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Bicentenario de Louis Braille – el mundo en la punta de los dedos

Junio de 2009

Bicentenary of Louis Braille

 

 

 

 

 

Este año se conmemora el bicentenario del nacimiento de Louis Braille – el hombre que creó el sistema de lectura y escritura con puntos en relieve, y que cambió la vida de millones de personas ciegas y con discapacidad visual.

Louis Braille nació en Coupvray, cerca de París, el 4 de enero de 1809. Cuando tenía tres años se hirió un ojo en el taller de talabartería de su padre. La herida le causó una grave infección en el ojo izquierdo que se extendió al ojo derecho y le provocó una ceguera irreversible.

Gracias a una beca pudo estudiar en el Real Instituto para Jóvenes Ciegos de París y formarse como científico y músico, llegando a ser un dotado intérprete de órgano y violonchelo. Sin embargo, su caso fue excepcional, dado que en esa época a los estudiantes ciegos se les enseñaba generalmente un oficio, como el de cestería o zapatero, para que pudieran ganarse la vida después de terminar la escuela.

La invención del braille

En esa época, el Real Instituto, fundado por Valentin Haüy, utilizaba un sistema de lectura basado en su propio método, un método de impresión de signos y caracteres con alambres de cobre prensados que constituía el texto impreso de libros. Los libros eran muy pesados y difíciles de transportar y tenían otras dos importantes desventajas: no ayudaban a los estudiantes ciegos a aprender a escribir y eran muy caros.

En 1821, Charles Barbier – un oficial de artillería que había inventado un procedimiento de escritura destinado a permitir a los soldados comunicarse por la noche sin hablar – visitó el Real Instituto para presentar su método. Él utilizaba 12 combinaciones de puntos en un rectángulo para representar los sonidos. El método suscitó el interés del joven Louis Braille.

Durante los tres años siguientes, Louis Braille comenzó a enseñar en el Real Instituto y dedicó mucho tiempo a mejorar el sistema de Barbier. El número de puntos pasó de doce a seis y cada combinación correspondía a una letra. Por medio de una lezna, como la que utilizaba su padre para coser, el instrumento que lo había dejado ciego, completó su sistema de puntos en relieve cuando tenía 15 años, en 1824. Los caracteres braille consisten en celdas de seis puntos, dos de ancho por tres de alto de los que algunos están en relieve, y forman 64 combinaciones básicas que incluyen letras, números y símbolos.

En 1829, Louis Braille inventó un sistema de notación musical de seis puntos y publicó su primer libro en braille “Método para escribir palabras, música y canciones sencillas mediante puntos, para uso de ciegos y especialmente diseñado para ellos”. Louis Braille y su amigo Pierre Foucault, que había quedado ciego a la edad de seis años, y era un genio en mecánica, crearon una máquina para acelerar el sistema de impresión.

Louis Braille murió de tuberculosis en 1852 cuando tenía 43 años. En 1952, con ocasión del centenario de su muerte, sus restos fueron transferidos al Panteón de París.

El sistema braille

Francia adoptó el sistema braille dos años después de la muerte de Louis Braille y fue introducido gradualmente en otros países y regiones del mundo. Es actualmente un método mundialmente reconocido, al que se han adaptado alfabetos de todo el mundo desde el romano, griego y ruso hasta el chino, el sueco y el esperanto. La invención de Braille provocó una verdadera revolución entre los ciegos y los discapacitados visuales, ofreciéndoles un mejor acceso a la educación, la cultura y la información, así como un mayor grado de autonomía.

El braille sigue siendo una herramienta esencial en el día de hoy. Permite a los ciegos y a los discapacitados visuales leer libros y mapas, e incluso copilotar aviones. La etiqueta braille se encuentra en artículos como productos alimentarios, botones de ascensores, mapas del metro y papeletas de voto. En muchos países es obligatorio colocar etiquetas en braille en los productos farmacéuticos.

