World Intellectual Property Organization

Año Mundial de la Física – Einstein y las patentes

Julio de 2005

Einstein en la Oficina Federal de Patentes de Suiza (Foto Lucien Chavan)
Einstein en la Oficina Federal de Patentes de Suiza (Foto Lucien Chavan)

En 2005, declarado Año Mundial de la Física, se celebra el centenario del annus mirabilis de Albert Einstein y el quincuagésimo aniversario de su muerte.

Fue en el año 1905 cuando Einstein publicó cuatro artículos en la revista mensual alemana Annalen der Physik, que no sólo revolucionaron la física y nuestra comprensión del universo sino que cambiaron nuestro mundo. En Un punto de vista heurístico sobre la producción y transformación de luz postuló la hipótesis del cuanto de luz. En Sobre el movimiento requerido por la teoría cinética molecular del calor de pequeñas partículas suspendidas en un líquido estacionario explicó el movimiento browniano. Sobre la electrodinámica de cuerpos en movimiento está considerado el texto fundacional de la teoría de la relatividad. En ¿Depende la inercia de un cuerpo de su contenido de energía? estudió las consecuencias de la teoría de la relatividad y presentó la ecuación física más conocida: E = mc2. En abril de ese mismo año terminó de escribir su tesis, titulada Una nueva determinación de las dimensiones moleculares, y en junio la defendió con éxito.

El año del milagro llegó a mitad del periodo de 1902 a 1909 en que Einstein, con un historial académico mediocre e incapaz de obtener un puesto docente en una universidad, trabajaba en Berna de ayudante técnico en la Oficina Federal de Patentes de Suiza. Claramente, el examen de las solicitudes de patente no absorbía todas las energías de Einstein, ya que en el transcurso de esos siete años publicó unas dos docenas de artículos científicos sobre física teórica en los Annalen. Algunos comentaristas han llegado a establecer una conexión entre su trabajo sobre la relatividad y el problema de sincronizar los relojes, tema espinoso en aquel momento que dio origen a un gran número de solicitudes de patentes suizas. Más tarde, Einstein escribiría que una profesión con fines prácticos es un gozo para una persona como él; la carrera académica exige a los investigadores jóvenes producir ciencia, y hace falta un carácter fuerte para resistirse a la tentación de la investigación superficial.

Einstein el inventor

La contribución más destacada de Einstein a la ciencia no necesita más comentarios por parte de la Revista de la OMPI. Sin embargo, es menos conocido que Einstein fue inventor, con muchas patentes a su nombre. Entre otras invenciones, Einstein y su discípulo Leó Szilárd, motivados por la muerte de una familia a consecuencia de las emisiones tóxicas de un frigorífico de gas, patentaron nuevos tipos de refrigeradores.

La venta de los derechos de patente a empresas como Electrolux en Suecia permitió el sustento económico de Einstein y Szilárd durante algunos años. Ahora bien, el frigorífico de Einstein nunca llegó a comercializarse, en gran medida a consecuencia de la Depresión y de la invención de los clorofluorocarbonos. Sin embargo, recientemente se ha recobrado el interés por el sistema, ya que cuenta con algunas características que podrían adaptar su uso a regiones apartadas o a países en desarrollo: no se gasta, ya que no tiene compresor ni piezas móviles; puede funcionar sin electricidad, ya que solamente necesita una fuente de calor; y el costo de fabricación puede ser relativamente bajo.

El tiempo dirá si la invención de Einstein y Szilárd llega a ver en algún momento la explotación comercial. Hoy en día constituye un ejemplo fascinante de pequeña gema conservada por el sistema de información sobre patentes, que nos da la oportunidad de conocer el aspecto práctico de una de las mentes más grandiosas de la era moderna.

La OMPI en Internet