World Intellectual Property Organization

Una fábula moderna: los tejidos nigerianos teñidos a la cera

Julio de 2009

(istockphoto.com)
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¿Qué nos viene a la mente al pensar en el arte africano? ¿Una máscara? ¿Una escultura? Respuestas como éstas harían sonreír a la mayoría de los africanos, que consideran que el diseño textil es el arte africano por excelencia. Sin embargo, muchas formas de diseño textil africano han desaparecido. Y otras, como el diseño de tejidos teñidos a la cera, están amenazadas. Uno tras otro cierran los telares: el diseño de este tipo de tejidos podría ser pronto un arte olvidado.

“En África, el diseño y los diseñadores son especies en peligro de extinción,” dice Patricia Akarume, que trabajó en una fábrica de tejidos hasta su cierre en 2004. “Actualmente hay cientos de personas que, como yo, han perdido su empleo a causa de prácticas desleales como la copia de diseños y la falsificación de marcas y de indicaciones del origen. Los estampados africanos son el soporte gráfico del patrimonio cultural de nuestras tribus, y cada motivo y cada diseño tienen un significado.” Para narrar la historia de la Sra. Akarume, que es la de los modernos tejidos nigerianos teñidos a la cera, habremos de remontarnos al comienzo de todo.

Las primeras prendas de batik teñidas a la cera se importaron de Indonesia en el siglo XIX. Tuvieron un éxito inmediato, pues los estampados de vivos colores fascinan a los africanos, que no tardaron en aprender y adaptar la técnica de fabricación y en modificar los diseños para introducir los motivos de su cultura tradicional.

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La singularidad del tejido que adoran en el continente africano fue el resultado de un accidente. Los tejedores holandeses, al adaptar el método indonesio de teñido a la cera al sistema de teñido con dos rodillos, tropezaron con algunos problemas técnicos: no podían retirar toda la cera de los tejidos, por lo que quedaban algunos puntos sin teñir y, lo que es peor, al añadir un color nuevo, se mezclaba con el anterior. Los tejidos teñidos con doble rodillo estaban destinados al mercado indonesio, pero allí aquellos tejidos con puntos sin teñir y colores mezclados se consideraban inferiores e inutilizables. De un modo u otro, sin embargo, esos tejidos “inutilizables” llegaron al mercado africano, donde fueron acogidos con entusiasmo.

En el siglo XX, cuando los países africanos se independizaron, se establecieron fábricas de tejidos y se comenzó a crear diseños inspirados en la cultura tradicional africana, en la que cada grupo tiene preferencias propias en materia de colores y motivos. Para quien sabe leerla, el diseño del tejido narra una historia, que con frecuencia es importante para quien viste la prenda. Los colores también pueden significar la procedencia tribal, el estatus social, la edad, y el estado civil del portador. El vestido es importante en la sociedad africana y se ha utilizado incluso como forma de protesta. Los diseños, y el modo de vestirlos, fueron con frecuencia el vehículo silencioso, pero eficaz, en el que se expresaba la opinión de los africanos sobre la clase dirigente colonial. Hoy en día, los fabricantes neerlandeses siguen dominando la gama alta del mercado de prendas teñidas a la cera, pero el resto del mercado está en mano de productores africanos.

 

De la opulencia a la miseria

El Acuerdo Multifibras de 1974, por el que se estableció un sistema de contingentes para proteger el sector textil nacional del Canadá, los Estados Unidos y varios países europeos frente a los productores asiáticos emergentes, resultó ventajoso para los pequeños países productores de textiles cuyas exportaciones no estaban sujetas a los contingentes o gozaban de acceso preferencial a los mercados europeos y norteamericanos. La naciente industria textil africana prosperó al amparo del Acuerdo, y en 1985 se contaban 200 fábricas de tejidos.

Pero el nuevo régimen establecido por la Organización Mundial del Comercio (OMC), que entró en vigor en enero de 2005, hizo estallar la burbuja textil fomentada por el sistema de contingentes del Acuerdo Multifibras, asestando un fuerte golpe a la industria textil africana. Según la Federación Internacional de Trabajadores del Textil, Vestuario y Cuero, la retirada progresiva del sistema de contingentes ha costado al sector textil africano más de 250.000 empleos en sólo unos años. Recientemente, el temporal comenzó a amainar, pero apenas 40 fábricas de tejidos, que dan empleo a menos de 40.000 personas, han logrado capearlo. Los supervivientes, que han renunciado a los mercados europeos y americanos, se centran en promover y proteger su mercado regional.