Braille y las nuevas tecnologías


Impresora portátil braille (Foto: Blista-Brailletec)

El braille ha seguido el ritmo de la evolución tecnológica y de las comunicaciones en el siglo XXI. Existe actualmente una gran variedad de métodos para producir braille tanto en papel como en forma digital, incluidos dispositivos sencillos como “la pizarra y el estilo” que hace puntos en el papel y el notetaker (computadora sencilla braille que es similar a una máquina de escribir). Existen dispositivos más perfeccionados como los repujadores o las impresoras braille que se conectan a una computadora del mismo modo que las impresoras de texto. Los anotadores electrónicos (notetakers) y los braillers dan información hablada y en sistema braille mediante unas pequeñas agujas que suben y bajan respondiendo a una señal electrónica.

Que una persona discapacitada visual utilice el braille depende generalmente del grado de discapacidad y del momento en el que ya no sea capaz de leer fácilmente publicaciones disponibles comercialmente. Las tecnologías digitales ofrecen nuevas posibilidades para facilitar el acceso al contenido a las personas discapacitadas visuales en formatos diferentes del braille, incluidas publicaciones impresas, grabaciones audio, ampliaciones fotográficas y copias digitales compatibles con programas de lectura en pantalla que pueden leer en voz alta el texto que aparece en la pantalla de la computadora o con programas que aumentan el tamaño del texto que aparece en la pantalla. También pueden obtenerse libros digitales con voz que pueden leerse simultáneamente en braille.

Braille y el derecho de autor

Cualquier transformación – reproducción – del material en un formato alternativo requiere generalmente autorización del titular del derecho sobre la obra, a menos que exista una excepción específica al respecto. Un estudio reciente encomendado por la OMPI pone en evidencia que la conversión del contenido al formato braille es una de las excepciones más comunes a esta regla; las leyes de derecho de autor suelen prever limitaciones y excepciones específicas en beneficio de las personas con discapacidad visual.

Se sabe que aún será necesario hacer progresos en la diversidad del material protegido por derecho de autor disponible – tanto análogo como digital – en formato accesible, así como en su difusión en muchos países de forma oportuna para aumentar las posibilidades de alfabetización, independencia y productividad. La OMPI supervisa estrictamente las opciones en favor de medidas pertinentes a este respecto.

Para más información sobre las leyes nacionales de derecho de autor.

Geidy Lung, Sector de Derecho de Autor y Derechos Conexos

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Tiflolibros

Tiflolibros, es la primera biblioteca digital para personas con discapacidad visual de habla hispana. Comenzó tímidamente en 1999, pero actualmente cuenta con más de 20.000 volúmenes y más de 3.000 suscriptores en 40 países. El proyecto comenzó en Buenos Aires, en el apartamento de una pareja de ciegos apasionados de literatura.

Utilizando Tiflolector, un programa informático creado por André Duré, programador ciego y cofundador del proyecto, Pablo Lecuona y Mara Lis Vilar comenzaron la biblioteca digitalizando libros, para luego mediante un sintetizador de voz escuchar el material digitalizado y corregir los errores – un procedimiento que lleva mucho tiempo. A medida que se fue agrandando la biblioteca, comenzaron a intercambiar libros digitalizados con otras personas con discapacidad visual. En poco tiempo, el apartamento resultó demasiado pequeño para Tiflolibros y la familia cada vez más numerosa. Decidieron mudarse y dejar el espacio del apartamento a Tiflolibros. Existen actualmente 80 voluntarios en varios países que digitalizan y corrigen nuevos libros hablados para la biblioteca.

Tiflolibros acepta suscriptores que son ciegos o personas con discapacidades visuales graves. Los solicitantes tienen que presentar un certificado que pruebe su discapacidad. Los representantes de instituciones para ciegos también pueden utilizar la biblioteca. Los miembros de la biblioteca pueden leer los libros en la computadora de la biblioteca o recibir sus libros en CD por correo por menos de un dólar cada libro. De este modo pueden escucharlos en el CD o en lectores MP3, o en sus computadoras.

Tiflolibros funciona gracias a una excepción en beneficio de las personas ciegas y discapacitadas visuales, estipulada actualmente en la Ley de Derecho de Autor de Argentina. Los libros se traducen en cooperación con los editores, muchos de los cuales tienen una larga práctica en entregar copias gratuitas a organizaciones que se encargan de su traducción al braille.

Sylvie Castonguay, Redacción de la Revista de la OMPI, División de Comunicaciones

 

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