World Intellectual Property Organization

Las normas técnicas, los derechos de propiedad intelectual (DPI) y el proceso de establecimiento de normas

Según una fuente, "hoy en día es prácticamente imposible desarrollar una norma o técnica de codificación de audio o vídeo con un funcionamiento adecuado que no requiera el uso de una o, más probablemente, varias patentes". La afirmación no sólo es válida para la codificación de vídeo y de audio, sino que puede aplicarse a otros productos, especialmente en los ámbitos de las telecomunicaciones y la electrónica. Esto implica que las compañías que deseen fabricar productos que cumplan con determinadas normas posiblemente deberán utilizar tecnología patentada, para la cual se necesitará una autorización previa del titular de la patente. Esto plantea diversas cuestiones para las empresas, los titulares de patentes y las organizaciones de desarrollo de normas. En este artículo se facilitan algunas perspectivas sobre el modo en que se trata la propiedad intelectual durante el proceso de establecimiento de normas y las consecuencias que esto puede tener para las empresas.

Las normas

Las normas influyen en casi todas las facetas de nuestras vidas. Influyen en los alimentos que consumimos, nuestro modo de comunicarnos, viajar, trabajar, divertirnos y en infinidad de otras actividades. Prácticamente todos los productos disponibles en el mercado se han desarrollado cumpliendo una o varias normas voluntarias u obligatorias. Las normas obligatorias suelen ser referentes a la salud, la seguridad o el medio ambiente y las establece y se encarga de su cumplimiento el gobierno correspondiente o alguien en su nombre. Sin embargo, la mayoría de las normas son voluntarias.

La Organización Internacional de Normalización (ISO) define una norma formal como "un documento, establecido por consenso, en que se proporcionan reglas, directrices o características para unas actividades o para sus resultados". Por tanto, una norma suele ser una serie de características o cualidades que describen los elementos de un producto, proceso, servicio, interfaz o material. Una norma también puede describir el modo en que se miden las propiedades, la composición de un producto químico, las propiedades de una interfaz, o los criterios de rendimiento por los que puede medirse un producto o proceso.

Además de las cuestiones de salud, seguridad y medio ambiente, las normas o técnicas son importantes por otras razones. Por ejemplo, la existencia de normas hace posible que las empresas competidoras elaboren productos compatibles o interoperables. En otras palabras, garantizan la compatibilidad entre productos complementarios e incluso entre las diversas partes de un producto determinado. Las normas sobre productos a menudo son fundamentales para el funcionamiento eficaz de los mercados y desempeñan una función importante en el comercio internacional. Para los consumidores y usuarios, las normas proporcionan información y cumplen una función de garantía de calidad.

Suele considerarse que cumplir determinadas normas va en beneficio de los productores de bienes y los proveedores de servicios. A modo de ilustración, existen infinitas posibilidades en cuanto a las formas y los tamaños de las tuercas y los tornillos, que en caso de proliferar, harían que no pudieran fabricarse destornilladores ni llaves inglesas estándar que funcionaran adecuadamente. Del mismo modo, en el mundo digital, en ausencia de unas normas para los CD, CD-ROM, DVD, JPEG y otros sistemas que hacen posible que diferentes empresas creen productos compatibles, habría dificultades insalvables para que los productos de una empresa interactuaran, se conectaran o se utilizaran con el material fabricado por otras empresas. Las normas de interoperabilidad son especialmente importantes para las redes de mercado como los ferrocarriles, la electricidad, los telégrafos y faxes, los teléfonos, los teléfonos celulares e Internet.

Los derechos de propiedad intelectual en las normas y reglamentos técnicos

En el contexto competitivo actual, en que las empresas invierten cantidades considerables en el desarrollo de nuevas tecnologías y productos que a menudo están protegidos por derechos de propiedad intelectual, es habitual que la mejor tecnología para ajustarse a una norma técnica sea una tecnología patentada, protegida por una o varias patentes. El desarrollo de normas se anticipa cada vez más a la tecnología en lugar de seguirla, lo que acarrea conflictos entre las normas y las patentes. Si la tecnología patentada se incorpora en una norma sin el consentimiento del titular en compartir sus derechos de patente, el titular puede ser la única entidad capaz de cumplir con dicha norma.

