Derechos de autor en la era digital, una herramienta fundamental para los artistas


Gracias a los medios tradicionales y a los digitales, el Sr. Mac Neil ha creado una cartera de clientes extraordinaria (Foto: © Bob MacNeil).

Antecedentes

El arte siempre ha formado parte de la vida del Sr. MacNeil, al haber crecido en una familia de artistas, profesionales y aficionados. Rodeado de personas que apoyaban su creatividad, estimuló su imaginación con cómics y películas de ciencia ficción y, desde muy pequeño, ya inventaba con frecuencia nuevas formas de expresión artística. Con tan solo seis años, hizo sus primeros dibujos; delineó con gran talento la portada de un cómic y decidió que algo faltaba, por lo que marcó los abdominales del súper héroe dividiéndolos en ocho partes. Aunque los conocimientos de anatomía del Sr. MacNeil en aquel momento fueran escasos, su talento artístico ya prometía. Aproximadamente un año después, en 1978, vio un anuncio en la televisión por el que se buscaban artistas para colaborar en un curso de arte por correspondencia. Con aspiraciones quizás mayores que sus capacidades en aquel momento, el Sr. MacNeil rellenó y envió la solicitud correspondiente, que incluía una prueba de arte. Esperó con impaciencia la respuesta, pero, lamentablemente para el decidido artista en ciernes, no superó la prueba y la escuela le comunicó que no tenía madera de artista. Aunque no era la respuesta que esperaba, en el fondo resultó ser el impulso que necesitaba y le espoleó a demostrar que no era sí. El Sr. MacNeil decidió que sería un artista famoso y siguió cultivando su talento.

El Sr. MacNeil continuó ejercitándose y, en 1990 comenzó a estudiar ilustración y diseño en la Escuela de Bellas Artes y Arte Industrial de Newark en el Estado de Nueva Jersey de los Estados Unidos de América (EE.UU.). En 1991, consiguió su primer trabajo oficial como ilustrador para preparar una serie de imágenes a pluma para un familiar que tenía una imprenta. Esa experiencia inicial fue valiosísima, ya que le ofreció la oportunidad de trabajar de forma directa con el cliente y, a la vez, estudiar en la Universidad. Ese primer trabajo le posibilitó rápidamente ampliar su cartera de clientes a un nivel razonable, algo fundamental para cualquier artista y, cuando se licenció, consiguió su primer trabajo (ya sin la ayuda de su familia o de sus amigos) en el que diseñaba stands para tiendas y centros comerciales. A medida que su carrera fue progresando y que la tecnología influía cada vez más en el arte y en los medios de comunicación, el Sr. MacNeil aprendió de forma autodidacta arte digital, lo que, con el tiempo, catapultaría su trabajo a un nuevo nivel y consolidaría su posición como un artista muy solicitado.

Investigación y desarrollo

Si bien el Sr. MacNeil estaba desarrollando su carrera, el inicio de la era de Internet y la era digital cambió radicalmente el panorama de la industria del arte. Al darse cuenta de que era una poderosa herramienta nueva que tenía que aprovechar, el Sr. MacNeil investigó las nuevas tecnologías y aprendió de forma autodidacta a utilizar los programas informáticos de arte digital. El surgimiento de esta tecnología ofreció muchas ventajas al Sr. MacNeil, puesto que le permitió trabajar a un ritmo más rápido, facilitando muchísimo la edición. Gracias a las herramientas y los medios del arte digital, el Sr. MacNeil pudo crear más obras, logró que éstas llegasen con facilidad a un mayor número de personas, y su cartera de clientes se amplió rápidamente.

Sin embargo, el Sr. MacNeil es el primero en señalar que no puede dejarse de lado la importancia de la forma tradicional de creación artística. Él sigue defendiendo que, antes que nada, hay que aprender los fundamentos del arte. “Esos principios básicos son los que te distinguen de la masa. Y, a largo plazo, el trabajo será mucho más gratificante”, explica. Al admitir la necesidad y las ventajas tanto de los métodos de arte modernos como de los tradicionales, el Sr. MacNeil trata de mantener un término intermedio entre esas dos formas de creación. “Me inicié en la profesión sin haber tocado nunca una computadora, y lo hice así porque me parecía esencial aprender las técnicas básicas. No se puede construir una casa sin unos sólidos cimientos”, asegura.


