World Intellectual Property Organization

La P.I. y el desarrollo – Túnez: Desarrollar una economía del conocimiento

Septiembre de 2007

El petróleo es un recurso cada vez más escaso en Túnez. La producción de los dos principales campos de petróleo del país está disminuyendo y, aunque una exploración que se está realizando actualmente ha detectado varios campos pequeños, se prevé que los suministros no duren más de una década si se mantiene el ritmo actual de producción. Con el fin de compensar el revés para la economía del agotamiento de los pozos y de aumentar la competitividad de sus demás industrias, los Planes de Desarrollo X (2002-2006) y XI (2007‑2011) del Gobierno de Túnez están destinados a crear una economía basada en el conocimiento. El Gobierno considera que la proximidad cultural y geográfica de Túnez con Europa le concede ciertas ventajas respecto de los países asiáticos, que atraerán a inversores una vez que las estructuras necesarias se hayan puesto en pie.

Los Planes X y XI se centran en la reforma política en materia de educación, estimulando la investigación y el desarrollo mediante la creación de polos tecnológicos, ampliando el acceso a Internet y reforzando el sistema de propiedad intelectual (P.I.) del país.

Túnez cuenta con una larga tradición de P.I.: fue uno de los primeros países en firmar los Convenios de Berna y París; asimismo, la primera legislación en materia de derecho de autor panafricana se firmó en Túnez y recibió el nombre del país. Túnez ha modernizado y reformado su sistema de P.I. en los últimos diez años, actualizándolo conforme a las normas internacionales.

Polos tecnológicos

Al disponer ya de la infraestructura en materia de P.I., el Plan X reformó el sistema de educación secundaria para reforzar la enseñanza en tecnología, economía y gestión, matemáticas, ciencias y arte. Un número creciente de jóvenes que terminan la educación secundaria van después a la universidad, con lo que el número de licenciados al año ha subido a 50.000. El Gobierno espera conseguir que trabajen en los polos/parques tecnológicos del país (llamados “tecnopolos”), en lugar de que busquen trabajo en el extranjero.

Los tecnopolos tunecinos tienen por objeto fomentar y acelerar la innovación creando vínculos entre las empresas, las universidades y los centros de investigación. Cada tecnopolo tiene un campo de especialización que depende de la región en la que se ha establecido. Así, el polo de Borj Cédria se ocupa de la energía renovable y la biotecnología vegetal, el de Sidi Thabet está centrado en biotecnología e industria farmacéutica, el polo de Sfax en sistemas informáticos y tecnologías multimedia, etcétera.

Para entender el funcionamiento de estos polos, fijémonos por ejemplo en el parque de tecnología y comunicación de El-Ghazala, que abrió en 2001. Los servicios de El-Ghazala están disponibles a todas las empresas relacionadas con la tecnología y las comunicaciones, estén o no ubicadas en el parque o incluso en Túnez. Sus objetivos consisten en ayudar a empresas tecnológicas a establecerse en el parque ofreciéndoles todos los recursos que necesiten in situ; estimular la cooperación entre los investigadores universitarios y la empresa privada para llevar los productos resultantes de las investigaciones al mercado; fomentar el desarrollo y la distribución de servicios de telecomunicaciones que cubran las necesidades comerciales a escala nacional e internacional; y contribuir al desarrollo económico colaborando con las autoridades públicas. Asimismo, el tecnopolo de El-Ghazala ofrece incentivos a las empresas para promocionar la innovación en tecnología e información.

En 2005, el Institut d’économie quantitative de Túnez llevó a cabo una encuesta en las 51 empresas instaladas en el parque de El-Ghazala, que cubre una superficie de 65 hectáreas, para saber de qué forma se habían beneficiado de los servicios del tecnopolo. Prácticamente el 50 por ciento declaró que el tecnopolo había contribuido al desarrollo y la expansión de su mercado de exportación, el 90 por ciento comunicó un aumento de I+D – de las cuales, un 30 por ciento lo había logrado colaborando con universidades locales– y el 50 por ciento indicó que entre el 10 y el 40 por ciento de sus inversiones eran en esos momentos activos intangibles. A consecuencia de esto, más del 40 por ciento había desarrollado al menos dos productos nuevos en los cinco años anteriores y el 46 por ciento había presentado solicitudes de patente que estaban en trámite. Aproximadamente el 53 por ciento señaló que había logrado atraer inversiones de capital extranjero.

Análisis de los puntos fuertes y débiles

En 2007, al comienzo del Plan XI, el Gobierno de Túnez solicitó la asistencia de la OMPI para realizar un análisis “SWOT” (análisis de los puntos fuertes y débiles, las oportunidades y los riesgos) del sistema de P.I. del país. Los resultados del análisis pusieron de relieve los siguientes aspectos:

Puntos fuertes

Puntos débiles

Voluntad política de usar la P.I. en aras del desarrollo económico

Necesidad de mayor coordinación y comunicación entre el Gobierno, el sector privado y el entorno académico

Disponibilidad de recursos financieros y de una población activa muy bien formada

Escasez de proveedores de servicios de P.I. (redactores de solicitudes de patente, negociadores de licencias y otros contratos relacionados con la P.I., gestores de tecnología, etc.)

Programas de incentivos para fomentar la innovación

Necesidad de determinar campos de innovación en los que Túnez presente una ventaja competitiva

El sistema nacional de I+D

Necesidad de definir posibles mercados para la comercialización de los resultados de las investigaciones

Un sistema legislativo actualizado

Reticencia por parte de los bancos a invertir en proyectos basados en activos de P.I.

Existencia de un sistema de valoración de la P.I.

 

Centrándose en los puntos débiles señalados en el análisis, la OMPI y el Gobierno de Túnez firmaron un acuerdo de cooperación el 12 de julio de 2007, que dará pie a un nuevo programa de asistencia técnica y creación de capacidades de la OMPI.