De ahí que se planteen cuestiones importantes a las empresas titulares de esta tecnología protegida, los particulares y las empresas que participan en el proceso de establecimiento de normas, así como a todas las empresas que posteriormente utilizarán o adoptarán la norma para sus productos o procesos. ¿Debe incorporarse en una norma técnica una tecnología protegida por derechos de propiedad intelectual? ¿Deben obtener una licencia del titular de los derechos o de la patente las empresas que deseen adoptar una norma? En tal caso, ¿en qué términos deben hacerlo? ¿Tienen las empresas implicadas en el proceso de establecimiento de normas la obligación de divulgar información sobre sus patentes o solicitudes de patente a los demás miembros del comité encargado del establecimiento de normas? ¿Qué sucede si el titular o titulares de la patente se niegan a conceder licencias para el uso de la tecnología patentada?

Las normas técnicas suelen desarrollarse y revisarse en colaboración entre los comités técnicos de las organizaciones encargadas del desarrollo de normas, que abarcan a muchos sectores interesados distintos (incluidos los intereses de los consumidores y usuarios y los expertos en los ámbitos técnicos pertinentes). La composición de estos comités puede ser abierta o cerrada, y a menudo sólo es posible participar mediante invitación. Durante la elaboración de normas técnicas, puede solicitarse a los participantes que señalen a la atención del comité el hecho de que pueda haber una o varias "patentes esenciales" necesarias para cumplir la norma, es decir, que nadie podría cumplir la norma sin utilizar la tecnología protegida por la patente o patentes. Por tanto, se necesitaría el permiso del titular de la patente, lo que podría implicar la firma de un acuerdo de licencia y el pago de regalías al titular de la patente.

Evidentemente, no sería muy productivo adoptar una norma si un titular de derechos de propiedad intelectual puede bloquear la aplicación de ésta al negarse a conceder una licencia o al exigir unas regalías tan elevadas que hagan imposible su difusión y su adopción como norma. Existen abundantes ejemplos de normas ISO internacionales que incluyen tecnologías patentadas, como la norma MPEG-2 para la compresión de archivos visuales y sonoros, en que el número de patentes necesario para aplicar la norma es de aproximadamente 100.

Muchas organizaciones de desarrollo de normas desaconsejan el uso de tecnología patentada en las normas o técnicas; son partidarias de ello únicamente en "casos excepcionales", cuando está justificado por "razones técnicas". En estos casos, el titular de la patente sobre una tecnología que se considere crucial para la implantación de una norma puede ser contactado por el comité técnico de una organización de desarrollo de normas para pedirle que acepte negociar licencias con los usuarios de estas normas en términos equitativos, razonables y no discriminatorios (denominados en inglés "RAND terms and conditions"). Sin embargo, las políticas de las organizaciones de desarrollo de normas en materia de derechos de propiedad intelectual no explican claramente lo que puede considerarse condiciones razonables y no discriminatorias. Algunas organizaciones de desarrollo de normas van más allá de los términos razonables y no discriminatorios, y exigen que se concedan licencias sobre las tecnologías sin el pago de regalías (lo que en inglés se denomina "RF basis"), por ejemplo, en el caso de algunos consorcios que tratan las normas relativas a Internet.

La adopción de una norma

Cualquier empresa, grande o pequeña, que tenga intención de adoptar una norma para sus productos, procesos o servicios debe, en primer lugar, comprobar si hay alguna patente o patentes "esenciales" para las que se requiera una licencia y las condiciones generales bajo las que se concederá dicha licencia. Por lo general, puede obtenerse esta información a través de la organización de desarrollo de normas correspondiente. Si la licencia ha de obtenerse directamente del titular de la patente, será necesario ponerse en contacto con el titular y negociar y firmar un acuerdo de licencia antes de aprobar cualquier medida concreta de adopción de la norma o técnica para los productos o procesos de la empresa.