El caso de Nigeria

Nigeria alberga ahora el 63% de la capacidad de fabricación textil que aún existe en el África occidental. Las prendas teñidas a la cera fabricadas en Nigeria se encuentran prácticamente en todos los mercados del África subsahariana. Pero los fabricantes nigerianos se enfrentan ahora a otro desafío en el mercado regional: las importaciones baratas procedentes de Asia. El Gobierno nigeriano ha aplicado aranceles comerciales a los productos textiles importados para proteger lo que queda de la industria y darle tiempo para madurar.

Sin embargo, es posible que esa medida no sea suficiente. Lo que inunda los puestos de los mercados de Nairobi, las échoppes de Dakar y las calles de Lagos son prendas teñidas a la cera nigerianas falsificadas. Se calcula que los productos textiles falsificados que imitan marcas del África occidental han acaparado el 85% del mercado. La situación está desbocada y supone una grave amenaza para la baqueteada industria textil africana.

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Esta prenda es una falsificación de la marca Nichem y en ella se indica falsamente que Nigeria es el país de origen. (Foto Manchester Trade Ltd.)

La Sra. Akarume narra la historia de primera mano: “Afprint se tomó en serio la amenaza de las importaciones y adquirió maquinaria nueva para su fábrica. Para adecuarnos a los nuevos gustos y preferencias instalamos el equipo más avanzado de CAD/CAM (diseño y fabricación asistidos por ordenador). Pasamos de 30 a 100 diseños al mes, y creamos varias colecciones. Pero los contrabandistas fueron más listos que nosotros. Eligieron nuestros diseños más populares y los enviaron electrónicamente a sus fábricas para copiarlos. Aún así, muchos consumidores seguían prefiriendo las prendas originales, fabricadas en Nigeria. Los comerciantes sin escrúpulos no tardaron en descubrirlo, y pronto los mercados estuvieron inundados de prendas falsificadas de marcas populares, con la etiqueta de Fabricado en Nigeria y a un precio un 30% inferior.”

Las prendas falsificadas no están teñidas a la cera, sino que son estampados fabricados en la mitad de tiempo y a un costo muy inferior. Imitan el efecto de sangrado del color y los puntos sin teñir de los productos auténticos. Se tiñen con tintes químicos, no con tintes naturales. Normalmente se introducen de contrabando en país, sin pagar los derechos y tasas establecidos por el Gobierno.

Estas prendas, que tienen su origen principalmente en China, infringen marcas nigerianas muy populares, llevan etiquetas con la leyenda “Made in Nigeria” o “Made as Nigeria” en el orillo, y falsifican ostensiblemente el marcado obligatorio de calidad para engañar deliberadamente a los consumidores. Algunas de las empresas piratas incluso exhiben marcas nigerianas en sus sitios Web.

Si esta actividad comercial ilegal continúa al ritmo actual, no sólo corren peligro los telares de teñido a la cera, sino las industrias subsaharianas de cultivo de algodón y de elaboración de tintes naturales, así como sus sectores auxiliares.

Qué pueden hacer las marcas por el sector

En un libro publicado recientemente por Stéphanie Ngo Mbem (véase el Nº 1/2009 de la Revista de la OMPI) se explica que la protección de los diseños industriales es fundamental para el desarrollo en África. Por lo general, la escasa utilización del registro de diseños en una sociedad tan creativa como la africana se atribuye al desconocimiento de la existencia de ese modo de protección y a la falta de medios para costear el registro. Pero muchos diseñadores textiles africanos han afirmado que es inútil registrar sus diseños: si se pueden falsificar impunemente las marcas y las indicaciones de origen, ¿qué sentido tiene registrar el diseño?

En cualquier caso, el sistema de P.I. vigente no dispone de mecanismos para proteger los diseños “tradicionales”. Empresas como la textil nigeriana Nichem, que crea más de 200 nuevos diseños cada año, observan que sus creaciones - muchas de ellas modernas y eclécticas - pueden gozar de protección por derecho de autor. No obstante, es evidente que las empresas textiles del África occidental, como las casas de moda y los diseñadores de Europa, confían fundamentalmente en las marcas para proteger sus productos contra la falsificación.