El Sr. MacNeil trabaja en distintos estilos que combina a la perfección (Foto: © Bob MacNeil).

Internet también se ha convertido en una herramienta fundamental para el Sr. MacNeil, quien después de analizar la mejor forma de proceder, decidió crear un sitio Web en el que se muestra su obra. Para un artista de sus características, Internet presenta tres importantes ventajas. En primer lugar, le ha dado la oportunidad de trabajar con diferentes empresas, con independencia del lugar en el que tengan su sede. El Sr. MacNeil vive el estado de Nueva Jersey, en la costa este de EE.UU., una zona que no es precisamente un hervidero de empresas de animación y de juegos de video, de las que recibe la mayor parte de su trabajo. Internet logra que el lugar en el que vive el Sr. MacNeil no tenga importancia, y “…me ha sido indispensable para ampliar mi cartera de clientes, incluso más allá de lo que jamás hubiera imaginado”, explica. En segundo lugar, ha sido una forma muy rentable de ampliar el número de personas a las que llega. “El método tradicional de insertar anuncios costosos en guías de servicios ha sido sustituido por la facilidad en el uso de Internet”, asegura. Por lo tanto, Internet ha resultado una forma barata y fácil para que el Sr. MacNeil muestre al mundo su obra.

Por último, la divulgación de la obra del Sr. MacNeil en Internet ha hecho posible que ésta llegue a personas de cualquier parte del mundo, permitiendo aumentar de forma considerable su público. Después de aprender a diseñar un sitio Web atractivo, a publicar su obra en las tiendas de la red y a crear videos interesantes en Internet, el Sr. MacNeil ha podido llegar a millones de personas desde su casa en Nueva Jersey. Su presencia en Internet, que ha seguido un planteamiento constante y profesional, le ha aportado más oportunidades que las que tenía antes de la utilización de este medio; además, ha servido para espolear a artistas de todo el mundo que están dando sus primeros pasos. Los comentarios que recibe en su sitio Web también contribuyen a la evolución de su arte y son una forma óptima de intercambiar conocimientos. El Sr. MacNeil a menudo publica manuales o da consejos en su sitio Web. Además, clientes potenciales y empleadores de cualquier parte del mundo pueden ver fácilmente su cartera de clientes y contactar con él con tan solo un par de clics del ratón de la computadora.

La investigación del Sr. MacNeil en los medios digitales y en Internet, así como sus sólidos fundamentos en los métodos de arte tradicionales, le han proporcionado los conocimientos y la capacidad para manejar adecuadamente cualquier desafío artístico que se le presente. Puesto que el Sr. MacNeil se interesa por tantas técnicas y, además, tiene la suficiente experiencia, toda su obra es de alta calidad, con independencia del género o del medio.

Derechos de autor

El Sr. MacNeil considera que los derechos de autor son una herramienta fundamental para la actividad de un artista, puesto que protegen tanto sus creaciones como su carrera. “No puedo entrar en una tienda de muebles y llevarme un sofá por las buenas, simplemente porque nadie dice que sea suyo. ¿Por qué alguien podría hacer eso con mis obras artísticas?”, se pregunta el Sr. MacNeil.

Infracción y observancia de la P.I.


El “secuestrador de patentes”, el personaje objeto de la infracción (Foto: © Bob MacNeil).

La importancia de los derechos de autor queda especialmente de manifiesto en el caso del Sr. MacNeil, ya que él mismo fue víctima de una infracción de la P.I. A principios de 2010, una conocida revista le encargó una ilustración de un “secuestrador de patentes” para un artículo. Sin el permiso del Sr. MacNeil, varios infractores utilizaron esta ilustración; irónicamente, algunos de ellos eran defensores de la P.I. Cuando el Sr. MacNeil se dio cuenta de esto, se puso en contacto con los infractores y les pidió que retiraran esa ilustración o que adquirieran los derechos correspondientes. Todas las personas con quienes contactó el Sr. MacNeil cooperaron y retiraron la ilustración o le remuneraron por su uso.

