World Intellectual Property Organization

Conversación con el Director General

Febrero de 2009

El Director General de la OMPI, Francis Gurry, en Ginebra. (Foto OMPI)
El Director General de la OMPI, Francis Gurry, en Ginebra. (Foto OMPI)

Francis Gurry asumió el cargo de Director General de la Organización Mundial de la Propiedad Intelectual el 1 de octubre de 2008, tras su elección por los Estados miembros de la OMPI. En un paréntesis entre sus numerosas actividades, el Director General habló con la Revista de la OMPI sobre sus primeros meses como piloto de la Organización.

¿Cuál ha sido su máxima prioridad en sus tres primeros meses en el cargo?

La prioridad más urgente era acordar con nuestros Estados miembros un nuevo marco estratégico y un Presupuesto por programas sustancialmente revisado para 2009. Hemos trabajado intensivamente. Hemos redefinido las metas estratégicas de la Organización para tener en cuenta los cambios en el entorno tecnológico, cultural y geoeconómico, y luego hemos comenzado a alinear todos nuestros programas y recursos con esas metas.

Ahora tenemos nueve metas estratégicas. Además de nuestra labor dirigida a promover una evolución equilibrada del marco normativo internacional de la P.I., prestar servicios de P.I. de calidad, y facilitar el uso de la P.I. en aras del desarrollo, tenemos ahora metas nuevas, centradas en cultivar el respeto por la P.I.; establecer una comunicación fluida con los sectores interesados; desarrollar la infraestructura internacional de P.I.; hacer de la OMPI la fuente de referencia mundial para la información sobre P.I.; y ver el modo en que la P.I. puede contribuir a la superación de los desafíos mundiales que afronta la política pública, como el cambio climático, la salud pública y la seguridad alimentaria.

Lo siguiente que hemos de hacer es adecuar la estructura de la Organización a este nuevo marco estratégico. Se trata de un proceso sistemático de alineación estratégica que iniciamos en octubre y continuará durante todo el año. La reestructuración, que supone el traslado de buena parte del personal a programas diferentes, está avanzando rápidamente gracias a la impresionante flexibilidad y la amplitud de miras del personal en todos los niveles de la Organización.

Ha destacado que establecer una comunicación más fluida con los sectores interesados es una prioridad inmediata.

Sí. Creo que establecer una comunicación fluida con los sectores interesados en la P.I. es primordial. Además de aumentar la transparencia en las consultas con nuestros Estados miembros, hemos reorganizado nuestra División de Comunicaciones y hemos puesto en marcha una nueva gran iniciativa de servicio al cliente. El objetivo es que la OMPI sea capaz de responder más eficazmente a las numerosas peticiones de información y de servicios que recibimos cada día.

Acaba de mencionar el cambio climático, ¿qué puede hacer la OMPI a este respecto?

En primer lugar, es evidente que para neutralizar la amenaza del calentamiento del planeta es necesario invertir de un modo significativo en innovación, con el fin de elaborar tecnologías que no alteren las condiciones climáticas. Es igualmente necesario que esas tecnologías se difundan rápidamente a toda la economía. Por ello, una contribución eficaz que podría hacer la OMPI es ofrecer una plataforma para la innovación colectiva, que permita a las empresas divulgar sus tecnologías ecológicas con el fin de establecer una colaboración comercial y de investigación, o con objeto de conceder licencias para el uso de esas tecnologías en condiciones justas, equitativas y no discriminatorias. La innovación colectiva puede ser muy útil en el campo de las tecnologías respetuosas con el clima, porque son tecnologías complejas que con frecuencia deben combinarse entre sí para fabricar un mismo producto, y porque una economía interconectada, como la actual, ofrece más oportunidades para la colaboración. Por eso estamos comenzando a estudiar con los Estados miembros y con la industria cuál puede ser el papel de la OMPI a este respecto.

¿Qué espera haber logrado para fines de 2009?

Dentro de la Organización, espero haber completado las primeras grandes etapas de la alineación estratégica. También espero haber podido gestionar adecuadamente la repercusión de la crisis económica en la OMPI.

En nuestra actividad externa, quiero que seamos capaces de lograr progresos tangibles en la aplicación de la Agenda de la OMPI para el Desarrollo. Las 45 recomendaciones de la Agenda para el Desarrollo son un conjunto de aspiraciones y principios. Ahora estamos trabajando para traducir esas aspiraciones en proyectos claros, con objetivos y calendarios bien definidos.

