“Un cantante canta, un escritor escribe, y a mí me tocó la pintura.
El público suele asociar el derecho de autor con el cine, la música y la literatura, olvidándose que el derecho de autor abarca también la pintura.
En Ucrania el público está muy interesado en la pintura y en las obras de los artistas visuales. Ha surgido un mercado para el arte, y ese interés del público por el arte visual ha puesto otra vez sobre el tapete la cuestión del derecho de autor como instrumento de protección de los artistas, evitando que se les robe lo que les corresponde.
Toda legislación que reconozca el derecho de autor es excelente, ya que garantiza nuestros derechos, nos protege en nuestro trabajo creativo y aporta más respeto hacia el autor y su obra. En definitiva, ese derecho es algo natural: a partir del momento en que transformamos un objeto, que lo creamos con nuestras propias manos, surge naturalmente la sensación de ser el propietario de esa obra, de ahí que me pregunte ¿quién sino yo sería el propietario del cuadro?
Por eso pienso que el derecho de autor es un elemento insoslayable de la creatividad, un elemento que nos impulsa a crear, aunque reconozco que mi primera motivación es la pasión por la pintura y es el amor al arte.
Siempre se da esa relación entre la obra terminada y yo. No se trata solamente de un objeto sino de una parte de mi ser, de mi vida. Mis pinturas son un vehículo de amor y de alegría que nos hacen soñar y nos transmiten una emoción positiva.
En realidad, la pintura me acompaña en la vida, yo no elegí nada … o quizá nos elegimos mutuamente. A veces es difícil ganarse la vida con la pintura, a veces no es fácil encontrar inspiración, pero la pintura es … mágica. ¡Es mi oficio para toda la vida !”
[Fin]