Sin embargo, hasta ahora el registro de las marcas ha sido ineficaz. El sistema de P.I., y en particular las marcas de fábrica o de comercio, no puede ejercer de motor para el desarrollo económico sin la participación de los titulares, sin una infraestructura adecuada, y sin colaboración entre los organismos gubernamentales y cooperación internacional con los países vecinos y los países exportadores. Para sobrevivir, los mercados nacionales necesitan también un sistema y una red mundiales de P.I. que funcionen.

El primer paso para alentar a los sectores interesados y a los usuarios del sistema de P.I., así como para apoyar al sector textil, es garantizar la observancia de los derechos P.I. Se necesita un esfuerzo coordinado de los sectores interesados y de los organismos gubernamentales, es decir, las oficinas de P.I., la policía, las aduanas, los tribunales y los organismos tributarios.

Los desafíos

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(Foto OMPI/Castonguay)

Las empresas textiles africanas deben proteger sus marcas con el mismo celo que las casas de moda europeas, que defienden enérgicamente sus derechos, obteniendo mandamientos judiciales de cese de la práctica infractora y litigando contra quienes violan sus marcas. La creación de una marca colectiva para las fábricas de prendas teñidas a la cera podría servir para unificar a los afectados y establecer una entidad unitaria con la que las autoridades podrían cooperar para hacer frente al problema.

También sería útil disponer de un líder visible en este ámbito, que, a la manera de la Dra. Dora Nkem Akunyili, asumiera la dirección de la lucha contra los falsificadores de marcas textiles. La Dra. Akunyili, que en 2006 fue incluida entre los “Dieciocho Héroes de Nuestro Tiempo” por la revista Time Magazine, encabezó la lucha contra los medicamentos falsificados tras ser nombrada Directora General del Organismo Nacional de Kenya para el Control de los Alimentos y los Medicamentos (NAFDAC) en 2001. Antes de que asumiera el cargo, nada menos que el 80% de los medicamentos que se vendían en Nigeria eran deficientes por uno u otro motivo. La Dra. Akunyili limitó los puntos de entrada de medicamentos en Nigeria, formó a los funcionarios que habían de trabajar en los puertos seleccionados, llevó a cabo cientos de redadas, captó la atención de los medios de comunicación, y obtuvo el apoyo que necesitaba, tanto de su Gobierno como de la comunidad internacional (véase Combatir la falsificación: la unión hace la fuerza, N.º 1/2006 de la Revista de la OMPI).

Los principales elementos de la campaña de la NAFDAC contra la falsificación fueron la formación, las redadas, la captación de la atención de los medios de comunicación, y la cooperación con los sectores interesados, los países vecinos y los países exportadores. La misma táctica puede aplicarse en la lucha contra la falsificación de productos textiles.

Formación: Los puertos son la vía de entrada de gran parte de los productos falsificados, ya se trate de medicamentos o de prendas de vestir. Es preciso que los propietarios de las marcas trabajen codo con codo con los funcionarios de aduanas y las autoridades portuarias, que, por su parte, necesitarán formación para reconocer las marcas y poder confiscar y destruir los productos falsificados.

Redadas y medios de comunicación: Los productos textiles con marca falsificada se venden en los mercados sin disimulo y sin temor. Los vendedores no parecen tener conciencia de que es ilegal vender esos productos. Es posible que, para los falsificadores, las redadas supongan sólo un contratiempo transitorio, pero captan la atención de los medios de comunicación y hacen que cunda entre los vendedores la idea que ya no va a tolerarse la venta de productos ilegales.

Cooperación con los países vecinos: Los productos textiles falsificados se venden en toda África. Por ello, se necesita una coordinación más que estrecha entre Nigeria y sus vecinos (Benin, el Chad, el Camerún y el Níger) a fin de establecer las patrullas fronterizas que hacen falta para frenar el contrabando y confiscar las falsificaciones. Pero se trataría, sin duda, de un comienzo.

Cooperación con los países exportadores: La cooperación internacional con los países exportadores podría contribuir decisivamente a la observancia de los derechos de marca. La Dra. Akunyili obtuvo la cooperación de los Gobiernos de China y de la India en su lucha contra los medicamentos falsificados, ya que en ambos países se encontraban varias empresas procesadas por la fabricación de esos productos. China ha invertido mucho en África y actualmente es uno de los mayores asociados para el desarrollo de África. ¿Sería posible establecer una cooperación entre Nigeria y China en materia de control aduanero y portuario, basada, por ejemplo, en el modelo de la iniciativa chino-europea con la que se pretende reforzar las actividades para garantizar la observancia y reprimir la falsificación intensificando la comunicación entre los puertos (véase Los puertos de China y de la UE intercambian información para combatir la falsificación, N.º 1/2008 de la Revista de la OMPI)?

