Iniciativa en Mauritania de gestión de la propiedad intelectual
El caso de Abdellahi Ally, ciudadano mauritano, es un ejemplo representativo de alguien que ha logrado sus objetivos mediante la perseverancia, solicitando información y orientación y utilizando el sistema de propiedad intelectual. Es un ejemplo también de que las iniciativas de este tipo no se limitan a los Estados Unidos ni a Europa, sino que empresas o particulares africanos pueden también alcanzar sus objetivos mediante el desarrollo y la comercialización que tiene debidamente en cuenta los derechos de propiedad intelectual.
Abdellahi Ally, que no tenía formación escolar ni empleo y que nació en una familia pobre de una pequeña aldea de Mauritania donde abundan las palmeras datileras, inventó en 1987 una fórmula para la producción de conservas de dátiles en la que se utilizaba únicamente fruta y no era necesario añadir azúcar ni conservantes. Abdellahi regaló unos cuantos botes a sus familiares y amigos y a todos les gustó mucho la conserva.
Su padre le dio la idea de producir y comercializar una pequeña cantidad. Abdellahi no tenía recursos económicos, así que comenzó a buscar un socio que financiase la compra de ingredientes, el material de embalaje y el equipo necesario para producir y crear una red de distribución.
Fue a Nouakchott pensando que en la capital sería más fácil encontrar un socio, pero pronto quedó decepcionado al ver que no encontraba los medios necesarios para establecer el pequeño negocio con el que soñaba. Para ganarse la vida decidió distribuir unos cuantos botes de su conserva tal como ya había hecho en su aldea. Recogió botes vacíos de los cubos de basura, los esterilizó y, en un pequeño taller, los llenó con la conserva de dátiles. Poco a poco empezaron a conocerle en el barrio y comenzó a vender más y más a los pequeños comercios y a las tiendas de comestibles. Un día recibió un encargo importante de un supermercado y después encontró rápidamente un socio dispuesto a invertir dinero. Esta nueva situación le dio ánimos, aunque también le hizo abrigar algunas dudas:
- en primer lugar, temía que, si tenía que compartir sus beneficios con un socio, éste se podría hacer con el control de la producción y la distribución;
- también le preocupaba que si su conserva se vendía a muchos consumidores, alguien podría analizar su fórmula y copiarla.
Y, sin embargo, sin ayuda financiera no podría producir suficiente cantidad de conserva para atender los encargos del supermercado.
Abdellahi se informó en el Ministerio de Industria y pidió consejo a amigos y a asesores profesionales. Le aconsejaron que protegiera su proceso de producción mediante el derecho de propiedad intelectual y que, para ello, se informara en la Organización Africana de la Propiedad Intelectual (OAPI).
La OAPI le indicó lo siguiente:
a) El proceso que inventó Abdellahi para la producción de su conserva, siempre que tenga suficiente espíritu inventivo, constituye materia patentable.
Una patente es un derecho exclusivo concedido a una invención. Una invención es el producto o proceso que ofrece una nueva manera de hacer algo, o una nueva solución técnica a un problema.
b) Los procesos de producción se pueden proteger también mediante secretos comerciales.
A grandes rasgos, cualquier información comercial confidencial que de a una empresa ventaja competitiva puede ser considerada como secreto comercial. Los secretos comerciales incluyen los secretos de fabricación (como la fórmula de la conserva) y los secretos de comercialización (como los métodos de venta y distribución, el perfil de los consumidores, las estrategias publicitarias y las listas de suministradores y clientes).
La utilización no autorizada de esa información por cualquier persona que no fuera Abdellahi se consideraría una práctica desleal y una violación de su secreto comercial. Sin embargo, para solicitar la protección que prevén las disposiciones jurídicas sobre secretos comerciales, hay que reunir una serie de condiciones.
Las más importantes son:
- la información debe ser secreta; una vez que el secreto se divulga, todo el mundo puede tener acceso al mismo y utilizarlo como le plazca;
- debe tener un valor comercial por ser secreta;
- debe haber sido objeto de medidas razonables para mantenerla secreta (por ejemplo, mediante acuerdos de confidencialidad).
La protección de los secretos comerciales tiene las siguiente ventajas:
- no es necesario registrarlos ni entraña costos de registro, mientras que las patentes hay que solicitarlas y los costos de registro pueden ser bastante elevados;
- no está sujeta a límites temporales, mientras que las patentes tienen un plazo de duración que puede llegar hasta los 20 años;
- no necesita formalidades de procedimiento, mientras que la protección de patente obedece a requisitos como la divulgación de la información a una autoridad gubernamental.
