World Intellectual Property Organization

Los derechos de propiedad intelectual: activos valiosos

Generalmente, los activos de la empresa se dividen en dos categorías: activos físicos, incluidos los edificios, la maquinaria, los activos financieros y la infraestructura, y activos intangibles, que van desde el capital humano y los conocimientos técnicos hasta las ideas, las marcas, los dibujos y modelos, y otros frutos intangibles de la capacidad creadora e innovadora de la empresa. Tradicionalmente, los activos físicos han constituido la parte más importante del valor de la empresa, y se les ha considerado como el factor principal a la hora de determinar la competitividad de la empresa en el mercado. En los últimos años, la situación ha variado de manera significativa. Sucede cada vez con mayor frecuencia que, principalmente como consecuencia de la revolución que se ha producido en las tecnologías de la información y el crecimiento de la economía del sector servicios, las empresas son conscientes de que a menudo los activos intangibles pasan a ser más valiosos que los activos físicos.

En suma, cada vez son más las empresas en todo el mundo que sustituyen grandes fábricas por potentes programas informáticos e ideas innovadoras como principal fuente de ingresos. Incluso en los sectores en los que las técnicas tradicionales de producción siguen siendo dominantes, la innovación constante y la creatividad incesante se convierten en las claves para tener una mayor competitividad en los mercados, tanto nacionales como internacionales, en los que se da una competencia feroz. Así pues, a medida que los activos intangibles adquieren una posición de privilegio, las PYME deberían estudiar la mejor manera de aprovechar dichos activos.

Un modo fundamental de valerse de dichos activos es mediante su protección por medios jurídicos y, en caso de que se satisfagan los criterios de protección de la propiedad intelectual, mediante la adquisición y mantenimiento de derechos de propiedad intelectual. Los derechos de propiedad intelectual pueden adquirirse en particular en relación con las categorías siguientes de activos intangibles:

  • productos y procedimientos innovadores (por medio de patentes y modelos de utilidad);
  • obras culturales, artísticas y literarias, entre las que también figuran, en la mayoría de los países, los programas informáticos y las bases de datos (por medio de la protección por derecho de autor y derechos conexos);
  • dibujos y modelos innovadores, incluidos los dibujos y modelos textiles (por medio de los derechos de dibujos o modelos industriales);
  • signos distintivos (principalmente, mediante la protección de marcas, incluidas las marcas colectivas y de certificación, pero también en algunos casos por medio de las indicaciones geográficas; véase más adelante);
  • microchips (por medio de la protección de esquemas de trazado o topografías de circuitos integrados);
  • denominaciones de productos de una calidad o reputación determinadas atribuibles a la procedencia geográfica (mediante la protección de las indicaciones geográficas); y
  • secretos comerciales (mediante la protección de información no divulgada de valor comercial).

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