Industrias culturales

La tecnología no es la única área mediante la cual Túnez está tratando de mejorar las perspectivas económicas de su población. El Gobierno también está invirtiendo en sus industrias culturales –el cine, la industria editorial, la artesanía y el patrimonio cultural– con el fin de contribuir al desarrollo sostenible del país.

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La elegante Cage de Sidi Bou Saïd (jaula blanca de hierro forjado de la izquierda), que suele colocarse a la entrada de las casas de la medina, podría convertirse en una marca de artesanía tunecina. (Foto http://lilia.bennour.free.fr)

La artesanía, por ejemplo, contribuye actualmente en un& 3,8 por ciento al PIB de Túnez y representa el 2,66 por ciento de sus exportaciones. Sin embargo, un estudio económico que llevó a cabo el Gobierno reveló que este sector podría duplicar su contribución al PIB y como mínimo triplicar su participación en las exportaciones de aquí a 2016. Con este fin, el Gobierno ha adoptado algunas medidas, que se describen a continuación, para revitalizar la industria y transmitir un nuevo aire de competitividad y creatividad a los artesanos tunecinos.

El Gobierno está ampliando su legislación de 1999 relativa a las denominaciones de origen, que actualmente sólo protege los productos agrícolas, para que cubra las obras de los artesanos tunecinos, como las alfombras bereberes y la cerámica de Djerba. Asimismo, la OMPI está brindando asistencia legislativa a la oficina nacional de P.I., el Institut national de la normalisation et de la propriété intellectuelle (INNORPI) y a la asociación de artesanos, la Office national de l’Artisanat, para ayudarles a introducir una ley sobre indicaciones geográficas, que ofrecería más flexibilidad que la ley sobre denominaciones de origen a la hora de proteger los productos de artesanía. También se crearán dos nuevas marcas: La cage de Sidi Bousaid y la Porte Bleue de Tunis. Ambas marcas tienen un significado para los artesanos tunecinos y son perfectamente reconocibles.

Se han creado los Villages de l’artisanat (Pueblos artesanos) para fomentar y comercializar las obras de los artesanos y proteger y preservar los conocimientos tradicionales y el patrimonio cultural de Túnez.

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Túnez ofrece variados marcos naturales a los directores cinematográficos, así como técnicos con muy buena formación y unas tarifas asequibles. (Photos.com)

Cine

El Festival de Cine de Cartago, establecido en 1966 por el Ministro de Cultura de Túnez para presentar películas del Magreb, África y Oriente Medio, se celebra cada dos años en octubre. Asimismo, la Federación de Directores de Cine Africanos fue creada en Túnez en 1970. La creación cinematográfica tunecina es abundante y variada; comprende la mayor parte de los géneros (películas de acción y de temas sociales, dramas y comedias) y películas elogiadas por la crítica como “Halfaouine”, de Férid Boughedir, que se presentó en 1990 en el Festival de Cine de Cannes, y “Los silencios del palacio”, de Moufida Tlatli, que ganó un Premio Especial en 1994 en el mismo Festival.

Por otra parte, Túnez ha cobrado popularidad como país donde filmar películas taquilleras que tienen que rodarse en localizaciones exóticas, empezando por La guerra de las galaxias a mediados de la década de 1970 –el pueblo natal de Anakin Skywalker en el planeta Tatooine existe en la realidad y está al sur de Túnez– y posteriormente atrayendo películas como El paciente inglés y la serie de Indiana Jones.

Túnez ofrece variados marcos naturales a los directores cinematográficos, así como técnicos con muy buena formación y unas tarifas asequibles. Está previsto abrir este año el tecnopolo de cinematografía y artes audiovisuales de reciente creación. Los jóvenes estudiantes han regresado de sus cursos de formación práctica en producción y posproducción en Francia o en empresas cinematográficas tunecinas, han tomado ya posesión de los nuevos locales y están deseando llevar a la práctica sus habilidades.

Por un futuro sólido

A partir de una estrategia global para fomentar una economía basada en el conocimiento, el Plan X de Túnez reformó el sistema educativo, modernizó la infraestructura de la P.I. y empezó a crear polos tecnológicos y programas de incentivos para impulsar la innovación. El Plan XI seguirá avanzando a partir de estos cimientos, reforzando los puntos débiles detectados en el análisis SWOT de la OMPI y poniendo más atención en estimular el crecimiento de las industrias culturales.

Cumbre Mundial sobre la Sociedad de la Información

En noviembre de 2005, Túnez albergó la Cumbre Mundial sobre la Sociedad de la Información (CMSI) y recibió a alrededor de 50 Jefes de Estado y más de 18.000 delegados durante los tres días del acto.

La Cumbre de Túnez prosiguió la labor de la primera CMSI, celebrada en Ginebra en diciembre de 2003, centrándose en los mecanismos financieros para salvar la brecha digital, en el gobierno de Internet y las cuestiones conexas, así como en la ejecución y seguimiento de las decisiones tomadas en Ginebra y Túnez. La Cumbre reconoció la eficacia de las tecnologías de la información y la comunicación (TIC) como instrumento para alcanzar el desarrollo sostenible e instó a los gobiernos a mejorar las capacidades en materia de TIC de las Pymes y las microempresas, ya que son la principal fuente de empleo en la mayoría de los países.

La tecnología de la información es uno de los campos clave en los que Túnez ha realizado enormes progresos gracias a su programa de desarrollo económico, por lo tanto, el país puede desempeñar un papel importante con vistas a reducir la brecha digital que existe entre países desarrollados y en desarrollo.

 

Sylvie Castonguay, La redacción, Revista de la OMPI, Communications and Public Outreach Division.

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