Esa protección de secreto comercial parecía adecuada en el supuesto de que Abdellahi encontrase un socio y llegasen a un acuerdo de confidencialidad; sin embargo, esa protección no resolvía el problema de que los consumidores pudieran analizar la conserva puesto que la protección de una invención como secreto comercial no concede derecho exclusivo para impedir que terceras partes puedan hacer uso comercial de dicha invención.
Por lo tanto, Abdellahi tenía que elegir entre patentar la invención o protegerla mediante secreto comercial: si no patentase su invención, otra persona podría crear más tarde una invención idéntica o equivalente y podría patentarla e impedirle que comercializase su conserva o cobrarle una tasa por la utilización de la otra invención.
Los competidores podrían también intentar aprovecharse de la invención de Abdellahi. Como la conserva de dátiles tuvo éxito, otras personas podrían intentar producirla sin pagar las regalías debidas a su creador y venderla incluso a un precio inferior. Por lo tanto, sin la protección de patente Abdellahi era reacio a divulgar su invención a un socio por temor a que se apoderase de ella. Por otro lado, si patentase su invención podría conceder licencia a cambio del pago de unas tasas y obtener beneficios de su propiedad intelectual sin perder la titularidad del proceso de producción.
Tras sopesar las ventajas y los inconvenientes de las diferentes posibilidades por las que podía optar, Abdellahi decidió patentar su invención.
La OAPI le había aconsejado que consultase a un asesor a fin de que se llevase a cabo una búsqueda completa para determinar si su idea era realmente inventiva. Si lo era, el asesor tendría que redactar una solicitud de patente.
En cualquier caso, antes de presentar una solicitud de patente es muy importante no divulgar o publicar el contenido, puesto que esa divulgación anularía desde el principio cualquier posibilidad de obtener una patente.
Posteriormente, la patente de Abdellahi fue muy útil para conseguir créditos. Los acontecimientos se desarrollaron rápidamente.
El hecho de haber obtenido una patente para el proceso de producción de la conserva aumentó la confianza de posibles inversores; en un plazo relativamente corto Abdellahi encontró bancos que podrían prestar apoyo financiero y socios interesados en la comercialización de sus productos;
Abdellahi se hizo miembro de la Association des inventeurs en Mauritanie.
- El Gobierno de su país lo invitó en septiembre de 2000 a participar en la Feria Nacional de la Invención, en la que el jurado le concedió el primer premio de invención y tecnología;
- El 16 de octubre de 2000, con ocasión del Día Mundial de la Alimentación, Abdellahi recibió la medalla de oro de la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO) como parte de la campaña TéléFood 20001;
- En diciembre de 2000 el Estado Mauritano invitó a Abdellahi a participar en la segunda Feria Africana de la Invención y la Innovación Tecnológica, que se celebró en Lomé (Togo), a raíz de la cual obtuvo el premio que concede la Feria Internacional de Invención de Ginebra a la invención que tenga más posibilidades de interesar al mercado internacional;
- Concedió entrevistas a la prensa y la televisión mauritanas y francesas;
- Por último, la OAPI le prestó apoyo para que pudiera participar en la Feria Internacional de la Invención de Ginebra en 2002.
Mientras tanto, Abdellahi amplió su taller. Ahora, con la ayuda de un socio y el apoyo financiero de los bancos y de los premios que ha ganado, produce grandes cantidades de conserva de dátiles. Recibe frecuentemente encargos de empresas con las que entró en contacto en diferentes ferias.
Abdellahi está planeando comercializar su producto en el extranjero, especialmente en los principales países productores de dátiles, como Marruecos, Argelia, Túnez, Iraq e Israel, y para ello está considerando la posibilidad de conceder licencias técnicas que le permitan autorizar a empresas establecidas en esos países (licenciatarias) a utilizar su proceso de producción a cambio del pago de una regalía determinada. Por lo tanto, está tomando medidas para presentar solicitudes de patente en los países en los que tiene previsto exportar su producto o conceder licencias.
Además, Abdellahi se ha puesto también en contacto con una compañía especializada que le está ayudando a crear una marca apropiada para su conserva. Quiere que sea una marca que se lea, escriba, pronuncie y recuerde fácilmente en todos los idiomas y, esencialmente, que tenga suficiente carácter distintivo a fin de que reúna los requisitos de registro y protección de la OAPI y de las oficinas de marcas de otros países.
1 TéléFood es una campaña anual que organiza radiodifusiones, conciertos y otros acontecimientos. Su objetivo es ayudar a las víctimas del hambre a combatirla.