También puede haber casos en que, para cumplir con una norma determinada, una empresa tenga la opción de elegir entre una serie de tecnologías alternativas que pueden utilizarse, algunas de las cuales pueden incluir el uso de tecnología protegida o patentada. En todos estos casos, las patentes no se considerarían como "patentes esenciales" sino como "patentes útiles", ya que quienes adopten la norma tienen otros modos de cumplir la norma sin necesidad de utilizar una patente. Además, en algunos casos puede haber varias patentes esenciales que pueden ser agrupadas por los titulares de las patentes (es decir, que se establecen "patentes mancomunadas", dando así a las empresas la posibilidad de obtener licencias para un grupo de patentes mediante un solo acuerdo) para facilitar la divulgación de la norma o técnica. Esto ocurrió, por ejemplo, con la norma MPEG–2.

En cualquier caso, es fundamental entender que para cumplir una determinada norma o reglamento técnico una empresa puede verse obligada a utilizar, o decidir utilizar, una o varias tecnologías patentadas. En todos estos casos, la empresa tiene la obligación de obtener una licencia del titular de la patente, lo que debe hacerse antes de utilizar la tecnología patentada para ajustarse a los requisitos de la norma. A veces, los titulares de patentes pueden acordar la concesión de licencias exentas de regalías, pero esto no tiene por qué suceder siempre. Es importante conocer las reglas del juego a fin de poder negociar las mejores condiciones posibles de utilización de la tecnología patentada que se necesite para cumplir con los requisitos de una norma o técnica.

La participación en el proceso de establecimiento de normas

En algunos casos, las especificaciones del producto de un proveedor líder en el mercado pueden convertirse en la norma de facto para todos los demás si desean acceder al mercado. En este artículo no se abordan este tipo de normas, sino que se centra la atención en el desarrollo y la utilización de las normas elaboradas en colaboración, y adoptadas por consenso. En algunas ocasiones, sin embargo, una norma de facto puede ser adoptada por consenso por el órgano pertinente encargado del establecimiento de normas, para que se convierta en la norma de jure.

Las normas son elaboradas en varios niveles por los comités técnicos de establecimiento de normas creados por organizaciones internacionales, regionales, nacionales o subnacionales encargadas del desarrollo de normas y por asociaciones profesionales, industriales o comerciales, alianzas o consorcios. La mayoría de países tienen una institución nacional de normalización acreditada ante la Organización Internacional de Normalización (ISO). La institución nacional de normalización puede acreditar, a su vez, a diversas organizaciones públicas y privadas encargadas del desarrollo de normas que se ajusten a sus criterios (normalmente también en asuntos de propiedad intelectual) para que elaboren normas voluntarias. Un comité técnico de establecimiento de normas de una organización de desarrollo de normas puede tener una composición abierta o cerrada. Además de la ISO, existen otros órganos multilaterales, como la Comisión Eléctrica Internacional (IEC) y la Unión Internacional de Telecomunicaciones (UIT).

Las empresas, ya sean grandes o pequeñas, pueden tener interés en participar en un comité de establecimiento de normas a fin de influir en el proceso de establecimiento de normas y orientarlo en la dirección que mejor sirva a sus intereses. No obstante, es posible que una empresa no pueda participar en el proceso de establecimiento de normas si la composición de dicho comité excluye, por ejemplo, a los miembros de una asociación, alianza o consorcio. Si bien el uso de un proceso de establecimiento de normas abierto suele reducir los problemas de monopolio o de competencia respecto al ejercicio del poder de mercado, los procedimientos de establecimiento de normas abiertos pueden ser menos eficaces debido a la necesidad de que haya consenso entre los competidores, cada uno de los cuales puede tener su propia tecnología patentada. Esto significa que las empresas querrían velar por que la norma que se adopte no haga irrelevante ninguna de sus propias tecnologías y, en ocasiones, las empresas pueden intentar que su propia tecnología patentada sea esencial (o útil) para cumplir con una norma. Esto puede ocurrir especialmente en caso de que una empresa tenga activos complementarios, lo que le daría una ventaja competitiva.