También tenemos que ocuparnos de las patentes. No podemos esperar haber resuelto para el final de 2009 los problemas del sistema internacional de patentes, que está teniendo dificultades para tramitar el gran número de solicitudes recibidas. Pero estoy convencido de que el Tratado de Cooperación en materia de Patentes (PCT), como sistema mundial único para la solicitud de patentes, será parte de la futura solución. Por lo tanto, en 2009 mi objetivo es acordar una hoja de ruta sobre la evolución que ha de seguir el sistema PCT en el futuro.

Hay un objetivo concreto en el que la comunidad mundial de la P.I. puede lograr un resultado muy positivo, que es el de facilitar a las personas con discapacidad visual el acceso a las obras publicadas. Trabajaremos con la Unión Mundial de Ciegos, la Unión Internacional de Editores y los Estados miembros para alcanzar un consenso sobre el modo de lograr ese fin.

Desde una perspectiva más general, necesitamos iniciar un proceso para llevar a cabo un "chequeo médico" del sistema de derecho de autor y examinar las múltiples amenazas que afronta.

¿Cómo cree que repercutirá la crisis económica en la propiedad intelectual?

Estamos siguiendo atentamente esta cuestión, entre otros motivos porque la OMPI se financia casi exclusivamente con los ingresos derivados de nuestros sistemas de registro y solicitud de títulos de P.I. Ha habido una cierta desaceleración en las tasas de crecimiento de las solicitudes de patentes y marcas en 2008, aunque por ahora siguen siendo positivas.

Normalmente, en períodos de dificultad económica tiende a disminuir el número de solicitudes de patente que se presentan, por la sencilla razón de que hay menos recursos para invertir en innovación. Cuando el ciclo económico mejora, también tiende a repuntar la actividad de patentamiento. Dicho esto, en el pasado las crisis económicas han incentivado la innovación, porque en tiempos de dificultad es necesario aumentar la eficiencia, para obtener mejores resultados con menos recursos, y han de idearse soluciones empresariales más inteligentes. Como dijo el Presidente Obama en su discurso inaugural: "hoy no somos menos inventivos, ni nuestros bienes y servicios son menos necesarios, que la semana pasada, el mes pasado, o hace un año". Una crisis económica puede ser también una oportunidad para sacar partido de la propiedad intelectual.

¿Cómo es un día normal en la vida del Director General?

No ha habido dos días iguales desde que asumí el cargo, aunque todos han sido igualmente intensos.

En un día normal, si no estoy en el avión, de regreso a Ginebra tras una visita oficial, comienzo por leer el correo electrónico. El desayuno no es mi mejor momento, por eso trato de evitar los desayunos de trabajo cuando es posible. Al llegar a la oficina, repaso con mi secretaria el programa del día y veo cuáles son las llamadas de teléfono más urgentes. Por la mañana puede haber una reunión con embajadores, o con delegaciones de visita en Ginebra, para tratar, por ejemplo, de las actividades de fortalecimiento de capacidades que la OMPI esté realizando en sus países, o una reunión con una ONG para examinar campos en los que podríamos cooperar. Luego puede haber una reunión de planificación estratégica con el equipo directivo superior de la Organización para examinar la dirección, las actividades y la estructura de sus respectivas esferas de competencia, en el marco del proceso de alineación estratégica.

Si no tengo que pronunciar una alocución a la hora del almuerzo, suelo encerrarme en mi despacho durante una hora para responder a la montaña de expedientes que contienen todas las solicitudes, informes y propuestas que se me envían. Por la tarde mantengo una breve conversación con miembros de mi gabinete para repasar las prioridades de la semana y ver qué avances se han hecho. También pueden informarme, por ejemplo, de las preocupaciones que hayan planteado el personal o representantes de los Estados miembros. Después, puedo tener reuniones internas o externas sobre cuestiones financieras o de recursos humanos, o sobre los preparativos para el próximo Comité Permanente. Entre una actividad y otra, puedo encontrar tiempo para conceder una entrevista telefónica a un periodista, y luego tal vez para hacer una llamada a algún otro Director General de un organismo de Naciones Unidas en Ginebra y hablar de cuestiones de interés común.

¿Y por la noche?

Las noches en que no tengo ningún compromiso oficial, o no voy camino del aeropuerto, ceno en casa con la familia, y por último consulto de nuevo los mensajes de correo electrónico.

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