La experiencia de otros países

El caso de Nigeria no es, en modo alguno, único. Por ejemplo, las molas panameñas (prendas de lana tradicionales) estuvieron amenazadas por importaciones procedentes de China (véase Panamá: Cómo potenciar a las mujeres indígenas para que protejan y comercialicen mejor sus artesanías, N.º 6/2005 de la Revista de la OMPI), y las dagas khanjar omaníes también estuvieron amenazadas por importaciones procedentes del Pakistán. ¿Qué medidas se adoptaron en ambos casos?

En primer lugar, se prohibieron las importaciones de productos falsificados porque infringían derechos de P.I. nacionales o derechos especiales sobre las expresiones culturales tradicionales. En segundo lugar, en el caso de Panamá, se estableció un régimen nacional de protección y registro de artesanías, con inclusión de las textiles. En Omán el establecimiento de un régimen de ese tipo aún no ha concluido.

Nigeria podría promulgar una norma jurídica por la que se declare que las prendas teñidas a la cera están protegidas por derechos de P.I. y se prohíba la importación de falsificaciones. Sería necesario también establecer un mecanismo de registro y protección de las artesanías. Las marcas de certificación podrían ser uno de los elementos de ese sistema. Con ellas, Nigeria también podría impedir la exportación de falsificaciones de productos textiles teñidos a la cera. Los derechos de P.I. sobre los conocimientos tradicionales no gozan de reconocimiento internacional, pero las marcas de certificación sí.

El diseño textil, un arte africano

El problema de la falsificación de productos textiles no suscita las mismas emociones que el de la falsificación de medicamentos. Pero también es una historia de interés humano: cierre de fábricas, pérdida de empleos, desaparición de un arte. Una mayor cooperación entre el Gobierno y los sectores interesados contribuirá a invertir la tendencia que amenaza a uno de los productos africanos más conocidos.

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Los estampados africanos: diseños y colores que hablan

La tela se utilizaba como moneda en muchas regiones de África en la época precolonial. Para confeccionar el vestido de una mujer hacía falta un determinado número de varas de paño, que se tomaba como unidad monetaria. ¿Será ése el origen del amor de los africanos por los tejidos de vibrantes colores?

El colorido de las telas estampadas africanas está íntimamente ligado a las tribus y regiones de donde proceden. En toda África se reconoce que el color sepia-ocre representa la tierra, aunque en Nigeria el amarillo es el color de la iniciación, y la combinación amarillo-rojo pertenece a la tribu igbo del sur del país.

Los motivos de los estampados africanos pueden clasificarse en cuatro grandes categorías:

  • la vida de la mujer (familia, amor, tareas domésticas);
  • la vida urbana y lo que lleva aparejado, sea bueno o malo (alfabeto, televisión, dinero, poder);
  • la naturaleza (animales, flores); y
  • los ritmos (música, tambores).

Los motivos de los diseños estampados africanos tradicionales son con frecuencia metafóricos y narrativos. Las cuentas de collar representan el dicho africano “Las cuentas preciosas no hacen ruido”, que significa que una buena persona no tiene por que proclamar sus virtudes a los cuatro vientos. En el tejido ilustrado abajo a la derecha, el diseño representa la vida urbana y en él se utiliza el motivo del sacacorchos para significar el poder.

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(Foto: ABC Wax (Grupo Cha))

Conforme a la tradición indumentaria nigeriana llamada aso ebi, los miembros de un determinado grupo social, o quienes asisten a una boda, una ceremonia de imposición de nombre, o un funeral, se atienen a un determinado código de motivos o colores. Los fines de semana es frecuente ver a grupos de personas “uniformadas” en las paradas de autobús y en las iglesias. El clásico motivo de los dados (abajo, izquierda) simboliza la nobleza y suele ser el “uniforme” de las señoras de mayor edad.

La variedad es la característica más notable de los tejidos estampados africanos. Hay una mezcla ecléctica de viejos clásicos, como los dados y el sacacorchos, con diseños más contemporáneos, de motivos abstractos. Las empresas ABC Wax, de Ghana, y Nichem, de Nigeria, ambas miembros del Grupo Cha, tienen repertorios con más de 35.000 diseños y crean 200 diseños nuevos cada año.

Sylvie Castonguay, Redacción de la Revista de la OMPI, División de Comunicaciones

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