La propiedad intelectual en el ámbito digital

Las cosas que se deben saber al trabajar en Internet

El derecho de autor define los derechos de los creadores sobre sus obras, las cuales pueden abarcar desde libros, música, pinturas, esculturas y películas hasta programas informáticos, bases de datos, anuncios, mapas y diseños técnicos.

Cuando usted crea una obra, o contribuye a crearla, posee derechos sobre ella. Como titular de derechos de autor, puede decidir si otorga o no permiso a terceros para utilizar o explotar su obra. Dichos acuerdos toman normalmente la forma de una licencia.

Si tiene previsto ceder en licencia su obra a un organismo de radiodifusión, un editor de música o a bares o clubes nocturnos, tal vez sea útil adherirse a un organismo de gestión colectiva (OGC). Estos organismos controlan los usos de su obra y las de otros creadores y editores y se encargan de negociar licencias con los usuarios así como recaudar los pagos por tales usos. Los OGC son especialmente útiles para los músicos y los escritores en los casos en que muchas personas utilizan una sola obra en varias ocasiones.

Generalmente, las obras publicadas en Internet, ya sea en una página web o en una plataforma de redes sociales, están protegidas por derecho de autor y/o derechos conexos, de modo que, normalmente, es necesario obtener el permiso del titular del derecho antes de utilizarla. Pero si una obra está en el dominio público –y el plazo de la protección del derecho de autor ha vencido–, las obras pueden utilizarse libremente. Con todo, debe asegurarse de que no existan otros derechos asociados a la obra. Por ejemplo, la Mona Lisa, de Leonardo Da Vinci, está en el dominio público, pero si usted encuentra una fotografía de la obra en Internet, el fotógrafo que la tomó puede tener derechos sobre la misma, y en tal caso tendrá que ponerse en contacto con él a fin de obtener permiso para utilizarla.

Si usted lleva un pequeño negocio y quiere descargarse y utilizar una grabación sonora, o cualquier otra obra protegida por derecho de autor, para, por ejemplo, una campaña de marketing, tendrá que obtener la autorización del titular o los titulares de los derechos.

Algunos sitios web están protegidos mediante una licencia general en la que se compendian las condiciones bajo las cuales pueden utilizarse las obras que en ellos se presentan. Además de eso, el único caso en que no se le exige que obtenga permiso para utilizar una obra es cuando dicha obra entra en el ámbito de las excepciones o limitaciones del derecho de autor, por ejemplo, a los fines de las citas, las noticias o la docencia.

Por regla general, cuando haya alguna duda acerca de la existencia de derechos asociados a una obra que usted quiera utilizar, conviene ser cautos y adoptar las medidas necesarias para obtener el permiso necesario para usarla.

En general, no es probable que los títulos de canciones cumplan los niveles de creatividad y originalidad necesarios para que puedan recibir protección por derecho de autor. Por otra parte, los títulos, logotipos o eslóganes suelen cumplir las condiciones necesarias para recibir protección de marca.

Todo contenido original, por ejemplo, textos, obras de arte, fotografías o videoclips, que usted haya creado y publicado en su sitio web puede recibir protección por derecho de autor. Consulte el sitio web de su oficina nacional de derecho de autor para comprobar si existe algún procedimiento específico que le permita registrar su sitio web voluntariamente.

Las leyes de derecho de autor no protegen los nombres de dominio. Las normas que rigen el uso y/o el abuso de los nombres de dominio las establece y rige la entidad sin fines de lucro denominada Corporación para la Asignación de Nombres y Números de Internet (ICANN). El Centro de Arbitraje y Mediación de la OMPI dirige un proveedor de servicios de solución de controversias en el marco de la Política Uniforme de Solución de Controversias en materia de Nombres de Dominio (Política Uniforme).

Los programas informáticos y otros tipos de software, incluidas las aplicaciones móviles (como WhatsApp o Candy Crush) están protegidos como obras literarias en el marco del derecho de autor. En tal calidad, reciben protección automáticamente desde el momento en que han sido creadas y no es necesario registrarlas formalmente. En algunos países, sin embargo, el procedimiento para registrar software voluntariamente puede ser diferente al procedimiento relativo a otro tipo de obras creativas.

Teniendo en cuenta el límite de 140 caracteres de los mensajes de Twitter, es poco probable que un tuit alcance el nivel de creatividad necesario para que pueda recibir protección de derecho de autor, pero puede haber excepciones. Debe tenerse en cuenta igualmente que las fotografías que incluya en sus tuits también pueden ser objeto de protección por derecho de autor.

Los titulares de derechos utilizan diversas tecnologías digitales para proteger sus obras contra la infracción. Estas tecnologías protegen sus obras contra toda modificación no autorizada de las mismas; pueden limitar el número de copias que pueden hacerse de una obra y los dispositivos en los que pueden utilizarse. Con arreglo al derecho internacional, es ilegal suprimir, modificar o eludir las medidas tecnológicas de gestión de los derechos que protegen las obras.

Como autor, quizá le interese poner sus obras a disposición de terceros compartiéndolas en Internet sin perder sus derechos sobre las mismas. Una manera de mostrarlo puede ser utilizando simplemente el símbolo © junto a su nombre e indicando el año de creación de la obra.

Quizá también le convenga incluir en su sitio web un apartado sobre “condiciones de uso” en el que se señale cómo puede utilizarse la obra. Por ejemplo, puede permitir a los visitantes que impriman sus poemas o dibujos para uso privado, pero prohibir la venta de dichas obras sin su consentimiento.

Cada vez que publique contenidos nuevos y originales en su sitio web, asegúrese de imprimir una copia con la fecha correspondiente para tener constancia de la misma en caso de que necesite probar que usted fue la primera persona que publicó esa información en Internet.

Cuando usted se inscribe para utilizar una red social u otro tipo de plataforma digital, queda sujeto a sus condiciones de uso. Normalmente, eso implica que usted concede a la plataforma o el servicio una licencia no exclusiva para utilizar su contenido, si bien sigue conservando los derechos sobre el contenido que usted publique. En otras palabras, en función de sus condiciones concretas, las plataformas podrán tener derecho a utilizar el contenido que usted genere o publique. Véanse, por ejemplo, las condiciones que rigen el uso de Facebook (Artículo 2) o YouTube (Artículo 6C).