El Sr. MacNeil experimentó sentimientos contradictorios al ver que su trabajo se utilizaba de esa forma. Por una parte, se sentía halagado al ver que su trabajo se consideraba mejor que otros modelos de “secuestradores de patentes” que se podían encontrar en la red. Pero, por otra parte, le molestó el hecho de que, después de haber dedicado mucho tiempo y esfuerzo a dibujar la ilustración, cualquier persona pensara que la podía utilizar para sus propias necesidades sin pedirle ningún tipo de permiso.

El Sr. MacNeil considera muy importante la concienciación sobre las infracciones de la P.I., en concreto en la industria del arte. Hay una línea divisoria muy tenue entre la inspiración y la copia, y esa línea se traspasa con frecuencia. Cuando un artista se inspira demasiado en otro, es fácil adoptar de forma involuntaria determinadas características de su obra. En muchos casos, los artistas que están dando sus primeros pasos pueden copiar con demasiada similitud el estilo de un artista más consolidado, tanto de forma voluntaria como involuntaria y, de esta manera, ofrecer a sus clientes un trabajo similar a una tarifa inferior. Por otra parte, las mismas personas que encargan trabajos protegidos por derechos de autor a veces fomentan y apoyan este tipo de prácticas, pues así consiguen casi el mismo producto por menos dinero. Muchos artistas consolidados, que han dedicado años de su vida a mejorar su arte y crear una cartera de clientes, se enfrentan a una amenaza importante de su medio de vida, si no se hace comprender ese problema a quienes lo perpetúan. Una forma que el Sr. MacNeil utiliza para asegurarse de que no está copiando de forma involuntaria el estilo de otro artista es no encasillándose en ningún estilo concreto, lo que garantiza que su trabajo sea variado y original; además, se informa con regularidad sobre cuestiones de P.I.

Resultados empresariales


La obra del Sr. MacNeil, un artista de gran talento, abarca estilos muy diferentes (Foto: © Bob MacNeil).

Su formación tradicional y una utilización muy habilidosa de los medios digitales y de Internet han contribuido en gran medida a fomentar el talento del Sr. MacNeil, perfeccionando su destreza en diferentes esferas, desde la publicidad y la ilustración hasta la animación y los juegos de video. A lo largo de su vida, el Sr. MacNeil ha creado una variedad asombrosa de obras de arte de calidad, todas ellas de gran nivel. Su trabajo para empresas como Disney, DC Comics, Electronic Arts, Kellogg’s, Pepsi, Marvel Comics, Microsoft y MGM Entertainment son el testimonio no solo de su prestigio en su sector, sino también de su capacidad para adaptarse y trabajar en muchos ámbitos diferentes.

El éxito de su obra mantiene muy ocupado al Sr. MacNeil, quien, desde 2010, trabaja a jornada completa en un estudio en el que diseña y crea máquinas tragaperras y, además, trabaja por cuenta propia en las industrias de la animación y de los juegos de video. “En pocas palabras, no tengo tiempo para dormir. Pero no me quejo; es un trabajo que disfruto mucho… me ha permitido participar en casi todos los tipos imaginables de actividad creativa,” explica. En 2011, el Sr. MacNeil es un artista muy solicitado; ilustrador y diseñador de marcas, productos y de arte conceptual, sigue cultivando y mejorando sus habilidades.

Del rechazo a la inspiración

Gracias a una formación tradicional y aprovechando plenamente las ventajas que ofrece la utilización de medios digitales y de Internet, el Sr. MacNeil se ha convertido en una artista muy conocido y respetado en más industrias de las que creían posible muchos de sus compañeros. Siempre atento a la protección de su obra, los derechos de autor han sido también una parte fundamental de su éxito; sin ellos, su arte hubiera sido vulnerable a posibles infractores que esperan beneficiarse de su éxito. Su experiencia con infracciones de la propiedad intelectual pone de manifiesto la importancia de los derechos de autor. Hace ya mucho tiempo que el Sr. MacNeil ha demostrado, con su talento y versatilidad, que la escuela de arte que le rechazó estaba equivocada.