Aunque podría no ser obligatorio realizar una búsqueda de patentes en la cartera de patentes de la empresa participante o de otras empresas, puede exigirse a los participantes en el proceso de establecimiento de normas que revelen información sobre los derechos de propiedad intelectual, especialmente sobre las patentes (y en algunos casos también sobre las solicitudes de patente) de que sea titular la empresa o que puedan ser esenciales para cumplir la norma propuesta. Las políticas de las organizaciones de desarrollo de normas en materia de derechos de propiedad intelectual varían mucho en este sentido y han sido revisadas a menudo durante los últimos años. Las políticas de las organizaciones de desarrollo de normas en materia de derechos de propiedad intelectual o de patentes siguen diferentes prácticas respecto de si se debe divulgar la información, cuándo y cuánta información puede divulgarse, especialmente con respecto a las patentes (o las solicitudes de patente).

Por tanto, es importante que una empresa que tenga intención de participar en el proceso de establecimiento de normas esté bien informada sobre los detalles de la política de las organizaciones de desarrollo de normas en materia de derechos de propiedad intelectual. Cabe señalar que, en algunos casos, la no divulgación de las patentes o de las solicitudes de patente durante el proceso de establecimiento de normas puede resultar en que los derechos de patente no sean exigibles y/o dar lugar a investigaciones por parte de los organismos encargados de hacer cumplir las leyes antimonopolio o las leyes de la competencia, para impedir el uso abusivo de los derechos de propiedad intelectual y de las patentes por los participantes en el proceso de establecimiento de normas.

Puede haber situaciones en que el mero hecho de formar parte de una organización de desarrollo de normas (o, más concretamente, la participación en un comité técnico) dé lugar a un acuerdo de licencia "por defecto" sobre los derechos de propiedad intelectual de una empresa. También debe tenerse en cuenta que las contribuciones a un proceso de establecimiento de normas no suelen ser confidenciales; así pues, toda la información técnica revelada a los miembros de un comité de establecimiento de normas puede considerarse "estado de la técnica" para examinar o invalidar una futura solicitud de patente relativa a ésta.

En cuanto al derecho de autor, las organizaciones de desarrollo de normas también tienen diferentes políticas. Muchas de las políticas de estas organizaciones respecto de los derechos de propiedad intelectual se limitan a las patentes y no abordan otros derechos de propiedad intelectual, como el derecho de autor, que suele tratarse de manera específica. Algunas organizaciones de desarrollo de normas expresan claramente que su política en materia de patentes también es aplicable a cualquier obra protegida por derecho de autor que pueda ser necesaria para ajustarse a la norma. En cambio, otras organizaciones de desarrollo de normas han optado por no tener ninguna política que se ocupe del material patentado o protegido por derecho de autor, como el código fuente. Otra cuestión es la titularidad del derecho de autor sobre las contribuciones por escrito al proceso de establecimiento de normas, sobre lo cual las políticas de las diferentes organizaciones de desarrollo de normas también varían notablemente.

Conclusiones

Si su empresa es titular de patentes (o ha presentado solicitudes de patente) que puedan convertirse en patentes esenciales o útiles para ajustarse a una norma, o si su empresa tiene intención de fabricar productos o prestar servicios que se ajusten a una norma determinada, es aconsejable conocer a fondo la política en materia de derechos de propiedad intelectual o de patentes de la organización de desarrollo de normas correspondiente. Si es necesario obtener una licencia del titular de una patente esencial, por lo general será necesario ponerse en contacto directamente con el titular y firmar un acuerdo de licencia en unos términos negociados que sean aceptables para ambas partes.

Referencias útiles sobre propiedad intelectual y normas

  • Lohr, S., "New Battleground with China: Tech Standards" en the International Herald Tribune (January 13, 2004).

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