurada por la OMPI en 2008, pone en evidencia 168 registros de programas de divulgación destinados a los jóvenes desde donaciones, becas y premios hasta competencias científicas y creativas, juegos, asesoramiento, herramientas pedagógicas para educadores – la lista es larga. El espacio sólo nos permite destacar algunos de esos registros:

  • La iniciativa cultural – educativa de Argentina “Todo empieza con una canción” para estudiantes de enseñanza secundaria e incluye un vídeo y material para los profesores.
  • El juego didáctico Big Ideas de Australia tiene dos versiones: Ippy’s Big Ideas para los niños de 9 a 12 años y Big Ideas Network para los jóvenes de 11 a 13 años.
  • Para el Año Europeo de la Creatividad y la Innovación 2009 de la Unión Europea destinado a jóvenes, educadores, Pymes y el público en general, se han previsto folletos, exposiciones, vídeos, boletines, conferencias, herramientas de la Web y un sitio Web. Los materiales están disponibles en 25 idiomas.
  • México invita a los niños a participar en su concurso de dibujo anual “Por el respeto a las ideas… ¡los niños contra la piratería!” con objeto de difundir mensajes contra la piratería en las respectivas comunidades.
  • El programa Shell LiveWIRE International ayuda a los jóvenes adultos a hacer opciones en relación con la creación de la propia empresa. El programa que se lleva a cabo en países de África, América del Sur, Asia y Oriente Medio, e incluye premios a empresarios, formación y talleres, información y asesoramiento, servicio de consejeros, estudios de casos, foros de debate, redes sociales y blogs.

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